//Pr. Luis A. Nuñez\\

Dios es el mismo por los siglos de los siglos  (Santiago 1:17).

Esto quiere decir que el carácter de Dios no cambió jamás, Dios siempre fue un Dios de toda gracia, eso lo hemos visto a lo largo de la Palabra, la ley fue apenas el resultado de la independencia del hombre y la expresión de su amor para mostrarles a Cristo; entonces la ley solo nos refleja el carácter de santidad de Dios, es decir Dios es Santo, Santo, Santo por siempre y para siempre.

Por lo tanto pretender entender la gracia como libertinaje o libertad para pecar deliberadamente es un error grave, la gracia es simplemente entender que su amor se manifiesta en su perdón hacia nosotros, pero Él nunca dejó su carácter de santidad y rectitud.

La siguiente historia nos muestra esto: (Leer Mateo 22)

EL REINO DE LOS CIELOS.

Todos los teólogos dicen que los primeros invitados aquí son los judíos, que mataron a los profetas que Dios envió y que el incendio de la ciudad es la destrucción de Jerusalén en el 70 D.C. y el fin del apogeo de esta ciudad; entonces ahora Dios llamó a los gentiles a la salvación y fueron invitados a las bodas, en alusión a las bodas del cordero.

Ok veamos entonces:

Primero esta parábola es la comparación del Reino de los cielos, recuerden que siempre enseñamos acerca del Reino de los cielos como el Reino milenar, donde los vencedores reinarán juntamente con Cristo,  durante los mil años y los derrotados estarán fuera de esa maravillosa experiencia durante mil años, eso lo entendemos como el lloro y el crujir de dientes, que es una fase de profundo arrepentimiento, porque pudiendo estar con Cristo no lo están, por que no fueron aprobados.

Ahora hablemos del vestido de las bodas (Colosenses 3:5-16)

 Además leamos Efesios 5:6-8: “Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos, porque en otro tiempo erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz”

 ¿Quiénes son los hijos de desobediencia?

Efesios 2:1-2 dice: “Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”.

Los hijos de desobediencia son aquellos que no creyeron que están bajo la condenación de la ley. La desobediencia era la transgresión de la ley y por eso la ira de Dios se manifiesta sobre ellos; como indicamos, la relación de Dios con los hombres estaba basada en el cumplimiento de la ley, no es que ahora somos llamados hijos de obediencia, si no que ahora nuestra relación con Dios se basa en creer en su gracia, entonces la obediencia ahora es el resultado de nuestra fe. Veamos:

Romanos 1:17: “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”.

La obediencia debe ser el resultado de la fe, no es hacer para conseguir algo, entonces en la gracia obedecemos porque creemos en su Palabra, en su santidad, porque reconocemos su bendita voluntad, entonces el obedecer es el resultado del creer.

TRAJE DE BODAS.

Entonces en Colosenses y en Efesios es claro que se nos muestra que teníamos una ropa, un vestido, que era nuestra manera de vivir cuando éramos hijos de desobediencia, ahora tenemos que usar otro vestido que lo tomamos gratuitamente, con el cual debemos participar de las bodas.

En esta boda hay algunos componentes de eso, primero los grandes monarcas ofrecían un vestido de fiesta a cada invitado, por lo tanto, era honra vestirse con aquel traje, que era preparado especialmente para ese día, porque si no fuera así, parecería injusto ya que ellos fueron traídos del camino y no tuvieron tiempo de cambiarse, pero todo era de gracia, hasta su vestido; sin embargo, uno de ellos fue encontrado participando de la fiesta sin el traje,  ¿Por qué no se puso el traje? la norma estaba establecida, tenía que ver con el carácter del Rey, pero este invitado no creyó que fuera necesario, no considero eso, no le importó honrar al Rey, quiso participar de la fiesta a su manera, en su esfuerzo propio, rompió las reglas. La Biblia dice que enmudeció ¿Sabes por qué? Porque no hay explicación para no vivir una vida bajo su voluntad, en medio de tanta gracia.

Todos algún día compareceremos ante su tribunal  ¿Qué podrías decir? Simplemente no hay explicación, fuiste invitado por gracia, solo tenías que recibir y ponerte esa nueva ropa, que te permitía ser parte de esa fiesta, ese es el juicio del que nos habla.

 Apocalipsis 3:17-19 dice: “Tú dices: Yo soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad. Pero no sabes que eres desventurado, miserable, pobre, ciego y estás desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que compres de mí oro refinado en el fuego para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez. Y unge tus ojos con colirio para que veas”.

Cuando dice “compra de mi” ¿Por qué usa esta aclaración? Porque en Isaías 55:1 se profetizó el tiempo de gracia, indicando que se compraba sin dinero: “Venid, todos los sedientos, venid a las aguas. Aunque no tengáis dinero, ¡venid, comprad y comed! ¡Venid, comprad sin dinero y sin pagar, vino y leche!”

Se necesita fe para ir a comprar sin dinero, por eso dice “compra de mí”, solo de Él podemos comprar sin dinero, solo de Él puedes comprar sin dinero, es el tiempo de la gracia.

Estar con la ropa vieja en las bodas es confiar en ti mismo o creer que hay algo bueno en ti

“Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no habita el bien, porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo” (Romanos 7.18).

Solamente los creyentes maduros ya descubrieron su incapacidad de hacer la voluntad de Dios. No puedes estar en las bodas confiando en tu propia carne, con tu propio vestido, tienes que aceptar ser transformado por Él y vivir conforme a su voluntad, una vida de santidad, de victoria, Dios es el mismo por los siglos de los siglos, su santidad no ha cambiado.

Cuando hablamos que fuimos libertos de la ley, para vivir debajo de la gracia de Dios, inevitablemente algunas personas piensan que esa afirmación puede llevar algunos hermanos a abusar de esa libertad.

Sé que la preocupación es justa, pero no vamos proteger a los hermanos confinándolos nuevamente en la prisión del legalismo.

Con todo, la verdad es que algunos pueden tomar el mensaje de la gracia como pretexto para vivir en el pecado. Tanto Pedro como Judas manifestaron preocupación con ese problema. (Judas 1:4, 1 Pedro 2:16).

Los siervos de Dios son libres, pero no libres para pecar si no libres de toda condenación y de toda esclavitud.

Pero ¿Cómo es ser libre debajo de la gracia de Dios? ¿Será que la libertad en Cristo es un tipo de anarquía? ¡Claro que no! Es la libertad de la terrible actitud de tener que buscar el merecimiento del favor de Dios cumpliendo la ley, esto no significa que no necesito más hacer  su voluntad.

Si la Gracia es aquello que Dios hace por mí, la ley es lo que yo hago, gracia es lo que Él hace. Estamos debajo de la gracia, o sea, estoy debajo de aquello que Dios hace por mí. Eso significa que yo no voy a vivir en la práctica del pecado, porque lo que está en mí es la  divina semilla, el Espíritu Santo.

CONCLUSION

Gálatas 3:23-29 dice: “Pero antes que llegara la fe, estábamos confinados bajo la Ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la Ley ha sido nuestro guía para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe. Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo un guía, porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente descendientes de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Esta ropa de bodas es el carácter de Cristo, debemos ser revestidos de Él, reflejarlo, esa es la vida de gracia, ese es el cristianismo, ese es nuestra meta, esa debe ser nuestra conducta,  nuestro deseo, nuestra alegría, vivir en nuestra nueva naturaleza.

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