//Pr. Luis A. Núñez\\

  1. Mala interpretación del principio de siembra y la cosecha

Oseas 8:7 dice: “Porque sembraron viento, y torbellino segarán; no tendrán mies, ni su espiga hará harina; y si la hiciere, extraños la comerán”

Aquí el principio de la siembra es que un día tendremos cosecha y esta será mayor que la siembra. David sembró adulterio en secreto y sus hijos lo hicieron en forma pública, mato al esposo de la mujer y su hijo favorito murió, eso es cosecha.

En Daniel 6 los sátrapas que perseguían a Daniel consiguieron que fuera echado a la fosa de los leones y luego, cuando salió libre sobrenaturalmente ellos fueron echados junto a sus familias, eso es cosecha.

Estos ejemplos están en el Antiguo Testamento, es decir, sucedieron en la vieja alianza, en la nueva no hay más cosecha de la siembra, esto puede aplicarse solo a los que están en el mundo, pero no para los que están en Cristo. Se tiene que diferenciar entre consecuencias y cosecha, es obvio que todo pecado trae consecuencias, pero la cosecha está referida a la maldición. La consecuencia es inmediata, la cosecha no sabemos cuándo acontecerá, no existe en el Nuevo Testamento ningún verso que diga que cosecharemos del pecado sembrado.

En el Nuevo testamento se habla de la siembra y cosecha, pero en los evangelios está referido a la siembra de la Palabra (Mateo 13:3) y en las epístolas está referida a la ofrenda (Gálatas 6:6-7), está referido al hacer el bien y a la consecuencia de ese acto, pero no a la maldición, lo mismo vemos en 2 Corintios 9:6-7, una vez más está referida a la ofrenda. En su Gracia el proveyó un medio para prosperarnos, es sembrar con la ofrenda.

No vamos a cosechar los pecados de nuestros antepasados, Jesucristo obedeció, por eso somos bendecidos. Él es el heredero y nosotros somos considerados en su herencia, esta es la gracia, cosechamos lo que nunca hubiéramos podido sembrar. (Juan 4:37-38) Hoy estanos cosechando aquello que fue sembrado por Cristo.

Cosecha es diferente de consecuencias, cuando el principio de siembra y cosecha es mal interpretado es usado para traer condenación y eso no engendra fe, esta mal interpretación ha sido usada para robar a los hermanos la seguridad de su salvación, aunque tu pasado haya sido tenebroso, Él te limpió de toda maldición, de toda condenación.

  1. Miedo a participar de la Santa Cena

Dios ha hecho que caminar en salud divina sea verdaderamente fácil para su pueblo. Sólo necesitamos venir a su mesa, poner nuestra fe en su cuerpo quebrado por nuestra sanidad y participar. Es tan simple, a la vez, tan poderoso.

Ese es el “porque” el diablo ha tratado de robarle a la Iglesia haciéndole creer que el creyente no debe participar de la Santa Cena. Y él lo hace haciéndoles creer que ellos son indignos para venir a la mesa del Señor. Este pensamiento errado es debido principalmente a una mala interpretación de versos como 1Co 11:29-30.

Entonces leamos por nosotros mismos lo que Pablo dijo para que podamos participar de una manera digna.

De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.” 1Co 11:27-29

Primeramente, en el verso 29, él dice que si tú comes y bebes indignamente, tú traes juicio (condenación) contra ti mismo. Aclaremos una cosa, la palabra “indignamente” es un adverbio, lo cual significa que eso modifica al verbo.

En este caso, “indignamente” describe la acción de comer y beber. No está describiendo a la persona que está comiendo y bebiendo. Así que Pablo no está diciendo que si eres una persona indigna, no participes de la Santa Cena o de la Mesa del Señor.

Aún, la Iglesia, de alguna forma ha malinterpretado aquella enseñanza y ahora, los cristianos están diciendo: “Si tú eres indigno, no participes”. Ellos dicen: “Si tienes pecado en tu vida, no vengas a la mesa del Señor, a menos que quieras debilitarte, enfermarte y morir prematuramente”. Ellos han hecho que algo que se suponía ser una bendición se transforme en una maldición.

En todo caso, todos nosotros quienes venimos a la mesa del Señor somos indignos y somos hechos dignos por Su sangre. Sólo es la muerte de Jesús que nos califica para participar. Pablo no estaba diciendo que no debíamos participar si somos indignos. Él estaba diciendo que no debemos participar de una manera indigna.

¿Qué significa participar INDIGNAMENTE? Si leemos el verso 29, concluirás que si fallas en discernir o entender el significado del cuerpo de Cristo, tú estás comiendo y bebiendo de una manera indigna.

Participar indignamente significa no reconocer que el cuerpo quebrado del Señor era para traer Salud y Plenitud. Los corintios participaban indignamente porque ellos no reconocían que el cuerpo destruido del Señor era para traerles Salud y Plenitud. Y por tratar a la Santa Cena como un ritual, ellos se perdían de la bendición. Ellos no entendían el significado del Pan. Ellos no sabían porque ellos estaban participando de ello. Esto es lo que significa participar INDIGNAMENTE.

Pablo describió en grandes detalles la manera en que los Corintios participaban:

Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor. Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga. Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.” 1Co 11:20-22

Él les dio una buena corrección porque ellos venían a la Mesa del Señor, comiendo apresuradamente por el turno de otros. Y otros se tomaban el vino hasta que se embriagaban.

Así que Pablo no estaba diciendo que si tienes un pecado en tu vida, tú no puedes participar. Él estaba diciendo que participemos de la manera correcta, lo cual es RECONOCER que el Cuerpo del Señor fue quebrado y destruido para que el nuestro pueda ser saludable. No comas de la Mesa del Señor porque estás con hambre, si lo estás, come en casa primero.

Lo que Pablo les dijo a los Corintios que hagan, fue DISCERNIR el poder del Cuerpo destruido del Señor. Él les estaba enseñando que cuando ellos fallan de discernir el cuerpo, no debemos participar porque no estamos declarando por fe lo que Jesús hizo por nosotros. Y por errar en ello, estamos haciendo que Su obra en la cruz sea inefectiva y sin poder a menos que discernamos correctamente.

Cuando fallas en discernir Su Cuerpo, tú estás en realidad despreciando Su obra en la cruz. El diccionario Vine’s Expository Dictionary tiene esto para decir, acerca del compartir indignamente:

INDIGNAMENTE – “anaxios” – tratando algo como una comida común, el pan y la copa como cosas comunes, no comprendiendo sus importantes y solemnes simbolismo.

Jesús desea que tomemos el pan y creamos que Su cuerpo fue quebrado para que nuestros cuerpos puedan ser hechos sanos. Y cuando discernimos eso de esa forma, estamos compartiendo dignamente. Cuando vienes a Su mesa y sueltas tu fe en el Cuerpo del Señor, recibirás los beneficios de sanidad, salud y plenitud. Y serás más fuerte, saludable y vivirás mucho más.

Lo que significa examinarse a sí mismo

En segundo lugar, me dijeron que examinarse a sí mismo significa evaluar si tengo algún pecado en mi vida y confesarlos. Para corregir esa idea equivocada, tenemos que entender el contexto de la afirmación de Pablo. Él está dirigiendo el asunto de comer y tomar indignamente.

Por lo tanto, se deduce que le estaba diciendo a los corintios que deben examinarse a sí mismos para ver si estaban comiendo y bebiendo de una manera digna. En ninguna parte dice que él les dijo que se examinen para ver si había pecado en sus vidas.

De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.” 1Co 11:27-29

Mirando el pasaje de nuevo, está claro que Pablo está diciendo que un hombre debe examinarse para ver si él come y bebe dignamente para que no coma ni beba juicio para sí mismo.

Lo que significa beber juicio contra ti mismo

En tercer lugar, el “juicio” (vs. 29) no significa que es la ira de Dios, o la ira como yo pensaba. En algunos círculos, la gente todavía cree que la sentencia se refiere aquí a Dios, enviando al infierno. Esa es una interpretación incorrecta.

La palabra griega usada aquí es “krima”, lo que significa sentencia divina. Cuando Adán pecó contra Dios, una sentencia divina cayó sobre la raza humana. La debilidad, la enfermedad y la muerte son algunos de los efectos de esa sentencia divina.
La Cena del Señor es la forma como Dios nos ayuda a contrarrestar el proceso de envejecimiento y caminar en salud divina. Mientras estamos aquí en la tierra, nuestros cuerpos están sujetos al proceso de envejecimiento, que es parte de la sentencia divina. Todos nuestros cuerpos están decayendo cada día. Nuestras células cerebrales están muriendo todos los días (10 mil por día).

La Santa Cena es la solución de Dios para nosotros, para compensar la decadencia. Y aún tus amigos verán los resultados. Ellos comenzarán a preguntarte: “Oye, ¿por qué pareces lucir más joven y más joven? ¡Tú nunca pareces envejecer! Un día, cuando lleguemos al cielo, tendremos cuerpos nuevos que nunca envejecerán, nunca se cansarán y nunca se enfermarán. Mientras tanto, la Cena del Señor es la manera como Dios nos ayuda a contrarrestar este proceso de envejecimiento y caminar en salud divina. Cada vez que participamos, estamos revirtiendo los efectos de la maldición o juicio divino en tu cuerpo.

Hay poder en el acto de comer

En medio del intenso ataque espiritual, experimentaremos victoria cuando creemos que lo que Jesús hizo en la Cruz es más grande que cualquier ataque del enemigo. Una vez que nos demos cuenta lo mucho que Jesús sufrió para que nuestros cuerpos sean saludables, estaremos confiados de participar de su cuerpo roto que traerá sanidad al nuestro.

Si aún hayas difícil creer que comiendo una pequeña migaja puede traer salud a tu cuerpo y plenitud, déjame llevarte al jardín del Edén. Ahí, Adán simplemente comió del fruto y él precipitó a toda la raza humana al pecado. Su pecado fue el que trajo la enfermedad y, finalmente, muerte.

Así que Dios en su misericordia y sabiduría ideó una perfecta solución. Si el simple acto de comer de Adán trajo enfermedad y muerte, Él ordenó que el simple acto de compartir una migaja trajera Salud y plenitud a Su pueblo.

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