Olvidando-Lo-Que-Quedó-Atrás

//Pr. Wilber Chavez\\

La mayoría de las dificultades que pasamos es por causa de aquello que hemos sembrado, es por ello que hoy quisiera hablar de principios en la siembra y la cosecha. Hoy es tiempo de sembrar.

  1. SI QUIERES COSECHAR ENTONCES PLANTA SIEMPRE EN EL LUGAR CORRECTO

Jeremías 4:3  «Porque así dice Jehová a todo varón de Judá y de Jerusalén: Haced barbecho para vosotros, y no sembréis entre espinos»

La semilla del Señor de por sí ya es buena, pero ¿Cómo está nuestro terreno? Muchas veces el terreno es más importante que la semilla. No sembremos en cualquier lugar ni de cualquier manera. Ej. La parábola del sembrador nos muestra tipos de terreno, ya sea pedregoso, con espinos, o duro como en el camino.  Sembremos en el lugar cierto, con una humedad correcta, abono correcto.  El mejor lugar es LA IGLESIA.  El Señor Jesús dijo que hagamos tesoros en los cielos y no en la tierra. La Iglesia es una parte del cielo que está en la tierra, ese es nuestro mejor terreno.

  1. CADA SEMILLA ENGENDRA DE ACUERDO A SU ESPECIE

Gálatas 6.7 «No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará»

Si plantamos amor, un día cosecharemos amor. Si plantamos generosidad, eso también cosecharemos. Si plantaste dinero será dinero lo que coseches. Ojo, no puedes sembrar amor y querer cosechar dinero. Nosotros pasamos por pruebas y tentaciones del maligno, pero las mayores dificultades que pasamos es por las cosas que hemos sembrado. El ministerio que sembré, la esposa que yo sembré, los hijos que siembro son aquellos que cosechare. Ej. Si permito que mis hijos me falten el respeto imagina lo que cosecharé.

Plantamos con palabras y actitudes, esto es una ley universal, sea o no la persona creyente. Si planto fe entonces cosechare milagros de parte del Señor.

  1. NOSOTRO NUNCA COSECHAREMOS LA MISMA CANTIDAD QUE PLANTAMOS

Lucas 6:38   «Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que midiereis, se os volverá a medir»

Si plantamos un grano de maíz, mínimamente cosecharemos 600 granos ¿Lo que cosechaste es aquello que necesitabas? Si la repuesta es no, entonces es tiempo de sembrar más semillas. Si no cosechaste como quisiste entonces comienza a plantar más.

¿Qué pasa con aquel que se comió la semilla? La Biblia nos cuenta que un día el Señor Jesús hizo un gran milagro de multiplicación de panes y pecados para más de 5000 personas y también la Biblia nos cuenta que en ese momento solo había cinco panes y dos pescados, tal vez la semilla era poca, pero para Dios era suficiente, ello dio origen a un grandioso milagro. Siempre cosecharemos más de aquello que sembramos. Dios usará aquello que tienes para sembrar.

Pero cuidado con las cosas malas que sembramos, en Oseas 8:7 dice: «Porque sembraron viento, y torbellino segarán; no tendrán mies, ni el fruto hará harina; si la hiciere, extraños la tragarán».

  1. NO COSECHAREMOS EN EL MISMO TIEMPO QUE PLANTAMOS

Jeremías 5.24 «Y no dijeron en su corazón: Temamos ahora a Jehová Dios nuestro, que da lluvia temprana y tardía en su tiempo; Él nos guarda los tiempos establecidos de la siega» Gálatas 6:9 «No nos cansemos, pues, de hacer el bien, porque a su tiempo segaremos si no desmayamos»

Todo tiene su tiempo, si sembramos hoy entonces la cosecha será mañana. Ej. Esposas que quieren ver el cambio en su esposo de la noche a la mañana.

No cosecharemos en el momento que sembramos, pero si no sembramos no esperemos cosechar. Si sembramos este año al año que viene cosecharemos. El tiempo de la demora de cosecha depende de aquello que hemos sembrado. Hay cosas que toman más tiempo que otras. Ej. Muchos para casarse tuvieron que orar muchos años.

No esperes cosechar si no has sembrado, a su tiempo veremos la cosecha. Para que la obra de Dios avance es necesario prosperar y si queremos prosperar debemos aprender a sembrar.

  1. SEMBRAR ES UNA CUESTION DE FE

Eclesiastés 11:6: «Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque tú no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si ambas cosas son igualmente buenas»

Tu semilla es la fotografía de tu fe, quien no va sembrar es porque no tiene fe. Santiago dice que sin fe es imposible agradar a Dios. Nuestra fe tiene que ser constante, quien tiene fe no para de orar. No basta con querer es necesario sembrar.

Marcos 11:24: «Por tanto os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá».  Si pedimos algo al Señor debemos de creer que lo recibiremos.

1 Reyes 18:44 «Y a la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje»  A veces solo tendremos una pequeña nube para poder creer, pero eso es suficiente para que el Señor traiga un gran mover sobre nuestras vidas y sobre esta ciudad ¿Cuántos creen que somos esa pequeña nube en esta ciudad? Siembra creyendo.

  1. LA COSECHA ES GARANTIZADA POR EL PROPIO DIOS

Satanás es el príncipe de este mundo, no permitirá que muchos cosechen lo que sembraron. Nuestro Dios si puede garantizarnos, porque es el mismo ayer hoy y siempre, a su tiempo cosecharemos. Ej. En el mundo siembran el calzón amarillo para prosperidad, hasta la intención es buena, el problema es la semilla y el terreno.  No hay semilla ni terreno.

  1. LA COSECHA ES POR LA BENDICIÓN DE DIOS Y NO POR LAS CIRCUNSTANCIAS

Génesis 26.12  «Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová»

Plantar y regar es de hombre pero crecer y bendecir es de Dios. Haz tu parte, que es sembrar y Dios hará su parte que es bendecirte. Una plantación sin la bendición de Dios será solo natural, pero con la bendición de Dios será sobrenatural. Sembrar con bendición es sembrar con generosidad, tu cosecha no solo será para ti sino alcanzará a las demás generaciones.

CONCLUSIÓN

EL MEJOR OBONO PARA LA SEMILLA

Salmos 126:5 «Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán».

Muchos siembran pero pocos entregan completamente su semilla. El mejor abono para una semilla son las lágrimas.

Si deseamos cosechar, en este nuevo año que viene, aquello que nunca tuvimos, entonces sembremos lo que hasta ahora no sembramos. Que nuestra siembra sea acompañada de lágrimas. Si deseamos un avivamiento en esta ciudad y en nuestras vidas, entonces sembremos con lágrimas. Las lágrimas nos muestran que algo es realmente importante para nosotros y que deseamos ver una cosecha. Lloremos sembrando por esta ciudad y esta nación.

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