//Pr. Luis A. Núñez\\

(Éxodo 14)

La anterior semana vimos que, aunque seamos parte de su plena voluntad (Por ejemplo, vimos el caso de María, la madre de Jesús) eso no significa que no habrá obstáculos que enfrentar.

La salida del pueblo de Israel de Egipto es la tipología de nuestra salida de la esclavitud del pecado y de sus consecuencias. Faraón es un tipo de Satanás, Israel fue salvo de la opresión de Faraón como nosotros fuimos salvos de la opresión de Satanás, Israel estaba condenada a morir en ese yugo, de la misma forma que nosotros lo estuvimos antes de que Cristo llegara a nuestras vidas, pero hay un detalle que no podemos obviar en esta nueva vida, es la cuestión del propósito, veamos Éxodo 3:7-8.

Dios tenía un propósito aun mayor para ellos que solo liberarlos de Egipto, si analizas la situación, podemos llegar a la conclusión de que si el propósito hubiera sido solo liberarlos, Dios podía haber acabado con los egipcios, tal vez con una plaga, como la mortandad de los primogénitos y no habría necesidad de sacarlos, pero había un propósito mayor, LLEVARLOS A OTRA TIERRA MEJOR, el propósito era convertirlos en conquistadores, forjadores de una nueva nación bajo un gobierno divino, pero algo catastrófico sucede, veamos lo que dice Josué 1:6:

 Esfuérzate y sé valiente, porque tú repartirás a este pueblo como heredad la tierra que juré dar a sus padres”

 ¿Por qué se les da la tierra de la heredad, la tierra de la promesa a los hijos, si la promesa fue para sus padres? La respuesta es muy triste ¡Porque ellos (la generación de los padres) perdieron el propósito! dejaron de disfrutar cada bendición, de cada manifestación de Dios en sus vidas, dejaron de gozar de la gracia derramada de Dios sobre ellos, dejaron de disfrutar su nueva condición, ahora eran libres de la esclavitud de los egipcios, sin embargo, eso ya no era importante para ellos. Dios tenía un propósito especial para cada uno de ellos, serían participes de un propósito generacional, pero ellos dejaron de ver más allá. Todos tenemos un problema que necesita ser solucionado, todos tenemos situaciones difíciles por los que clamamos a Dios, todos tenemos esperanza en Dios, pero debemos ser como Abraham, la esperanza de tener un hijo lo llevó más allá, lo llevó a tener una esperanza generacional, una que involucraba el propósito eterno. Romanos 4:18 dice:

Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia”

Ya les expliqué lo que significa la frase “esperanza contra esperanza”, es decir, su esperanza de tener un hijo lo llevó más allá, a la esperanza de engendrar una generación, a ver un plan celestial de redención que trascendería los tiempos, un plan celestial que definiría la constitución de una nueva nación, una nación santa compuesta de hijos de Dios. Dios nos dio un gran propósito, ese propósito es la conquista de tu generación, si perdemos el propósito nuestra vida solo será un conjunto de pesares y quejas por cada circunstancia adversa y día tras día tu vida estará enfocada en eso, pero quien mire el propósito caminará hacia allá y conquistará la tierra de la heredad.

Alcanzar el propósito involucrará obstáculos que vencer y eso puede ser duro; que triste debe ser que un obstáculo te haga perder el propósito. Entonces ¿Cómo debemos comportarnos frente a estos obstáculos para no perder el propósito? 

  1. Teniendo convicción de la promesa de Dios, del llamado de Dios
    Cuando enfrentes los obstáculos, sean cuales fueren, solo aférrate a una verdad, Dios te llamó, por lo tanto, estás en el camino cierto, mira para adelante, no mires abajo o atrás, como cuando cruzas un puente con durmientes separados.¿Por qué no naciste en el siglo pasado o porque no naciste en Suiza, Finlandia, etc.?  Es sencillo, tienes que tener certeza de que naciste en el tiempo y lugar cierto, Dios llegó a tu vida en el momento cierto.Dios nos llamó para ser parte de la salvación de este mundo, aunque este mundo no lo entienda, aunque por causa de eso tengas que sufrir Dios nos llamó a esto. Dios nos llamó para ser reyes y sacerdotes, mira lo que dice 2 Corintios 5:16-20:

    Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación: Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”

    Esta porción de la Palabra nos habla de tres cosas maravillosas relacionadas a este propósito:

    • Lo que hizo por nosotros – Nos reconcilió (v18)
    • Lo que nos dio – Propósito (v19)
    • Lo que somos – Identidad, para hacer lo que nos encargó: Embajadores, representantes (v20)

    No nos hemos cambiado de religión, no estas aquí por casualidad, estás aquí por un plan divino, porque Dios lo quiso así.

    La Biblia dice en Romanos 8:28:

    Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”

    A aquellos que fueron llamados conforme a su propósito todo les ayudará a bien ¡Aleluya! La palabra propósito es traducida del griego “prodsesis” de donde también se deriva la palabra en español “prótesis” ¿Qué es una prótesis? Es una pieza que reemplaza algún órgano o miembro, esto significa que una prótesis está en el lugar cierto y debe cumplir la tarea de hacer que funcione el cuerpo entero, es decir, habla de algo específico que está en el lugar cierto, esto quiere decir que debemos responder a la altura del encargo, en toda área Dios te colocó como una prótesis. Ahora comprendes lo que la Biblia dice en efesios 2:10: “Pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas” La Biblia dice que somos como un poema de Dios, creados, manufacturados en Cristo para andar en buenas obras ¿Cuáles son algunas de las obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas? ¡La iglesia! Dios preparó la maravillosa obra de “la vida de la iglesia” para que andemos en ella.

  2.  Nunca mires tu pasado en medio de la crisis

    Y dijeron a Moisés: — ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué nos has hecho esto? ¿Por qué nos has sacado de Egipto?” (Éxodo 14:11)

    Todo obstáculo siempre producirá crisis, enfrentar los obstáculos demandará mayor esfuerzo, demandará mayor perseverancia, demandará lagrimas, lucha, muchos obstáculos parecerán imposibles de vencer, muchos, aparentemente, no tendrán una solución, producirán angustias. Cuantas veces dijiste en medio de una crisis: “Quisiera dormir y no despertar en un año” ¿Recuerdan a Elías en estado de depresión? Otros mucho peor, desean no despertar jamás y es que los obstáculos siempre producirán crisis, pero es importante que en medio de esas crisis nunca mires tu pasado sin Cristo, porque ese pasado puede parecerte mejor que tu presente y puede destruir tu futuro en el Señor, es decir, puede descalificarte para ser un vencedor y reinar junto a Cristo. La realidad es solo una, nuestra vida hoy con Cristo, aunque enfrentemos circunstancias adversas, siempre será mejor que nuestro pasado sin Él.

     “Jesús le contestó: — Ninguno que, habiendo puesto su mano en el arado, mira hacia atrás es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:62)

     No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón” (Hebreos 10:35)

     La palabra “perder” básicamente significa soltar o aflojar, no podemos permitirnos soltar o perder la rudeza, la firmeza, no podemos perder la confianza. La confianza es nuestra fe, porque esa fe te hace un vencedor, te permitirá obtener el galardón.

    Parece que todos tenemos la tendencia de aflojar nuestra firmeza en todo lo que hacemos o en nuestras convicciones, Pablo manifiesta que lo que le producía gozo era contemplar la firmeza de la fe de los hermanos en Cristo. Colosenses 2:5 dice que tengamos cuidado de ser arrastrados por la mentira de los inicuos y que perdamos la firmeza. 

  3. Nunca tomes decisiones en medio de la crisis

     Ya te lo decíamos cuando estábamos en Egipto: Déjanos servir a los egipcios, porque mejor nos es servir a los egipcios que morir en el desierto” (Éxodo 4:12)

    Toda crisis normalmente produce confusión y shock, solo te centras en detalles circunstanciales, dejas de mirar con amplitud la vida, es por eso que quienes estamos fuera del problema observamos las decisiones de las personas y en muchos casos son completamente absurdas, un ejemplo de esto es el pueblo de Israel, quienes querían volver a Egipto. Muchas decisiones como divorcios o renuncias a cosas importantes fueron tomadas en medio de la crisis y esto trajo más crisis. Salir de la iglesia, romper con una relación, dejar el trabajo, dejar de estudiar, etc.

  4. No te contagies con la crisis de las personas

    “Moisés respondió al pueblo: — No temáis; estad firmes y ved la salvación que Jehová os dará hoy, porque los egipcios que hoy habéis visto, no los volveréis a ver nunca más. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. Entonces Jehová dijo a Moisés: — ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Y tú, alza tu vara, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los hijos de Israel pasen por medio del mar en seco” (Éxodo 4:13-16)

     Cree en lo que Dios dice, estás llamado a ser una brújula para los hermanos de tu célula y los que te rodean. Dios reprendió a Moisés porque él mismo se desesperó. Él sabía de qué forma Dios los libraría de los egipcios, pero en un momento se desequilibró y comenzó a gritar, es decir, la crisis de los demás lo alcanzó, la especulación lo abrazó. Cuando caminas hacia el propósito Dios te dio autoridad para abrir mares y para conducir a los que están a lado tuyo a marchar en medio de ese milagro. 

  5. No te olvides de sus obras
    Fácilmente olvidamos sus beneficios, como lo hacía el pueblo de Israel, por eso cuando Josué pasa el Jordán Dios le pide que tome piedras del centro del río y las coloque como memorial y que sea contado por posteriores generaciones (Josué 4:1-14) No olvides nada de lo que hizo Dios por ti.

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