//Pr. Luis A. Núñez\\

Segundo paso de feOración y obediencia a la Palabra de Dios, todo lo que Dios hace lo hace por medio de su Palabra y la manera de tener comunión con Él es a través de la oración.Dios y su Palabra son uno solo,Si Dios y su Palabra son uno solo, entonces yo debo conocer a Dios conociendo su Palabra. Amar a Dios es amar su Palabra, creer en Dios es creer en su Palabra. Nunca olvides que Dios y su Palabra son inseparables.

En Juan 14:21 leemos:

“El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que ama; y el que me ama, será amado por mi padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él”

  1. La Palabra genera fe

“Así que la fe es por el oír y el oír por la Palabra de Dios” (Romanos 10:17)

No necesitamos pedir fe a Dios, necesitamos oír su Palabra y practicarla, de esta forma la fe se manifestará.

  1. La Palabra genera vida

La Palabra de Dios es vida en nuestro espíritu. En Juan 6:63 dice:

El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”

Jesús dice que sus palabras son espíritu y vida, el nuevo nacimiento aconteció por medio de la Palabra. En Lucas 8:11, en la parábola del sembrador dice que la semilla es la Palabra de Dios. Cada semilla genera de acuerdo a su especie, semilla de guayaba produce guayaba, simiente de gatos producen gatos y la simiente de Dios produce hijos de Dios.

“Siendo renacidos, no de simiente corruptible sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23)                

  1. La Palabra de Dios es un arma

“Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios…” (Efesios 6:17)  

Tú estás en una guerra espiritual y tu arma es la Palabra de Dios; la Palabra es un arma que no funciona en la mano, funciona sólo en la boca. Por eso debes confesar a través de su Palabra aquello que Dios dice que Él es, lo que Dios dice que hace, lo que Dios dice que tiene, aquello que Dios dice que eres, lo que haces y lo que tienes; de esta manera, en breve, cosecharás grandes resultados.

  1. La Palabra de Dios es alimento

“No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios.” (Mateo 4:4)  

Cuando un bebé nace su necesidad inmediata es tomar leche para alimentarse. De la misma forma, después de haber nacido de nuevo (primer paso de fe) nuestra necesidad inmediata es aprender a alimentarnos del Señor con su Palabra, como nuestra leche y alimento espiritual.

“Y desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, ya que habéis gustado la bondad del Señor” (1 Pedro 2:2-3)

  1. La Palabra nos transforma

 “Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo” (Proverbios 4:20.22)

 La Palabra de Dios siempre va a producir un efecto de transformación, cuanto más esté en nosotros, más seremos transformados y protegidos de este sistema cuyo príncipe es el maligno (Romanos 12:2).

 Orar es hablar con Dios

Tú necesitas tomar la Palabra de Dios y practicarla, así como necesitas tener comunión con Dios a través de la oración. Cierta vez Jesús enseñó a sus discípulos a orar, esa oración es conocida como el “padre nuestro”, muchas personas la repiten todos los días de forma mecánica y religiosa, sin entender lo que están repitiendo, pero no era eso lo que el Señor tenía en mente, esa oración es un modelo de cómo debe ser conducido nuestro tiempo con Dios diariamente, es un modelo que debe ser seguido en nuestras oraciones. Usa la oración del “padre nuestro” como modelo de tus oraciones diarias, observando los siguientes puntos:

  1. Comunión – Padre nuestro que estás en los cielos

El apóstol Pablo dice que debemos de llamar a Dios “papito”, en una intimidad profunda con Dios, Abba Padre significa “papito”. Veamos:

“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos ¡Abba, Padre!” (Romanos 8:15)

  1. Alabanza y adoración – Santificado sea tu nombre

Santificar es separar, es colocar el nombre de Dios por encima de todo nombre. En la Biblia el nombre es la realidad de la persona y sabemos que Dios no puede negar su nombre, por eso nuestra fe está en el nombre del Señor. Por esta razón santificarlo es honrarlo y exaltarlo. Nunca digas el nombre de Dios en vano y tampoco aceptes bromas con el nombre de Dios.

  1. Clamor – Venga tu reino

Necesitas pedir que el Reino venga. El reino o gobierno de Dios necesita manifestarse en tu vida personal, en tu familia, en tu iglesia y en tu nación.

  1. Intercesión – Hágase tu Voluntad

Ser un discípulo es seguir la voluntad del maestro, estar en el Reino es someterse a la voluntad del rey soberano.  Necesitas orar todos los días para conocer y hacer la voluntad de Dios en todas las áreas de tu vida y pedir que su voluntad sea hecha.

  1. Petición – Danos hoy el pan de cada día

El pan aquí puede significar tanto el cumplimiento material, como el espiritual. Sabemos que el Señor no desea que estés ansioso por el día de mañana, por eso Él te orienta a que pidas el pan de cada día, es decir, que expreses tu confianza en Él, que descanses en Él, sabiendo que Él es tu proveedor.

  1. Confesión – Perdónanos como también nosotros perdonamos

La única barrera que el Señor colocó a tus oraciones es cuando guardas rencor y resentimiento en tu corazón. Siendo aún todos nosotros personas con una naturaleza pecadora, no tienes derecho a exigir perfección a los demás. Nuestro perdón es simplemente limpiar tu corazón de resentimiento y dejar todo en las manos de Dios, quien es el juez justo. El perdón es una decisión que es posible solo con Cristo.

  1. Confianza – No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal

Jesús fue tentado y probado y de la misma forma tú también lo serás. Las pruebas vendrán, por eso es necesario prepararse para estas pruebas. La manera como debes prepararte es pidiendo a Dios que te libre de la tentación y de caer en ella, eso también evidencia que ya no confías en ti mismo, es decir, nuestra confianza debe estar puesta en la fuerza de Cristo que está en nosotros.

Necesitas saber que estás dentro de una guerra espiritual. Por un lado, el diablo es el seductor y tentador, esta es la razón por la que oraste para no caer en tentación, pero por otro lado tienes que saber que el enemigo es el destructor y él intentará, de todas formas, destruir tu estabilidad, tu alegría, tu vida, tu familia y todo lo demás, entonces es necesario orar todos los días por la protección de Dios.

  1. Entrega – Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria

¿Por qué decimos que la fuerza, la gloria, la sabiduría, el poder y la majestad pertenecen a Dios? Porque todos nosotros inconscientemente estamos buscando estas mismas cosas. Entonces, es necesario declarar día tras día que todo esto le pertenece a Dios, en esta declaración tu reconoces su señorío y su grandeza.

RECOMENDACIÓN

  1. Te recomendamos leer un capitulo diario de la Biblia, de preferencia comienza con el evangelio de Juan y luego te recomendamos continuar con el libro de Hechos de los apóstoles.
  2. Establece un tiempo definido para orar, así como un lugar propicio (de preferencia donde no tengas interrupciones).
  3. Te recomendamos hacer el curso de madures espiritual (CME).

Cualquier consulta o comentario, por favor acércate a tu pastor u obrero.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *