//Pr. Wilber Chávez\\

Olvidando-lo-que-quedó-atrás

Olvidando lo que quedó atrás

En muchas Iglesias se usa la competencia para motivar a los hermanos a trabajar y ganar vidas, eso es algo practicado en el mundo, pero que no es la forma bíblica, no es algo que se aplica en medio de la Iglesia. De allí que cada hermano ve a otro ya no más como un hermano y si como un competidor. Muchos creen que la competencia es la mejor manera de obtener grandes resultados, la mejor manera de motivar a nuestro equipo, a nuestro grupo y por mucho tiempo creí también que esa era la mejor manera.

Pero después entendí que eso no funcionaba de esa forma, de esa manera. Ese no es el Espíritu de Cristo, no es la manera como el Reino de Dios se Conquista. El Espíritu de Cristo no motiva a la Iglesia a competir, la competencia hasta es valida cuando esta en contexto del mundo, pero cuando esta en la Iglesia, es otro reino, es otro contexto, es otra actitud, nosotros estamos en un reino que es totalmente diferente a lo que existe en el mundo. El reino de este mundo en el cual vivimos y fuimos entrenados por mucho tiempo, es el de la competencia, el reino de la serpiente. El lema es “Compite porque solo hay lugar para uno, el mejor”.

Muchas veces escuchaste de tus padres por mucho tiempo la frase, SE EL MEJOR de cierta manera detrás de ellos estaba la palabra MEJOR QUE TODOS, su intención era buena tal vez porque se trataba de cosas de este mundo, pero en las cosas de Dios eso no funciona. Jesús y Juan el Bautista no entraron en ese juego, los fariseos si entraban y les gustaba entrar.

LA ACTITUD DE JESÚS FRENTE A LA COMPETENCIA

Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea” Juan 4:1-3

Los fariseos son movidos por la competencia (yo oro más, leo más, soy más santo, etc.) y querían que Jesús también se mueva por ese espíritu, pero él no acepto ello, así como tú y yo no debemos hacerlo. El Señor de primera instancia no quería ser parte de este mover a través del espíritu de competencia. El decidió no entrar en medio de ello.

LA ACTITUD DE JUAN EL BAUTISTA FRENTE A LA COMPETENCIA

Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él. Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo”.   Juan 3:26-27

Respondiendo Juan menciona que si Dios da que puedo hacer.

Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe”. Juan 3:28-30

Las palabras de San francisco de Asís “Que mis hermanos sean más santos que yo, siempre y cuando yo tenga la santidad que el Señor quiere de mi” “Que mis hermanos fructifiquen mucho más que yo siempre y cuando yo fructifique según sea la voluntad de Dios”

El espíritu es la actitud interior, es la manera como te mueves, es la manera como ves las cosas, el como ves la vida, las circunstancias, un espíritu competitivo jamás producirá una obra para Dios, existen hermanos que hasta consiguen lograr incluso algunos buenos resultados, resultados inmediatos, aparentes, pero en ese espíritu, más adelante ese mismo espíritu que los hizo crecer los terminara destruyendo y contaminando.

PROBLEMAS CON EL ESPÍRITU DE COMPETENCIA

GENERA ENVIDIA

Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles. Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino. Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David”. 1Samuel 18:6-9

Siempre envidio al otro que tiene y yo no tengo, que llego y yo aún no llegue, diablo estimula envidia. En cambio, nuestro Dios estimula la admiración, en la admiración estoy motivado con el crecimiento del otro mientras que en la envidia hay tristeza.

GENERA SECTARISMO

Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa”. Santiago 3:16

Donde hay envidia siempre hay sectarismo. Quien anda conmigo no puede andar con el otro. Por eso que la Iglesia es de otro reino, de otro mundo. Sectarismos.

PRODUCE ORGULLO

¿Quiénes son mejores… los peruanos o los venezolanos?… Ahora voy a descubrir quién es el mejor, quien es el más mas de la Iglesia. Los frutos no muestran que somos mejores, no se espera que los competidores sean humildes, generosos. En competencia no hay bondad, generosidad, y no hay tiempo que perder. Mi equipo es quien debe ganar, no tengo tiempo para ayudar al otro. Yo busco mi interés, los otros que se preocupen por ellos.

No entremos en ese camino amados hermanos. No hay ese espíritu de competencia en el reino de Dios. El Señor es nuestro padre y nos ama a todos tal cual somos. No entremos en ese espíritu de competencia.

SUS FRUTOS SON INCOMPATIBLES CON LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO

En los partidos de competencia encontramos… sospecha, difamación, calumnia, eso es del diablo, e indirectamente traemos eso para la Iglesia. El juego es lleno de mañas, de artimañas. Alguien pregunto ¿será que en el milenio habrá olimpiadas?… NO, En década de 70 Guatemala y Honduras entraron en guerra por causa del futbol. Cuidado con traer eso aquí.

Las obras de la carne son conocidas. idolatría (triste cuando se idolatra el fútbol, a los equipos), los niños que ejemplo perciben. Hechicería (witi witi, para que el otro no gane) enemistad (cuando tú le ganas a alguien, no ganas un amigo), envía, ira (después del partido si tu equipo pierde sales molesto), discordia (si alguien habla mal de tu equipo ¿Qué le quieres hacer?).

EL PATRÓN DEL MUNDO PARA MOTIVAR ES LA COMPETENCIA, PERO EL DE DIOS ES EL DAR ANIMO Y CORAJE

  1. EDIFICA CON EL ESPÍRITU CORRECTO

Muchos afirman que compitiendo lograremos grandes resultados el problema es que eso no es el Espíritu de Cristo. Fil 2. Dice que nada hagamos por partidarismo. “Pero pastor… una pequeña competencia nos va a motivar… nos dará un buen resultado…” Dios no mira lo mucho que usted hace sino la manera como lo hace, para Dios lo importante no es el resultado más si la fuente. Ej. Los materiales en la edificación.

Como Iglesia eliminamos los nombres de las redes Sabaoth, Elohim, Vencedores, Mas que vencedores, Conquistadores etc… porque también percibimos que muchos hermanos comenzaron a olvidar que somos una sola Iglesia, una sola familia y que los nombres solamente fueron creados por un tema de organización.

  1. NADA POR VANAGLORIA

En toda buena competencia tiene que haber rivalidad, mientras mayor sea la rivalidad mayor la competencia: Los mejores juegos en Perú ¿Cuáles son?  Alianza con la U. Perú y Chile. Pablo dijo que no hagamos nada por Vanagloria.

Vanagloria es la gloria personal, “Al final, fue nuestro, claro fue Dios, pero nos usó a nosotros… Gloria a Dios, a mi, en verdad nosotros ganamos, hicimos la diferencia. Nosotros, nuestra red. Realmente lo hicimos…”

Imagina que quitamos esas dos columnas a la competencia (el partidarismo y la vanagloria) y veras como eso resulta: Ejm. Vamos a jugar un fulbito y vamos a dejar que el otro equipo gane, no va a tener premio, al final todos ganamos, al iniciar ya les damos 3 goles, allí ya acabo el partido. Si percibes ya no hay chiste de jugar. Porque los principios del Reino son totalmente diferentes a los del sistema de este mundo. Quiero aclarar que no hay nada de errado en participar de juegos, olimpiadas, partidos de futbol etc. El problema es cuando por alguna razón queremos traer ese sistema en medio de la Iglesia y los hermanos.

  1. SAÚL COMPITIÓ, PERO DAVID NO

En 1Samuel 18:6-9 vemos a Saúl entrando en ese juego. Pero en 2Samuel 1:5-15 vemos que cuando Saúl murió, David no se alegró, antes lloro, porque él sabía que no estaba compitiendo, al final también Saúl el ungido del Señor y él no lo odiaba.

Dijo David a aquel joven que le daba las nuevas: ¿Cómo sabes que han muerto Saúl y Jonatán su hijo? El joven que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo. Y mirando él hacia atrás, me vio y me llamó; y yo dije: Heme aquí. Y me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita. El me volvió a decir: Te ruego que te pongas sobre mí y me mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues mi vida está aún toda en mí. Yo entonces me puse sobre él y le maté, porque sabía que no podía vivir después de su caída; y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que traía en su brazo, y las he traído acá a mi señor. Entonces David, asiendo de sus vestidos, los rasgó; y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él. Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche, por Saúl y por Jonatán su hijo, por el pueblo de Jehová y por la casa de Israel, porque habían caído a filo de espada. Y David dijo a aquel joven que le había traído las nuevas: ¿De dónde eres tú? Y él respondió: Yo soy hijo de un extranjero, amalecita. Y le dijo David: ¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová? Entonces llamó David a uno de sus hombres, y le dijo: Ve y mátalo. Y él lo hirió, y murió”. 2Samuel 1:5-15

  1. MOTIVAR ANTES QUE PRESIONAR

En Romanos 8:28 aprendemos no solo a ganar vidas, sino que queremos tener la imagen de Cristo. Queremos ganar hijos pero que ellos se parezcan con Jesús. Muchos piensan que motivar es presionar y la verdad es que la mayor motivación es el de dar el ejemplo.

Pensamos que Dios nos amara más por lo que hacemos, Dios no nos ama por lo que hacemos más si por lo que somos. Ejemplo de Jesús en bautizo. El Señor Jesús aún no había iniciado su ministerio ni había muerto por nadie aun así Dios dijo “Este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia” Ejemplo de Lea y Raquel. Lea quería tener hijos para que Jacob la ame, pero Raquel ya sabía que era amada, ella quería ser madre.

Aquí no estamos compitiendo, ser vencedor no quiere decir que estamos haciéndolos de competidores, un vencedor es aquel que manifiesta el espíritu de Cristo.

  1. APRENDIENDO A ALEGRARNOS CON LOS QUE SE ALEGRAN

Ejemplo: Si usted ora por alguien y ese alguien recibe y usted no, si andas por el espíritu de la competencia dirás “Claro siempre es así, yo oro y nada pero este recibe”, pero el que anda por el espíritu de Cristo dice “Aleluya, el recibió, después me toca a mí”

Este camino es muy desafiante, mucha gente piensa que esto es muy fácil, pero envuelve cruz, renuncia al ego. Pablo dice… golpeo mi cuerpo y lo someto a servidumbre… Ayudemos a redes que no crecen, a células que necesitan, aprendamos que somos una Iglesia, Una familia.

Cuidado con Lideres que no quieren que sus miembros conversen, visiten y pidan consejos a otros líderes, también cuidado con discipuladores que se sienten mal cuando sus líderes hablan con el pastor antes que, con él, discipuladores que no quieren que sus líderes trabajen con niños.

Pero lo que escuchamos es eso, cuando alguien quiere ir a otra red, para ayudar a fortalecer ¿que decimos muchas veces?, ¿Cómo eso es posible? eso es infidelidad, tú tienes que estar solo conmigo, tu eres mi HIJO. Nosotros somos hijos de Dios, nadie es dueño de nadie en medio de la Iglesia, somos una sola familia y los lideres tenemos el privilegio de pastorear el rebaño del Señor.

  1. NO HAYA COMPETENCIA EN EL MATRIMONIO

Infelizmente muchas parejas y matrimonios han permitido que la competencia entre también en medio de ellos y de allí que muchos de ellos dicen. Yo trabajo más. Tu no haces nada. Tu solo descansas. Solo yo. Quiero recordarte que no te casaste para competir, te casaste para hacer feliz a la persona que decidiste amar.

CONCLUSIÓN

Si el jugador de fútbol “guerrero” mete 10 goles en el partido con Chile y aun así Perú pierde, será que ¿nos alegraremos?…

Si como Iglesia percibimos que algunas células o discipulados crecen, pero percibimos que otras células cerraron y otros discipulados no crecieron ¿será que vamos a poder alegrarnos? Si no caminamos en unidad no tendremos una plena alegría. No sirve si una red, o una célula gana, pero la Iglesia pierda, el espíritu de Cristo es que todos somos un equipo, una Iglesia y si uno gana todos nos alegramos y si otro no, todos nos entristecemos. Si como matrimonio ambos no estamos felices, la felicidad siempre será incompleta. Hoy en día vivimos tiempos de evangelismos y eventos puente. Tenemos el deseo de ganar esta ciudad para Cristo… demos lo mejor de nosotros. Caminemos juntos en unida, como un solo hombre, sabiendo que la victoria de mi hermano también es la mía.

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