//Pr. Eliud Cervantes\\

Muchos ven a Dios como alguien autoritario y listo para juzgar y condenar a las personas; pero eso está lejos de la verdad. Los evangelios dicen que Dios amó al mundo de tal manera que dio a su Hijo. Nuestro Padre es un Dios de amor.

Cristo vino a revelarnos el nombre de Dios

Cristo vino para revelarnos el amor del Padre y también el nombre de Dios. En el Antiguo Testamento, Dios se reveló como el Elohim, el Dios creador; después Él se reveló a Abrahán como El Shadday, el Dios todo poderoso; y posteriormente se reveló a Moisés como Jehová, el Gran Yo Soy. A partir de ahí tenemos la revelación de los nombres redentores de Dios: Jehová Jireh, Jehová Rafa, etc. y al decir “Yo Soy”, está abarcando todos esos significados y mucho más.

Sin embargo, todo eso es muy bueno y muy importante; pero el Señor dijo que vino a revelar el nombre de Dios. “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra” Jn. 17:6.

¿Cuál fue el nombre que el Señor reveló? Elohim, el Dios creador, ya había sido revelado en Génesis. Tampoco fue El Shadday. ¿Cuál entonces era? Ciertamente fue “Padre”.

Todos los otros nombres de Dios revelan parcialmente su carácter; pero el nombre Padre revela plenamente a Dios, pues todos los otros nombres están incluidos en este. Nuestro Dios es todo lo que fue revelado en el Antiguo Testamente, pero para nosotros Él es nuestro papito. Hay poder y protección en ese nombre.

“Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.” Jn. 17:11-12

En los evangelios no encontramos mención de los discípulos enfermos, oprimidos o necesitados. ¿Cómo el Señor los protegió? En el nombre de Dios. Infelizmente los religiosos convirtieron hasta el nombre de Padre en un título frio y distante. El Padre quiere relacionarse con nosotros de manera tierna y amorosa, por eso clama a tu papito.

Una investigación de la BBC con relación a los crímenes de adolescentes dice que el 85% de ellos creció sin una figura del padre, vinieron de familias destruidas. Vivimos en una generación donde más de la mitad de niños va crecer en una familia destruida; pero no necesitamos desesperarnos, pues el Señor vino a revelarnos al Padre.

Abba Padre

“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” Rm. 8:15

En el Antiguo Pacto, las personas vivían debajo de la esclavitud y el miedo de Dios, hoy no necesitamos vivir así porque somos hijos. Por el Espíritu podemos clamar “Abba Padre”, lo cual significa “papito”. Esa es una manera íntima y amorosa de relacionarse con tu padre.

Los que somos padres, sabemos que nuestros hijos cuando necesitan algo a media noche, ellos no claman: “oh aquel que habita en el otro cuarto, ven a ayudarme”, simplemente ellos gritan “papito”. Por eso, saca de tu mente una imagen de un Dios distante a quien necesitas convencer y persuadir para que te ayude. Todo lo que necesitas es clamar por papito.

¿Cómo es nuestro Padre?

En Lucas 15:11-32, tenemos la historia conocida como la parábola del hijo prodigo, pero la parábola a la verdad es en relación al padre. El objetivo del Señor es revelarnos el carácter de nuestro Padre.

El hecho que el hijo más joven pida la herencia era como desear la muerte del Padre. Y la biblia dice que salió por el mundo y gastó todo su dinero en orgías y borracheras; y cuando no tenía dinero fue a trabajar cuidando cerdos, que es la profesión más terrible para un judío.

Pero un día él cayó en sí y dijo que volvería a casa de su padre; pero en ningún momento a él le importó haber partido el corazón de su padre, él volvió porque tenía hambre; pero aun así el padre anhelaba por el hijo perdido, y es en ese momento que tenemos el retrato de nuestro Padre.

“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.” Lc. 15:20-24

Quién supuestamente debería estar molesto y airado sería el padre; pero en lugar de eso él estaba lleno de misericordia y perdón. Veamos algunas características del Padre.

El padre tuvo misericordia

La primera cosa que Jesús dijo que el padre hizo cuando lo vio es que fue movido a misericordia y le besó (15:20). El padre siempre estaba viendo al horizonte esperando por su hijo; por tanto, ciertamente sus vecinos al verle tendrían compasión de él y maldecían al hijo ingrato. Ese padre fue completamente rechazado y se tornó en objeto de burla por causa del hijo. El Señor está aquí diciéndonos cómo es el corazón de Dios. Él no está lleno de ira y condenación, sino lleno de compasión. Muchos creyentes nunca tuvieron una experiencia profunda con el amor del padre, incluso los que no salieron de casa.

El Padre corrió

La segunda cosas que el Padre hizo fue correr. En el griego, esta palabra es un correr explosivo. Él corrió al ritmo de su propio corazón lleno de amor. En aquel tiempo los ancianos no corrían porque era indigno. Nuestro Padre renunció a su gloria también. Este es el único lugar en la Biblia que se dice que Dios corrió. Ej: Del atleta en las olimpiadas de Barcelona 1992.

El padre lo abrazó

La tercera cosa que el padre hizo fue abrazar su hijo. Es bueno recordar que el hijo aún estaba apestando a puercos; pero eso no impidió de envolver a su hijo.

Después de la segunda guerra mundial, un psicólogo llamado René Spitz relato sus observaciones de los niños en los orfanatos. Ellos tenían comida, pero no había personas suficientes para cuidar de ellos. Durante tres años él observó las consecuencias de la falta de contacto físico y el resultado fue muy fuerte. Al comienzo muchos de ellos no comían, no podían dormir y al final del año una tercera parte había muerto. Ellos murieron no por falta de comida, sino por falta de contacto físico. Esa historia es triste, pero muestra la necesidad del hombre de un abrazo del padre, y eso es una necesidad espiritual también. Dios corre a tu dirección para abrazarte.

El padre lo besó

El texto también dice que el padre lo besó. Y la palabra griega aquí usada no significa un simple beso, sino besar muchas veces. El olor a cerdos no impidió al padre a besarlo muchas veces. Ese es nuestro Padre. Esta parábola es para revelarnos al Padre.

Hoy en día nosotros también necesitamos experimentar del abrazo del Padre y de su amor. ¿Cómo nos abraza? Por medio del Espíritu Santo cuando nos llena, es ahí que todo veneno del diablo es removido, él quieta el olor de los puercos, somos restaurados y sanados y sentimos seguridad.

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