//Pr. Eliud Cervantes\\

Todo hombre fue creado para aprender. Una de las primeras preguntas que un niño hace cuando comienza a hablar es: ¿Qué es eso? Quien es padre o madre sabe muy bien eso. Luego está la etapa de los porqués. A la verdad, Dios nos creó con ese deseo de aprender de una manera fascinante.

Hay un orden en la vida que no puede cambiarse: Primero eres hijo, después padre, primero alumno, luego profesor, primero discípulo, luego maestro. Aprender viene antes de enseñar, recibir antes de dar, oír antes de hablar. Es así también en la vida espiritual, primero nos tornamos en discípulos, para luego hacer discípulos. Lo que tenemos hoy es fruto de lo que recibimos de alguien.

Sabiendo eso, nuestro Dios nos dejó un libro, la Biblia, en ella, podemos aprender las verdades de quiénes somos y porqué estamos en la tierra. Esta es la forma por la cual podemos conocer al Creador. Es la manera por la cual podemos conocer a Cristo, el Salvador de aquellos que en Él creen.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” 2 Timoteo 3:16-17 RVR1960

A los romanos, Pablo deja claro que en la Palabra de Dios tenemos esperanza: “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.” (Romanos 15:4). Aprendemos que la vida puede tener sentido cuando conocemos las verdades de las Escrituras Sagradas. ¡Cuántos se desesperan porque la vida, según ellos, no tiene sentido! Sin embargo, la vida solo tiene sentido cuando aprendemos que fuimos creados para la gloria de Dios.

A la verdad, nuestra eternidad será para conocer la grandiosidad de Dios y del Señor Jesús. En Juan 17:3, leemos: “Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. ¿Esto no es poderoso? Si para siempre vamos a conocerlo, entonces no podemos parar de conocerlo mientras estamos aquí.

Jesús es una fuente inagotable. De Él podemos beber de un agua que jamás tendremos sed, en Él tenemos descanso y paz, Él es todo lo que necesitamos.

Infelizmente, muchos hermanos, conforme conocen más la Biblia, piensan que ya saben y terminan creyéndose conocedores del saber. Ya no aprenden porque creen que lo saben todo; pero ese es el camino de la caída (1 Corintios 8:2)

Pero, junto con el aprender, está el enseñar. Estas dos palabras caminan juntas, o por lo menos deberían estar. Tengo dos hijos, y veo que el menor aprende con el mayor, y el mayor le enseña a hablar, hacer, jugar, etc. Es así también en la familia de la fe. Estamos todos en el proceso de aprender y también de enseñar lo que ya aprendimos. Ese es nuestro llamado. El sacerdocio es de todos los creyentes.

«Pero ustedes son miembros de la familia de Dios, son sacerdotes al servicio del Rey, y son su pueblo. Dios mismo los sacó de la oscuridad del pecado, y los hizo entrar en su luz maravillosa. Por eso, anuncien las maravillas que Dios ha hecho» (1 Pedro 2:9 TLA)

La importancia de la Biblia

  1. Dios decidió revelarse a través de la Biblia

La manera como Dios decidió revelarse fue por medio de su Palabra. En ella podemos conocer su carácter, su poder, su gloria, su sabiduría y su amor. Es maravilloso ver la grandeza de Dios revelada en las Escrituras. Además, podemos conocer el deseo al crear al hombre y cuál es su propósito con él.

En Génesis, en la creación, Él se revela como un Dios Todopoderoso, solo con su Palabra, el universo y toda la creación vinieron a existir (Génesis 1:3; Hebreos 11:3). Cuan poderoso es nuestro Dios. No hay límites para Él. Conocer ese Dios nos lleva a caminar en la confianza de que, en sus manos estamos seguros.

Toda la creación muestra quién es Dios. No hay nada más gratificante que saber que Dios nos creó para que pudiésemos tener su imagen, su naturaleza, su vida dentro de nosotros. Todo eso es revelado en la Biblia.

  1. La Biblia muestra el camino que el hombre debe caminar

La Biblia no solo muestra quién es Dios, sino también enseña el camino que el hombre debe recorrer hasta Dios y cómo vivir la vida cristiana. «Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (Juan 14:6)

Aquí está la respuesta para quien desea encontrar el camino de la salvación. El sacrificio de Cristo en la cruz es el camino que nos lleva de regreso a Dios.

George Whitefield, un predicador de multitudes al aire libre, pasaba noches enteras leyendo la Biblia por la amaba. John Wesley, el padre del movimiento metodista, dedicaba las tres primeras horas del día a la oración y estudio de la Palabra. En ellos había el entendimiento claro que no podrían vivir sin el conocimiento de Dios contenido en la Biblia. Ella es la fuente para acercarnos a Dios y andar con Él.

  1. La palabra de Dios es alimento espiritual

En Mateo 4:4, leemos: “…No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” De la misma forma que necesitamos del pan de cada día para sobrevivir, también, en la vida cristiana necesitamos de la palabra (Rhema) que sale de la boca de Dios para vivir.

La Biblia está a nuestra disposición como alimento espiritual para luchar las batallas de la vida sin desmayarnos. Necesitamos estar alimentados por la palabra que sale de la boca de Dios.

George Müller, leyó más de documentas veces la Biblia. Cierta vez, alguien escribió sobre él: “Ese libro (la Biblia) se tornó fuente de toda su inspiración y el secreto de su maravilloso crecimiento espiritual”. Ejemplo: no recordar que comió, pero si está vivo y sano.

  1. El Espíritu Santo actúa por medio de la Palabra

En toda la Biblia, vemos que Dios actúa por medio de su Palabra y por su Espíritu. Fue así en la creación. La Palabra fue liberada para que el Espíritu pudiese traer a existencia todas las cosas. Entonces, cuando usamos la Palabra como simiente en nuestras oraciones, estamos seguros de que el Espíritu Santo actuará y la promesa se cumplirá.

Es por medio del Espíritu que podemos tener revelación en nuestro espíritu. Cuando leemos la Biblia podemos recibir vida. El conocimiento espiritual llega cuando hay la acción del Espíritu. Él nos capacita a tener fe, transformación, vida.

  1. Somos enriquecidos en la Palabra

Vivimos en un tiempo en que las personas están en búsqueda del dinero. Corren detrás de las riquezas de la tierra. Por eso, la palabra nos deja una advertencia.

“Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre” (1 Timoteo 6:9-11)

Los que quieren tornarse ricos, caen en lazos, se hunden en destrucción y perdición. Todo eso por causa del amor al dinero. Sin embargo, cuando entendemos que la verdadera riqueza es la que viene de Dios por medio de su Palabra, entonces estamos en el camino correcto.

En 1 Corintios 1:5, leemos que somos enriquecidos en Cristo.



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