Olvidando-Lo-Que-Quedó-Atrás//Pr. Luis A. Nuñez\\

Olvidando-lo-que-quedó-atrás

          Olvidando lo que quedó atrás

(Filipenses 3:13).

Amados hermanos, en el transcurso de nuestra vida cristiana pasamos por muchas circunstancias duras, pero también gratas, logramos muchos objetivos, así como también enfrentamos consecuencias de decisiones erradas, esto hace de nuestra vida una fuente de experiencias, que al parecer son inagotables.

¿Qué es lo que practica Pablo para tener una vida victoriosa? Ciertamente Pablo, al igual que nosotros, vivía todo tipo de experiencias, desde las más gratas hasta las más decepcionantes, pero él hacia algo que le permitía marcar un mismo ritmo, avanzando a un mismo paso, creciendo y conquistando; cuando él utiliza la expresión “una cosa hago” nos muestra que la actitud que mostraba era una actitud constante, era una disciplina en su vida.

En 1Timoteo 4:7-8 él dice que debemos ejercitarnos en la piedad, es decir tenemos que tener disciplinas que nos permitan fortalecer nuestra fe, nuestra devoción; entonces nos muestra una de ellas, esto es “olvidar lo que quedo atrás y mirar lo que aún queda por delante”. Una disciplina es algo que practicamos con constancia.

Pablo manifiesta que tenía presiones, tribulaciones, que pasaba por apuros y circunstancias, que muchas veces lo derribaron (2 Corintios 4:7-10) e incluso en algún momento manifiesta que tenía un aguijón:

“Para que la grandeza de las revelaciones no me exaltara, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca” (2da Corintios 12:7)

No sabemos exactamente a qué se refería cuando hablaba de ese “aguilón”, se cree que era una enfermedad o algún problema, esto por lo que vemos en Gálatas 4:13-14: Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio; y no me despreciasteis ni rechazasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo. Al contrario, me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús” Sin embargo, les aseguro que él se enfrentaba a la misma lucha que tenemos hoy la mayoría, por no decir todos, “la invitación a detenernos en algún momento de nuestras vidas”, la tendencia a perder el rumbo, el norte. He estado pensando en una lista de muchas cosas, pero quiero meditar con ustedes en algunos de estos acontecimientos que nos pueden detener y creo que estas cosas a lo largo de la vida de Pablo las podemos ver también, entonces quiero invitarlos a practicar y a ejercitarnos en aquello que él hacía.

  1. Frustraciones

¿Cuándo nos frustramos con algo? es simple, cuando no alcanzamos lo deseado o cuando percibimos nuestra limitación, esa que no nos permite alcanzar nuestras metas o cuando las cosas no salen como queremos. He encontrado muchas personas estancadas, detenidas, sin animo, sin querer tener más deseos y sueños, llegaron a un nivel existencial sin propósitos, algunos se resignaron a creer que nunca lo lograrán, otros se detuvieron pensando que si intentan nuevas cosas sufrirán y no quieren pasar por eso, es casi seguro que Pablo era un hombre que enfrentó frustraciones.

Veamos también la vida de Moisés, aquellas plagas fueron una prueba al carácter de Moisés, fue una formación de fe y perseverancia ante la frustración ¿Se imaginan? todos podemos pensar que ante la primera plaga, un asombrado faraón soltaría al pueblo de Dios, pero las cosas no salieron como él esperaba, pues hasta los brujos de faraón empezaron a hacer lo mismo, esto endureció aún más el corazón de faraón (Éxodo 7:22), pero, esa solo era la primera plaga, después vendrían más: Sangre, ranas, piojos, moscas, en el ganado, úlceras, granizo, langostas, tinieblas y la muerte de los primogénitos, todo esto sirvió para que no haya otro siervo como Moisés.

Simplemente Moisés pudo haber enfrentado un desequilibrio en su fe por la frustración, él no sabía que eran diez plagas, muchas veces las cosas no salen, no porque Dios te abandono, sino porque lo que está sucediendo es parte del plan de victoria, de crecimiento y fortalecimiento, Dios es bueno.

Recuerden al ciego a quien Jesús le unto barro hecho con su saliva y lo mandó al estanque de Siloe (al otro extremo de la ciudad) ¿Por qué? solo el Señor sabía que este ciego enfrentaría mayor presión viendo que siendo ciego, él necesitaba aprender a perseverar, a creer, a insistir, a declarar que no estaba solo, a confiar cuando todo parecía negativo. Su caminata hacia el estanque lo capacitó para eso.

De la misma manera, el apóstol Pablo frente a este sentimiento, señala enfáticamente que él hace algo que le trae una vida victoriosa, una motivación continua a seguir avanzando, algo que debemos hacer siempre, olvidar lo quedó atrás, ayer paso, hoy es un nuevo día, con Cristo cada día es un nuevo comienzo, un nuevo amanecer, un nuevo reto, cuantas veces has quedado frustrado.

La palabra “olvidar” en el griego es una actitud voluntaria, no es propiamente olvidarse por completo, es decir, tú decides olvidar lo que quedó atrás, es no mirar más para atrás y tienes que extenderte hacia lo que queda por delante, esta palabra “extenderse” significa mirar lo que resta en nuestra vida, tienes que decidir olvidar tu frustración para proseguir a la meta, este debe ser un estilo de vida, una constante actitud, un ejercicio que marcará en cada uno con un sello de vencedor.

  1. Decepciones

“¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubierais podido, os habríais sacado vuestros propios ojos para dármelos. ¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo por deciros la verdad?”  (Gálatas 4:15)

Pablo con esta última pregunta expresa decepción, pues sentía que lo habían abandonado por haberles dicho la verdad, pero Pablo no lo deja allí, dice: “Olvido esto, lo dejo atrás y prosigo a la meta”. He visto a muchos cristianos que justifican su alejamiento de los caminos del Señor usando esta palabra “decepción”, fueron decepcionados por algún hermano, por el líder, por el pastor, etc. Todos tenemos expectativas de algo o alguien y cuando estas expectativas no son cubiertas nos decepcionamos (el príncipe azul, a la medianoche se volvió en sapo) Al mismo Jesús lo abandonaron sus discípulos, porque ciertamente los decepciono, hablando claro, de cosas que a ellos no les gustaba. Constantemente sufrimos decepciones, pero en realidad ese no es un problema, hasta que esta decepción nos hace tomar una decisión drástica, que muchas veces nos aleja de la voluntad de Dios. “No quiero ser líder porque me han decepcionado mis liderados” “No quiero ir más a la iglesia porque me ha decepcionado fulano”, etc. No deseas hacer muchas cosas porque te han decepcionado. Quiero contarte algo acerca de mí, hace tiempo debí dejar de ser pastor, porque las actitudes de muchos hermanos me han decepcionado, sin embargo, en medio de esas decepciones es importante asumir una actitud correcta. Juan 2:23-25 dice: “Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre” La palabra fiar tiene un significado amplio, en algunos casos es confiar, pero en otros es encomendar o guardar, es decir Jesús no se encomendaba o se entregaba, sino se guardaba, es lo que debemos hacer nosotros, sabiendo que todos nosotros somos campeones en decepcionarnos pues no todas nuestras expectativas serán siempre ampliamente cubiertas. Pero cuando eso pasa ¿Qué debemos hacer?, ciertamente, olvidar lo que quedó atrás y extenderme a lo queda por delante, proseguir a la meta.

Bueno, está bien ¡Nos fallaron! o no satisficieron nuestras expectativas, pero lo mejor que podemos hacer es ver todo aquello que aún no hemos recorrido, para alcanzar la meta. Por encima de todo hay un supremo llamamiento, tiene que ver con el cumplimiento del propósito de Dios para nuestras vidas.

Jesús un día les dijo a sus discípulos que vayan y prediquen el evangelio (Marcos 6:11) y les dijo que, si no los recibían, entonces que se sacudieran el polvo de sus pies, el acto de sacudirse el polvo de los pies es dejar esa mala experiencia atrás, hay mucho aun que hacer, eso se ve en aquello que pasó en Hechos 13:48-52, nos muestra que la decepción y la frustración no lograron detener a Pablo, todo lo contrario, él continuó.

“Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia. Pero los judíos instigaron a mujeres piadosas y distinguidas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de sus límites. Ellos, entonces, sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies, llegaron a Iconio. Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo”

Ese sacudir el polvo es dejar atrás aquello que puede producir frustración y extenderte a lo que viene adelante y proseguir.

  1. Nuestros éxitos

Tener éxitos a veces puede volverse en el peor enemigo para tener una vida victoriosa, puede detenernos y poco a poco sumirnos en la mediocridad ¿Cuándo pasa esto? He visto hermanos viviendo de las glorias pasadas, de los grandes éxitos de antaño, es bueno siempre recordar todo lo que Dios nos permitió alcanzar y lograr, pero no es bueno detenernos en el tiempo y vivir solo de esos recuerdos o lo que es peor, creer que eso fue el clímax y después de eso no hay más, no fuimos llamados a contemplar lo que logramos, fuimos llamados a ver lo que aún tenemos que alcanzar en Cristo, para proseguir.

No hagas del obtener un empleo tu meta, has de ello solo el comienzo, no hagas de tu profesión una meta sino el comienzo, no hagas de tu liderazgo, o ministerio una meta sino el comienzo de algo grande y sabes que no estoy hablando de una ambición obsesiva, sino de mentalidad de vencedor, no podemos, como iglesia, conformarnos con lo que hemos alcanzado, la marcha, el bautizo de centenas, fue una meta que hoy se ha convertido en un comienzo. “Ciertamente olvidando lo que quedo atrás y extendiéndome a lo que esta adelante prosigo a la meta” Frustraciones, decepciones y aún éxitos quedan atrás, hoy es un nuevo comienzo.

Cada semana tiene un final y un inicio, por eso el séptimo día para los judíos era el día de reposo (el sabat) porque para ellos terminaba la semana y el domingo era el inicio, pero ese día reposo era para que luego entendiéramos que Cristo es nuestro reposo (Mateo 11:28) en Él descansamos para iniciar nuevamente.

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