//Pr. Luis A. Nuñez\\

Leer Lucas 6:45-49, Mateo 7:24-27

El Señor Jesús hace una comparación interesante en esta metáfora, en la que hay dos hombres y dos casas. Es interesante ver que la comparación entre ambos personajes está en función de aquellos que oyen y no practican (No hacen) y aquellos que oyen y practican. en realidad, tanto Lucas como Mateo usan la palabra “practicar”, que es una palabra que se deriva del griego “poiema”. En primer lugar, está referido a hijos de Dios porque solo los renacidos reconocen a Jesús como Señor. La versión Reina Valera de 1995 la traduce como “obedecer”, pero casi todas las versiones la traducen como practicar o hacer, que sería la traducción más exacta.

La pregunta sería ¿Por qué tendrían que hacer algo que oyeron de Jesús? es simple, solo quien cree en Jesús y en lo que Él dice, termina haciendo. En el tiempo neo testamentario las circunstancias religiosas y sociales colocaban a la gente en contra del creer, creer en “ese hijo de carpintero”, hoy sucede lo mismo, aun con toda la revelación de la Palabra muchos deciden no creer en lo que Él dice. La Biblia dice que tenemos que perdonar siempre, pero muchos no digieren eso, a propósito de esto, es importante recalcar que el perdón no libera consecuencias. Temas como el amor por los enemigos o los diezmos y ofrendas, aun cuando saben que es un mandato y que encierra una promesa, no lo hacen. Es simple, no confían, no creen. Solo hace quien confía, esto es muy interesante ya que el “practicar” algo es el resultado de confianza, es decir, el practicar u obedecer es el resultado del creer. Para la edificación de una vida victoriosa es necesario oír, el Señor Jesús en esta ocasión relaciona edificar sobre la roca con aquel que oye y hace, contrariamente relaciona edificar sobre la arena con aquel que oye y no hace.

  1. Semejanzas entre los dos hombres 

Los dos tienen el mismo deseo, pues ambos deseaban construir una casa, aquí, de hecho, se está hablando de dos tipos de cristianos. Percibe que ambas construcciones se vieron sometidas a las mismas pruebas, fueron objeto de las mismas condiciones adversas. Sin embargo, había algo que las diferenciaba, esa diferencia marcó la prevalencia de una y el colapso de la otra, esa diferencia estaba en “el fundamento”. Esto nos recuerda la enseñanza de que las obras serían pasadas por fuego, donde hay pérdida o permanencia, lo que define el ser vencedor o derrotado (1 Corintios 3:11-15)

Entonces en Lucas y Mateo, podemos decir, que aparentemente al ver solo las casas desde afuera no permitiría ver que había diferencia entre ellas, pues la diferencia estaba en el fundamento. Entonces lo que pretende el Señor Jesús no es mostrarnos la semejanza, sino, básicamente, la diferencia. Esta diferencia no se hizo evidente hasta que llegó la lluvia torrencial, el fuerte viento y los ríos. La lección es clara: la diferencia entre un cristiano vencedor y otro que no lo es, no es algo que podemos notar externamente, ya que sólo se evidencia cuando vienen las pruebas ¿Por qué? Simplemente porque son las pruebas las que determinan nuestra verdadera confianza en Cristo, son las pruebas las que evidencian nuestro tipo de fundamento.

 Las pruebas someten a examen nuestra fe 

 Contra aquellas casas se enfrentaron el mismo tipo de adversidades: la lluvia, los torrentes y el viento, los cuales pusieron a prueba la solidez con que habían sido construidas. Mientras una soportó todos los embates y las inclemencias, la otra no aguantó la prueba y se derrumbó. Entonces la evidencia de que nuestra vida tiene un sólido fundamento solo es posible verla cuando nuestra fe es puesta a prueba (1 Pedro 1:6-7).

El señor dijo que en el mundo tendríamos aflicciones (Juan 16:33). Las pruebas pueden ser problemas o son también circunstancias que vienen como fuego, fuego que prueba nuestra fe y determinarán la firmeza de nuestra vida en Cristo.

  1. Diferencias entre los dos hombres

 Lucas 6:47-49 nos muestra que el hombre prudente excavó y ahondó para echar el fundamento en la roca mientras que el insensato no excavó nada, ni se ocupó de poner el fundamento o cimiento. El fundamento es el creer, solo el creer nos llevará al hacer, esto nos dará solidez en el día de la prueba, pero si no tienes fundamento, que es el creer, tu edificación se destruirá en la prueba, puedes hasta obedecer, pero sin creer, al final es lo mismo. Quienes no edifican su vida con ese fundamento, grande será su ruina.

Jesús dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27) Esto significa que Dios desea que tengamos confianza, confianza en medio de la tormenta, esta es la paz que solo Cristo puede darnos.

  • La paz es la redención:

Romanos 5:1 dice: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”

Colosenses 1:21-22 dice: También a vosotros, que erais en otro tiempo extraños y enemigos por vuestros pensamientos y por vuestras malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprochables delante de él”

  • Su paz es el resultado de comunión, es la confianza, el descanso en Él.

2 Pedro 3:13-14 dice: “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por eso, amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprochables, en paz”

Como cristianos solemos enfocamos en una vida irreprensible, tenemos temor al día en el que el Señor venga, entonces queremos ser hallados en santidad, pero obviamos la paz, esa paz que es descanso. Debemos ser hallados, no solo en santidad, si no en descanso, que es el resultado de confiar plenamente en Él. En cualquier circunstancia o acontecimiento solo descansa, esto no es pasividad sino es esperar en Él, no es estrés si no paciencia. Además, recuerda que esperar no es lo mismo que no hacer nada, esperar es una muestra de dependencia. Ser hallado en plena confianza, en el descanso, es agradable a Dios.

Un ejemplo claro es el de José, en el Antiguo Testamento, terminó diciendo que todo tenía un propósito en Dios, es decir, él vivió una vida de paz, no vivió para la venganza, si no vivió en paz, a pesar de las “desgracias” que experimentó en cada etapa de su vida.

Efesios 2:6 dice: “Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús” Él nos llamó a una vida de descanso, de paz en medio de la obra consumada.



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