//Pr. Luis A. Núñez\\

Existe dos palabras que se traducen como tiempo en la biblia: “cronos” y “kairos”. Uno se refiere al tiempo normal que conocemos, pero el “Kairos” se refiere específicamente al tiempo de Dios. Ahora, en el desarrollo del tiempo “cronos”, Dios establece los “kairos”, que son tiempos especiales para su pueblo, así como para la humanidad y definitivamente también el “kairos” de Dios en tu vida.

Es así que en la historia de la humanidad, en el desarrollo del cronos, Dios estableció un nuevo tiempo – “kairos”, la oportunidad de ser salvos en su gracia, un tiempo en el que se manifestaría un  nuevo pacto. Jeremías 31:31-34 dice:

He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.”

En ese nuevo pacto el inicio seria Cristo, la obra de salvación que Él haría en la cruz. Él daría inicio a ese nuevo pacto y marcaría un nuevo tiempo, el tiempo de la paz de Dios con el hombre a través de Cristo; por eso dice en Lucas 2:14: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres”

Como vimos, después del pecado de Adán nos tornamos enemigos de Dios. Romanos 5:10 dice: “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” y Colosenses 1:21 “Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado”

Fuimos reconciliados y ahora tenemos paz con Dios, acceso a su presencia, tenemos la vida de Dios. Romanos 5:1-2 dice: Puesto que Dios ya nos ha hecho justos gracias a la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. 2Pues por Cristo hemos podido acercarnos a Dios por medio de la fe, para gozar de su favor, y estamos firmes, y nos gloriamos con la esperanza de tener parte en la gloria de Dios.”

 Ahora en Lucas 4:19, la Biblia narra cuando Jesús lee en la sinagoga la porción de Isaías que habla acerca de Él, indicando que Él vino a predicar, a anunciar el año del favor; es decir, en el “cronos” de la humanidad comenzaba el “kairos” de Dios para la humanidad, un tiempo especial, el tiempo (año del favor) del favor, de la gracia. Ahora estamos viviendo ese favor, esa gracia de la salvación, del perdón de Dios y de la nueva vida que nos dio.

Siempre les digo que el Antiguo Testamento es la figura y sombra de lo que había de venir en el Nuevo Testamento a través de Cristo, es así que la historia de Israel es un tipo de nuestra historia. Así como Israel era esclavo de Egipto, nosotros también éramos esclavos del pecado en este mundo, y así como un día Israel fue liberado de esa esclavitud, nosotros también fuimos liberados de la esclavitud del pecado y ahora somos libres en Cristo.

Entonces, quiero que observes algo importante en Éxodo 12:1-13. Cuando Dios estableció la pascua en el mes de Abib, este no era el primer mes en realidad, estaban entre el tercer y cuarto mes, equivalente al mes de marzo y abril. Dios dijo que a partir de este mes será “enero”, será el primer día del año a partir de este mes. Es lo que aconteció en la conversión, es desde allí que todo comienza, solo tiene realidad donde hay vida de Jesús. En el verso 2 dice: este mes será el principal de los meses, será el primero. Pasó a ser el primero porque era el comienzo de una vida, de una existencia, los años vividos en las tinieblas, estos no son contados para Dios, es como si estuviéramos muertos en verdad. Estábamos muertos y ahora tenemos vida; a partir de eso tus días comienzan a ser contados; es decir, en el cronos de la historia Dios establece un Kairos, un nuevo comienzo. De la misma manera en nosotros, en el cronos de nuestra vida Dios establece un Kairos, es el día que nos convertimos y  a partir de ese día Él nos dice                 que es un nuevo comienzo, allí comienzas a vivir. En Jeremías 31:34 se profetizó este tiempo: “nunca más me acordare de vuestros pecados…” Es decir, es el tiempo del favor y de la gracia, no es contado nada de lo que fuiste. Por eso en Jeremías dice “nunca más me acordare de su pecado”.

Este nuevo tiempo seria marcado por la obra en la cruz, tanto para la humanidad como para cada uno de nosotros. Desde que lo recibimos o entregamos nuestra vida a Él, allí comenzó el “kairos” en cada uno, un nuevo comienzo, a partir de allí tu vida comenzó. Efesios 1:7 dice: En él tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.”

Entonces el Señor Jesús nos dijo la manera en la que podemos afirmar cada vez ese pacto, esa nueva vida, y es a través de la Santa Cena; por esto Pablo dijo en 1 Corintios 11:23-26

“Yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: «Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí». Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebáis, en memoria de mí». Así pues, todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.”

La palabra memoria es el “anamnesis”, significa un despertar en la mente de nuevo, o traer un recuerdo vivo. No es solo algo superficial, es decir, cada vez que celebramos la Santa Cena hay un despertar a Cristo, Él es nuestro Nuevo Pacto, Él es nuestro Kairos, Él es mi nueva vida en su gracia. Cristo es nuestro perdón, es nuestra fortaleza, es nuestra victoria sobre el pecado, es nuestra sanidad, es nuestra alegría, etc., por eso dice Pablo en conclusión: “así pues”. Cuando celebramos la Santa Sena, es decir, al tener presente a Cristo, anunciamos lo que originó este Kairos en nosotros, esta nueva vida: ¡su muerte!, haciendo un pacto con Él hasta que Él venga.

La palabra anunciar es proclamar con intensidad, con seriedad de que yo vivo por Cristo y en Cristo, que estoy en el Kairos, en una nueva vida hasta que el venga. ¡Aleluya! Es romper toda ley del merecimiento, es depositar una vez más nuestra confianza y seguridad en Él. Es reconocer que todo es por Él, para Él y por medio de Él.



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