milagro al centurión “Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora”   Mateo 8:5-13

¿Qué pudo maravillar a alguien tan sabio como Jesús? Para maravillar a Jesús se requiere de mucho, es como maravillar a Picasso con una pintura tuya ¿Me comprendes? Veamos algunas cosas de este hombre, las actitudes que maravillaron a Jesús.

  1. Rompió su ego

Observemos que este hombre es romano, es decir, pertenece al pueblo dominante y conquistador, la raza superior. Nota lo siguiente, Roma conquista Judea aproximadamente en el año 63 A.C. Este hombre se encuentra con Jesús, entre el año 30, significa que han pasado aproximadamente 93 años desde la ocupación, es decir este hombre había nacido en plena dominación romana, desde niño creció entendiendo que el era el dominador y los judíos eran inferiores. En segundo lugar, había obtenido una posición social y laboral pues era un centurión, es decir, un oficial romano que mandaba a 100 soldados, era un soldado profesional, los centuriones constituían la columna vertebral del ejército romano. Probablemente era de la misma edad de Jesús o un poco mas, en esa condición, renunció a su ego y fue a buscar a Jesús. Nuestra búsqueda se hace real cuando renunciamos a nuestra posición, mientras creas que hay cosas que te dan seguridad entonces tu búsqueda nunca será completa. El clamor de aquel que recibe un sueldo fijo cada mes es diferente de aquel que sabe que cada día depende de su ingreso para comer. Es necesario despojarnos de nuestra seguridad.

Este hombre le expresa una necesidad, él ama a su criado y este está enfermo, así que su búsqueda es clara, él cree que Jesús es la única respuesta a su deseo, él acude con una razón, la sanidad para su criado. Es claro que en esta etapa nos encontramos la mayoría, todos tenemos las necesidades en la punta de nuestra lengua para expresarlas a Jesús. Pero también hay muchos que aun no saben lo que quieren y esto es justamente lo que maravilló a Jesús, el centurión sabía lo que quería. Entonces ¿Jesús está maravillado cada momento con el tremendo listado de necesidades que tenemos? La respuesta es NO, hay algo mas que solo reconocer nuestras necesidades delante de Él, veamos qué es:

  1. Reconoció su santidad

 Él sabía quién era, él sabía lo que hacía. Reconoce su santidad y dice “no soy digno de que entres en mi casa”. Su casa debía ser muy cómoda, con criados y sirvientes, pero él reconocía que toda esa opulencia no servía, porque quien estaba frente suyo era santo, esto si maravillo a Jesús.

“Y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén” (Apocalipsis 1:6)

La Palabra nos dice que somos reyes y sacerdotes, es importante ver que este es un factor de identidad, Dios siempre quiere que tengamos identidad, la identidad es básica para el desarrollo de una vida cristiana. Por causa del estudio quiero coger la parte de sacerdotes. Tu y yo somos sacerdotes, el sacerdote era designado para servir a Dios, para ministrar a Él y al pueblo ¿Te das cuenta que estas en esta iglesia por voluntad de Dios, ya que eres la persona cierta, en el lugar cierto y en el tiempo cierto fuiste llamado a ser un ministro? Cada miembro es un ministro ¿Comprendes la relación vencedor-ministro-sacerdote? Mira lo que dice la Palabra con el énfasis de crear identidad en nosotros:

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9)

 Notas el énfasis en “mas vosotros”, es decir, ¡Comprende! ¡No te olvides! Tu eres rey y sacerdote. Así como el sacerdote servía a Dios y llevaba a los hombres hacia Dios, el rey representaba a Dios en la tierra, sin embargo, es bueno considerar que el sacerdote confirmaba la realeza. Es por esto que quiero ver la cuestión de sacerdotes con ustedes.

Quiero que nos transportemos al Antiguo Testamento y veamos los detalles de la vestimenta del sacerdote, principalmente el que está en el capítulo 28 de Éxodo, versículo 36:

“Harás además una lámina de oro fino, y grabarás en ella como grabadura de sello, SANTIDAD A JEHOVÁ”

Esta lámina sería colocada en la mitra, es decir, en la cabeza. En un lugar que todos verían, esta inscripción lo acompañaría en todo lugar, sería la marca del sacerdote, sería un sello en él; otro detalle dice que debía ser grabado o tallado, es decir no podría ser pintado, para que no se despinte tenía que ser labrado. De la misma manera hoy los sacerdotes tendrían esta característica, labradas no en la frente sino en el corazón:  

 “para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos” (1 Tesalonicenses 3:13)

La palabra “afirmar” también significa “fijar”, el sacerdote del Antiguo Testamento lo tenía en la cabeza, el sacerdote de hoy, es decir tú, lo tienes grabado en el corazón.

SANTO

 Las palabras bíblicas principales tanto en el original hebreo en el Antiguo Testamento, como en el griego del Nuevo testamento para esta palabra hablan de cortar o separar, denota entonces la separación de una cosa o persona de su uso común o profano para un uso divino, como hablamos el anterior domingo, ya tenemos esta naturaleza. La Biblia nos llama “santos”, desde el momento en que recibimos al Señor Jesús fuimos separados para Él, somos salvos por gracia, separados para vivir una vida eterna con Él. Él es Santo, Santo, Santo e insertó en nosotros su naturaleza. LA SANTIFICACION viene a ser el proceso por el cual nos mostramos como santos, es el proceso por el cual el embrión va desarrollándose y tomando forma de ser humano. SANTIDAD son las actitudes que tomamos en el proceso de la santificación para mostrarnos como santos. Todo esto tiene las siguientes características:

  1. Es satisfactoria

 Produce satisfacción, es una sensación maravillosa. Por esto en 1 Crónicas 16:29 dice:

Dad a Jehová la honra debida a su nombre; Traed ofrenda, y venid delante de él Postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad”

  1. Se perfecciona cada día

La santidad es algo en cual lo debemos trabajar para que cada día sea mejor sea perfecta. Es una lucha constante por la santidad, veamos lo que dice la Palabra:

Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Corintios 7:1)

La Biblia nos muestra que la manera de perfeccionar la santidad es limpiándonos de toda contaminación de carne y de espíritu.

  1. Es garantía para ver la manifestación de Dios

La santidad es una característica de Dios, por lo tanto, quien está en santidad, está en plena comunión con Dios, esto significa que podemos verlo manifestándose en cada área de nuestras vidas.

 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14)

Sin santidad no podremos conocer a Dios, no sabremos como en realidad es, el no se manifestará a nuestras vidas. Sin santidad no podremos ver a Dios, normalmente las personas no miran la santidad de Dios, ellos lo miran como fuente para suplir sus necesidades, les interesa solamente satisfacer su necesidad, pero no miran su santidad, pues es algo que muy poco les importa. Por esto la actitud del centurión maravilló a Jesús, pues él miró la santidad de Dios, reconoció que su realidad no era la correcta; muchos no reconocen la santidad de Dios porque creen que están bien, no le hacen daño a nadie, entonces son dignos de que Dios los atienda. Comparar los pecados es uno de los factores que hace que no miremos realmente nuestra condición.

  1. Reconoció su autoridad, en su palabra

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12)

Esto es otra de las cosas que maravilló a Jesús, es decir, al acercarnos no solo debemos pedir sino debemos reconocer a quien nos estamos acercando, nos acercamos a quien tiene autoridad sobre todas las cosas, aun sobre tu voluntad, aun sobre tus deseos, toda autoridad.

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