//Pr. Eliud Cervantes\\

El propósito de la creación del hombre fue tuviera dominio sobre la tierra, para gobernar en su medio ambiente. El hombre fue creado para ser un líder, entendemos entonces que el destino del hombre es el liderazgo. Dios creó al hombre para liderar y también le dio al hombre las capacidades y las habilidades necesarias para ejercer este propósito. Por lo tanto, necesitamos cambiar el concepto de que no todos pueden liderar, todo ser humano fue creado para ser un líder.

La palabra dominio significa autoridad, control, gobierno, poder y señorío (Génesis 1:28). La orden para dominar, gobernar y liderar fue dada a toda la especie humana, pone a todos los seres humanos en la posición de liderazgo. Esto significa que podemos tener una iglesia de líderes.

Cambie su mentalidad

El verdadero espíritu de liderazgo es una cuestión de mentalidad y no de técnicas o métodos. Un lobo criado como un perro puede incluso parecer un animal doméstico, pero siempre tendrá dentro de sí un clamor por la naturaleza salvaje. Si el hombre fue creado para gobernar y liderar, entonces siempre tendrá ese clamor dentro de sí.

¿Qué lleva a algunos lobos a vivir como perros? El confort, la comodidad que implica recibir todo en la mano y no tener que cazar, la seguridad de tener alimento todos los días, en otras palabras, el temor de la presión. El problema del lobo que vive como perro es que no está viviendo de la forma para la cual fue creado.

Falsos conceptos sobre el liderazgo

Falsos mitos sobre el liderazgo afectan nuestra mentalidad y bloquean el espíritu de liderazgo en nosotros. Usted nació para liderar, pero todavía necesita convertirse en un líder. El espíritu de liderazgo fue colocado dentro de todo hombre, pues fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Pero ese potencial tiene que ser despertado. Algunos de estos mitos son los siguientes:

  • El mito de que los líderes nacen líderes, no se hacen.
  • El mito de que el liderazgo es la voluntad de Dios solo para algunos.
  • El mito de que el líder es aquel que tiene la personalidad más carismática.
  • El mito de que el líder es aquel con el temperamento más autoritario o imponente.
  • El mito de que el liderazgo es el resultado de un entrenamiento super especial.

El liderazgo, como Dios lo planeó, es algo que fluirá espontáneamente si está dentro de los principios de la Palabra de Dios. Nuestra tendencia, al percibir este llamado y esta necesidad, es que buscamos aprender técnicas y principios en el mundo, técnicas de líderes de grandes corporaciones como Henry Ford o Jack Welsch, sin embargo, la pregunta sería ¿Estos hombres serían capaces de entregar sus vidas por su causa? ¿Serían capaces de trabajar con amor, entregar todos sus bienes, adquirir todo el conocimiento, movidos por amor?

Quiero mencionar cuatro fundamentos que nos llevan naturalmente a la posición de liderazgo planeada por Dios.

Primer fundamento: La imagen genera el dominio

El dominio en Génesis 1 está íntimamente asociado a la imagen. En realidad, no podemos separar el dominio de la imagen. Todo está determinado de acuerdo a lo que usted se parece ¿Recuerdas que en Apocalipsis 4: 3 se dice que la apariencia de Dios es como la piedra de Jaspe? La Nueva Jerusalén será construida de Jaspe (Ap. 21:11 y 18).

La imagen es la expresión. Cuanto más expresamos, entonces más ejercemos dominio y liderazgo. La imagen es la expresión del autor y solo el autor nos autoriza a ejercer la autoridad como líderes. A causa de la caída perdimos la imagen, pero hoy, la obra del Espíritu Santo es transformarnos para poder expresar a Dios. Podemos ver la palabra transformación tres veces en la Biblia:

“Y no os conforméis con este siglo, sino transformad por la renovación de vuestra mente, para que experimentéis cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios” Romanos 12: 2

“Y todos nosotros, con el rostro desvelado, contemplando, como por espejo, la gloria del Señor, somos transformados, de gloria en gloria, en su propia imagen, como por el Señor, el Espíritu” 2 Corintios 3:18.

En Mateo 17 se encuentra la palabra transfigurar en lugar de transformar, pero la palabra en griego es la misma “metamorphos”.

Solo cuando somos transformados o transfigurados es que expresamos la autoridad del Reino genuinamente. Hay algo que es inevitable: aquellos que traen la imagen reciben el dominio, los que se parecen al Señor inevitablemente serán colocados por cabeza para liderar.

El segundo fundamento: El sacerdocio introduce la realeza

La imagen nos habla de sacerdocio y dominio nos habla de realeza. El Nuevo Testamento nos muestra que Dios nos ha hecho reyes y sacerdotes (Ap. 5:10, I P. 2:9). El sacerdocio siempre introduce la realeza. En el Antiguo Testamento había dos ministerios básicos: El sacerdocio y la realeza. El primer ministerio fue el sacerdocio, el sacerdocio introduce la realeza de la misma manera que Samuel el sacerdote constituyó a David como el rey y el sacerdote Juan Bautista, de la tribu de Leví, introdujo al rey Jesús de la tribu de Judá. Si somos genuinos sacerdotes seremos introducidos en la realeza.

Primero somos sacerdotes llevando a la gente hacia Dios y entonces nos volvemos reyes manifestando la autoridad del Reino sobre la tierra.

Alguien podría cuestionar: Si todos somos líderes ¿Quiénes serán los liderados? Recuerde que el Señor es el Rey de reyes y no el Rey de los esclavos, Él es Rey de reyes porque sus súbditos son reyes también. Hoy somos hechos una nación de sacerdotes. Si somos una nación de sacerdotes podemos llegar a ser también una nación de reyes, es decir, de líderes.

“Vosotros, sin embargo, sois raza elegida, sacerdocio real, nación santa, pueblo de propiedad exclusiva de Dios, para proclamar las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su maravillosa luz” 1 Pedro 2:9.

Nosotros somos una nación santa que está constituida por sacerdotes reales que cargan dentro de sí una nueva naturaleza que los hace una nueva raza elegida.

El tercer fundamento: El dominio por el servicio

Leer Mateo 20: 20-28

En el texto el Señor no reprendió a los discípulos por desear dominar como hacen los reyes de los pueblos. Él incluso dijo: “si alguien desea ser grande …” Esto nos muestra que el deseo de dominio existe en nosotros porque fuimos creados para eso.

Pero el Señor mostró la forma en que podemos dominar: A través del servicio. Esto no significa que tendremos que hacer tareas donde no veamos ningún propósito. Él mismo se colocó como ejemplo de alguien que estaba sirviendo. ¿Cómo el Señor estaba sirviendo? Cumpliendo el propósito de Dios para Él, vino para dar su vida en rescate por muchos. Al hacer esto él estaba sirviendo y ejerciendo dominio. Por lo tanto, el verdadero espíritu de liderazgo es servir a los demás a través del cumplimiento del propósito para el que hemos sido llamados.

Todo verdadero líder es sólo un siervo glorificado. El camino hacia el liderazgo es el rendimiento del servicio. Y el servicio no es más que el llamado que recibimos de Dios, su propósito para nosotros. Servimos cumpliendo el propósito.

Cuarto fundamento: Poder para dominar

Para que Adán pudiera dominar él necesitaba la imagen, pero también necesitaba un segundo elemento, comer del árbol de la vida. Sólo después de comer del árbol de la vida él estaría definitivamente habilitado para dominar como cabeza sobre la tierra.

Comer del árbol de la vida es recibir la vida y la energía de Dios dentro de sí. La última promesa del Señor a los discípulos no fue el cielo, sino poder (Hechos 1: 8). El poder de Dios nos transforma en leones. Un ejército de ovejas liderado por un león siempre ganará, pero un ejército de leones encabezado por una oveja nunca podrá ganar (M. Munroe).

David recibió un rebaño de rechazados, pero como era un león, los transformó en matadores de gigantes.



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