//Pr. Luis A. Núñez\\

GRATITUD UNA VIDA LEJOS DE LA LEY (Jeremías 17:5, 7)

Lucas 17:11-19

“Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

  1. Leprosos

Tenían llagas y heridas en la piel, con diferentes características, la más común, al parecer, era la enfermedad de Hansen, esta anulaba la sensibilidad y luego producía el deterioro de la piel, así como la caída de trozos de piel y carne. En nuestro medio tenemos una especie de lepra conocida como la “huta” (leismaniasis). Esta gente sufría demasiado, no podían salir libremente y tenían campanas en sus vestidos para anunciar que llegaban a algún lugar y cuando las personas se acercaban a ellos debían gritar ¡inmundo! ¡inmundo! para que la gente se alejara de ellos. Sin embargo, en una circunstancia especial estos dejaron de ver su condición, dejaron de verse a sí mismos, para mirar a Cristo. Anteriormente ellos creían que eran así como consecuencia de su pecado o el de sus padres ¿Recuerdas Juan 9:1?  Los discípulos le preguntan a Jesús por la causa de la ceguera de alguien que había nacido ciego ¿Quién peco, él o sus padres? pues esa era la posición general en la que vivía la gente en la ley. Estos leprosos vivían en esa posición “soy un inmundo”, no merezco nada, cuanto más asumas esta posición más te alejarás del creer en su perdón y en su amor, sin embargo, llegó el momento en el que estos leprosos dejaron de ver su condenación para clamar por Cristo, cuando miras a Cristo en Él hay esperanza, esa es la gracia, dejar de ver tu condena para ver en Cristo tu perdón y salvación.

  1. La obediencia es el resultado de creer

Ellos obedecieron, eso es increíble ¿Por qué? por varias razones, una de ellas, probablemente, era que su sanidad era un sueño imposible, habían lepras temporales, ellos lo sabían, pero tal vez no era su caso, los que sanaban tenían que ir ante los sacerdotes para el rito de purificación que duraba 7 días y al octavo eran declarados limpios por el sacerdote (Levítico 14) Otra probable razón era que habían escuchado que Jesús sanaba enfermos con solo una palabra, entonces su expectativa estaba centrada en esto, pero Jesús los envía sin limpiarlos y asombrosamente van ¿Por qué? La respuesta es “confianza”, ellos obedecieron porque confiaban, la raíz es la fe y el fruto es la obediencia, de lo contrario esos leprosos no hubieran ido. Ellos sabían que solo podían presentarse ante el sacerdote si hubieran sido sanados, solo así estaban aptos para el rito de purificación, pero fueron sin ser sanados porque su obediencia fue el resultado del creer. Sé que hay cosas que no entiendes, que algunas veces la Palabra confronta tu razón, todo te parece fuera de foco, pero confía en el Señor, que tu obediencia sea el resultado de confiar, eso es honrar a Dios, Él honra a los que le honran.

  1. La decisión de vivir por gracia o por la ley

En el punto en que ellos experimentaron el milagro de ser sanados, en el momento en que descubren que fueron limpios, imagino que se detuvieron, ellos tienen que tomar una decisión de vida, por lo menos vemos dos opciones que determinarían su vida:

  1. La decisión de continuar con el ritual

Esto habla de una vida religiosa, bajo la ley, una vida basada en el hacer para conseguir, una vida de hechos huecos, costumbres y tradiciones, una vida basada en el temor de si no lo haces puedes volver a sufrir lo mismo, entonces todo pierde importancia, aun el mismo Jesús que los sanó ya no es tan importante si no lo que dice la ley, el temor de volver a sufrir lo mismo era mayor, la religión ahora era la manera de sostenerse, el confiar en actos. Existe gente que asume el asistir a los cultos como un amuleto, esto habla de un temor continuo, entonces asisten porque si no les va a ir mal toda la semana. Todo lo que hacen responde a algún acto que tiene como objetivo merecer o conseguir. La Biblia dice que congregarse es el resultado de creer en la obra redentora, en la salvación, creer que la oportunidad de tener acceso libre a su presencia solo es resultado de un hecho trascendental y universal, Él abrió un camino vivo a través del velo que fue rasgado por el poder de lo Alto ¡Aleluya! (Hebreos 10:19-25) es decir, el asistir al culto se convierte en dos grandes expresiones, una es el resultado de la expectativa del cumplimiento de la promesa (Cristo regresará) y el otro es la gratitud por lo que Cristo hizo en nosotros. Pero esto no puede ser un ritual en tu vida, no puede ser un acto que busca conseguir protección. Ellos pudieron haber optaron por el ritual antes que por Jesús, elegir una vida bajo la ley, bajo la justicia propia, la relación con Cristo dejaría de ser su confianza para que el hacer (religión) pase a ser su asidero, su razón para confiar. Pasarían a confiar en la fuerza humana (Jeremías 17:5) y por ende decidir vivir bajo maldición. Los que deciden vivir así, atribuyen a sus esfuerzos todo éxito y victoria, entonces creen que si consiguieron algo es porque oraron, porque ayunaron o porque vencieron el pecado, se vuelven como el fariseo que se comparó con el publicano en el templo (Lucas 18:9-14) este fariseo es la clara muestra de un hombre que decidió por una vida de justicia propia; la justicia propia siempre producirá orgullo religioso y menosprecio.

  1. La decisión por una vida de gratitud

El Señor Jesús pregunta por los que no vinieron a dar gracias después de su sanidad ¿Por qué lo hace? Si alguien reclama agradecimiento por algo que dio o hizo, entonces en medio de la gente afloran pensamientos como: “Solo lo hizo para esperar que se lo agradezcamos” no se ve bien que reclamemos agradecimiento, pero entonces ¿Por qué Jesús lo hizo? porque la gratitud es la señal de quien reconoce la gracia, cuando usas la palabra “gracias” esto proviene de reconocer que no lo mereces, por eso dices gracias. Quien cree que merece no agradece, ya escuché de personas que dicen “¿Por qué voy a darle gracias? es mi derecho”.  Jesús pregunta por los demás leprosos que fueron sanados ¿Por qué era tan importante esto para Jesús? en realidad no era necesariamente por Jesús, si no por ellos, pues solo quien reconoce la gracia vive agradecido, constantemente grato.

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18)

Casi en todas las epístolas de Pablo nos insta a ser gratos ¿Por qué? no estamos hablando de un agradecimiento cordial, de educación, si no de aquel que nos lleva al reconocimiento de su favor.

La gratitud produce:

  • Paz: No hay nada mejor que una vida continua con paz, porque sabes que lo que estás viviendo es gracias a Él. Quien reconoce que todo lo que tiene y vive es por su gracia, por ende, vive constantemente agradecido y tiene paz.
  • Produce satisfacción: ¿Ya has experimentado que cuando no expresaste gratitud, no estás satisfecho? No hay un censo de bienestar en ti, por eso una vida de constante gratitud con Dios produce de la misma forma constante satisfacción, eso se manifiesta, por ejemplo, en nuestra alabanza (Salmos 100:4)
  • Te da censo de propósito: Porque te recuerda la nueva oportunidad que recibiste y te lleva cada día al reconocimiento de su perdón y esto te faculta para perdonar.
  • La gratitud te da censo de ser privilegiado.

La gratitud no está en los genes, tiene que ser aprendido, es el resultado de madurez, los niños no son agradecidos, ellos tienen que ser instruidos, enseñados a ser gratos, un niño de dos años no te agradece espontáneamente, porque gratitud es el resultado de reconocer la gracia.

Una de las razones de este mensaje es enseñarte a ser grato, infelizmente la estadística nos muestra que son más los que deciden vivir una vida lejos del reconocimiento de la gracia que los que deciden vivir bajo la gracia, cambiemos esa estadística, reconociendo cada día su amor y su misericordia. Que este año seas un ministro de la gracia, de la justicia y sea el mejor de tu vida, que cada cosa que hagas, sea señal de gratitud en tu vida, que seamos conocidos como la gente más agradecida a Dios.

Que cada cuestionamiento del porque haces lo que haces solo tenga una respuesta “Estoy tan agradecido a Dios”, allí no hay argumentos teológicos que puedan refutar eso ¿Quién podría cuestionar tu gratitud?

¿Por qué eres líder? Porque estoy agradecido a Dios ¿Por qué das tu diezmo? Porque estoy agradecido a Dios ¿Por qué eres pastor? Porque estoy agradecido.

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