Olvidando-Lo-Que-Quedó-Atrás

//Pr. Wilber Chavez\\

En el libro de Efesios, la Biblia menciona que ya fuimos bendecidos con toda clase de bendiciones; ahora, si ya fuimos bendecidos entonces porqué es que aún no lo disfrutamos completamente.

Todo el mundo quiere ser bendecido y el Señor en su inmenso amor también desea que cada persona sea bendecida. Entonces el problema no está en las bendiciones del Señor, pero si, en la persona que la recibe. En la biblia existen principios espirituales, estos principios espirituales son muy poderosos y son más fuertes que las leyes naturales de este mundo y del universo. Estos principios tienen que ver directamente con la Palabra de Dios manifestada en la Biblia.

Vamos a ver cinco situaciones de personas que perdieron la bendición. Una vez que ya lo tuvieron y en ocasiones no solo se perdió la bendición sino esa bendición fue convertida en maldición. En el libro de Josué vemos que una maldición fue lanzada por el Señor para quien intentara reconstruir los muros de Jericó y vemos que años más tarde un hombre sin saber ello reconstruye el muro y tristemente ve morir a su hijo mayor. Muchos sin saber, inocentemente, cometen muchos errores que atraen maldición. Entonces ¿Cuándo es que perdemos la bendición?

  1. CUANDO NO VALORAMOS LO QUE RECIBIMOS

En el libro de Gen. 25. 27-34 vemos la historia de Jacob y Esaú. Vemos que el Señor en su soberanía determino que Esaú sería el mayor, el primogénito, aquel sobre el cual recaería una gran bendición. La doble bendición era para el primogénito. Esaú estaba en la posición de recibir la bendición. Pero vemos en Heb.12.16-17 que el cambio esa bendición por un plato de lentejas. No le dio el valor a aquello que recibió. Ej. Muchas veces nosotros no valoramos, nuestro empleo, matrimonio, el ser hijos de Dios, etc.

No damos el valor que requiere cuando no estamos dispuestos a pagar el precio debido. Cuando no queremos dar esfuerzo. Esaú desprecio lo que Dios le dio. Para Judas Jesús valió 30 monedas. ¿Sabes el valor de ser un hijo de Dios? Ej. Hubo una vez un obrero que cambio su ordenación por una herencia que tendría que recibir ese mismo día.

La consecuencia de todo ello fue que Dios desecho a Esaú y paso su bendición para Jacob. Nuestro lenguaje debe ser. Si Dios me bendijo no renunciare a ello. Por nada.

  1. CUANDO HABLAMOS MAL DE LA BENDICIÓN

Números 13.1,27,30-33 La biblia nos cuenta la historia en la cual Moisés envió 12 espías que fueron a Canaán para ver la tierra. El propósito del Señor era mostrarles anticipadamente todo aquello que tenía preparado para ellos, mas ellos en vez de alegrarse y recibir todo ello por gracia, comenzaron a hablar mal de toda la bendición que el Señor tenia para ellos. Comenzaron a decir que la tierra que el Señor les daba era un lugar lleno de gigantes y que ciertamente no podrían vencer, de esa manera hablaron mal y despreciaron la bendición del Señor. La consecuencia de todo ello fue que toda esa generación, a excepción de Josué y Caleb, no entraron en la tierra prometida, ellos murieron en el desierto y no pudieron disfrutar de la gran bendición que el Señor les tenia dado. Ej. Mujer que se separó de su esposo. Y después lo valora. Ellos no solo disminuyeron la bendición, sino que hablaron mal. Ej. En Israel exportan naranjas que se siembran en arena. Comienza a hablar bien de las bendiciones que Dios te da.

  1. CUANDO PERDEMOS LA PASIÓN

En el libro de 2 Reyes 13.14 tenemos la historia de cierto rey llamado Joaz, esta es una historia de prueba. Joaz enfrentaba un fuerte conflicto con los sirios y por ello fue donde el profeta Eliseo para poder tener una dirección de parte de Dios para poder hacer frente al enemigo. Eliseo pidió para que Joaz tomara su arco y su flecha y lo lance por la ventana, y vemos en la palabra de Dios que el hizo como el profeta le mando solo que la última dirección de Eliseo fue para el golpear en la tierra, pero vemos que el solo lo hizo tres veces y por ello solo ganaría tres veces. Eliseo no le dijo cuántas veces golpear porque la cantidad de golpes que el daría mostraría su intensidad y su pasión de aquello que realmente quiere.

Allí Eliseo le llama la atención por su falta de intensidad y compromiso, es por ello que el pierde la bendición de ganar esa guerra. La pasión es esa alegría viva y eficaz que nos mueve a hacer las cosas de mejor manera. En apocalipsis vemos que el Señor tiene contra la Iglesia de Éfeso haber perdido su primer amor. No podemos servir al Señor sin pasión en nuestro corazón. Todo aquel que es apasionado ciertamente conseguirá aún más aquello que tanto desea. Las personas que tienen más éxito en aquello que hacen son aquellas que están muy apasionadas por aquello que hacen.

  1. CUANDO SOMOS INCONSTANTES

Nuestra victoria durara poco si paramos rápido si dejamos de insistir. Aprendamos a ser constantes con Dios, muchas veces iniciamos algo y nos detenemos después. Ej. Estudiar, trabajar.

En el libro de Santiago 1.7 Habla acerca de los de doble ánimo. Los inconstantes nunca alcanzaran nada. Ej. Hay jóvenes que un día quieren ser arquitectos, luego ingenieros, luego cambista ahora pastores. Ej. Yo quise aprender a tocar guitarra. Pero pare.

¿Por qué a veces nos tornamos inconstantes?

Porque somos llevados por las emociones. Las emociones no son constantes. El vencedor es aquel que es constante. «Aquel que persevere hasta el fin».

Porque tememos el dolor, la incomodidad, la rutina, la repetición, la cruz, el trabajo. Dios no tiene interés en hacernos perezosos. Muchos creyentes creen que todo es una cuestión mágica. Dios bendice al que tiene constancia. Ej. Aun en la oración el Señor nos muestra la historia de la viuda que importunaba a juez que era malo de día y de noche. Lc. 18. 1-7

  1. CUANDO NOS VOLVEMOS CIEGOS

En Lucas 19.41-42 vemos un versículo muy triste «Cuando iba llegando viendo la ciudad lloro… porque no reconociste la oportunidad de tu visitación» allí leemos las palabras de Señor Jesús mencionando que dicha ciudad no podía reconocer el tiempo en el que vivía. Existe mucha gente que en el tiempo de Jesús caminaron con el pero no pudieron reconocerlo. Solo aquellos que lograron verlo fueron bendecidos grandemente por él.

Leemos en Jeremías 33.3 que una de las bendiciones que el Señor da a aquellos que claman a él, es poder enseñarles y mostrarles, eso habla de ver. Todo el mundo es bendecido, algunas tal vez más que otros, el problema es que pocos pueden ver. La bendición por más cara o preciosa que sea no servirá de nada si no la podemos ver. Ej. Yo me encontré un billete de dinero, pero solo yo pude verlos, los demás por alguna razón no la veían. Ese billete era una bendición, pero no sirvió para los demás porque no pudieron verlo.

Es tiempo de orar y de pedir al Señor que abra nuestros ojos para ver todas las bendiciones que tiene para nosotros. La biblia nos enseña en el nuevo testamento que todas las bendiciones ya fueron liberadas para cada uno de nosotros, es tiempo de abrir nuestros ojos, ver y tomar aquello que Dios nos da.

 CONCLUSIÓN

No perdamos la bendición del Señor sobre nuestras vidas, es tiempo de valorar, hablar bien, ser constantes, apasionados y sobre orar para que cada día el Señor abra nuestros ojos y nos permita ver, todo aquello que tiene para nosotros. El Señor nos quiere bendecir abundantemente hoy y todos los días.

Descargar Audio



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *