Olvidando-Lo-Que-Quedó-Atrás

Números 13, 14:1-36  

Desconfiaron de Dios – Habían llegado a Cades Barnea, estaban a unas cuantas semanas de la tierra de la promesa. Es en ese momento cuando sucede un acontecimiento, que una vez más evidencia la justicia propia en el pueblo de Israel.

La Biblia nos muestra que Dios habla con Moisés y le dice que envíe 12 príncipes, uno por cada tribu, para ir a espiar o reconocer la tierra de la promesa, todo parece bien, es una propuesta celestial interesante, pues si viene de Dios entonces no existe problema, pero la realidad es otra, existe un problema y es muy serio ya que esta no es una propuesta que viene de Dios, miren lo que dice Deuteronomio 1:19-23:

Y salidos de Horeb, anduvimos todo aquel grande y terrible desierto que habéis visto, por el camino del monte del amorreo, como Jehová nuestro Dios nos lo mandó; y llegamos hasta Cades-barnea. Entonces os dije: Habéis llegado al monte del amorreo, el cual Jehová nuestro Dios nos da. Mira, Jehová tu Dios te ha entregado la tierra; sube y toma posesión de ella, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes. Y vinisteis a mí todos vosotros, y dijisteis: Enviemos varones delante de nosotros que nos reconozcan la tierra, y a su regreso nos traigan razón del camino por donde hemos de subir, y de las ciudades adonde hemos de llegar. Y el dicho me pareció bien; y tomé doce varones de entre vosotros, un varón por cada tribu”

Fue una propuesta del pueblo de Dios. Entonces la historia es así, ellos propusieron a Moisés enviar espías para ver si era cierto todo lo que Dios dijo, es decir, desconfiaron de Dios. Sin embargo, Dios le dijo a Moisés que enviara a esos hombres, pero quienes fueran enviados tenían que ser príncipes, una vez más su gracia se manifiesta, teniendo tolerancia, teniendo paciencia.  Habían desconfiado, pues no necesitaban espiar y ver, solo necesitaban confiar. Dios tiene el control de todo, pero ellos querían ver cómo era, esto se refleja en Números 14:11, cuando Dios dice: “¿Hasta cuándo no me creerán? No los traje para morir en el desierto, no los traje para acabar con su historia, los traje para hacer historia, los traje para heredar una tierra buena, yo se las daré”, pero ellos no creyeron, querían cerciorarse de que era así, entonces Dios en su infinito amor por ellos, tolera su incredulidad y le dice a Moisés que envíe príncipes, uno por cada tribu ¿Por qué? porque si no confiaban en la promesa de Dios ahora, mandando a los espías verían que lo que Dios dijo era cierto y ellos usarían su influencia en el pueblo para llevarlos a creer, en su amor les da la oportunidad, aunque no merecían nada. Pero diez de estos hombres de influencia, utilizaron este poder, pero para desanimar, para no creer. El pueblo llora y pierde propósito, quiero que observes el clímax de su actitud.

De las quejas a la rebeldía – Hasta aquí las circunstancias les hacen querer volver a Egipto, a tener quejas constantes, pero continúan, siguen caminando. Aquí ellos se resisten a tomar la tierra de la promesa y deciden volver a Egipto. Ellos dicen “¡No, no iremos!” pues perdieron sentido, rumbo y propósito. Dios ya les había dicho muchas veces cómo era Canaán, las naciones que allí existían, cómo derrotarían a esos enemigos y qué les daría la herencia prometida ¿Qué necesidad había de que los hombres fueran a espiar la tierra? Es triste es decirlo, pero la naturaleza humana prefiere andar por vista, no por fe. Pero ahora no solo era desconfianza si no rebeldía, pues ellos dicen que no entrarían, proponen volver a Egipto y si Moisés no aceptara nombrarían a otro representante.

Dios no los castigo, ellos no merecían entrar en la tierra de la promesa porque no creían, se agotaron los recursos ante el hombre de parte de Dios, no hay más que se pudiera hacer, pero en realidad no era un castigo, pues su estadía, durante los 40 años, fueron años de provisión y de cuidado, no les falto nada, solo que no entrarían a la tierra prometida. Dios no te desechará, Él no te abandonará, pero no reinarás junto a Él, no serás participe de la promesa, de estar junto a Él.

Perdieron la visión, el propósito no existe más – ¿Cuándo dejaste de soñar? ¿Cuándo dejaste de tener expectativa en los planes de Dios? ¿Cuándo dejaste de tener propósito en tu vida y resignarte a ser alguien que solo tiene una vida de manera mediática? ¿Cuándo dejaste de confiar y por qué? Es mejor morir creyendo sin ver, porque Él mismo te dará razón y ciertamente será lo mejor.

Entraron en la ley del esfuerzo propio – “No podremos” (Hebreos 3:11) A la tierra prometida se le llama “reposo”, es decir “descanso” y eso solo es resultado de confiar plenamente en Él, la confianza en Él es descanso, es espera, es reposo.

POR ESO AYUNAREMOS, para creer (Mateo 9:14-17)

Entonces vinieron a él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan? Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos y lo uno y lo otro se conserva juntamente”

Cuando Jesús les explica a los discípulos de Juan por qué no ayunan sus discípulos, concluye mostrándoles que estamos en otra dispensación y no podemos poner un pedazo de esta dispensación en la otra dispensación o mejor dicho, no podemos tener una actitud de ayuno en la gracia con una vida basada en la ley, es decir, Jesús se refiere al ayuno de Juan y de los fariseos como un ayuno de la ley, en ese odre viejo no puedes poner este vino nuevo, simplemente en este tiempo nuestro ayuno “el ayuno en la gracia” tiene que ver con nuestra necesidad  de creer y no con la actitud de tocar en Dios. Es creer que en Él tenemos la victoria, para que nuestros ojos sean abiertos a su gracia, a su favor, es un ayuno que tiene que ver con un avivamiento personal.

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