Olvidando-Lo-Que-Quedó-Atrás

//Pr. Luis A. Núñez\\

Entraron en la ley del esfuerzo propio

Hebreos 3:11 llama a la tierra prometida como “reposo”, es decir “descanso”. Eso solo es resultado de confiar plenamente en Él, la confianza en Él produce descanso y reposo.

Cuando ellos dijeron “no podremos”, en realidad estaban reconociendo que ellos lo harían, pues eso estaba en su corazón, nunca reconocieron que Dios los hizo llegar hasta allí. Esto es serio ¿Realmente reconoces que todo lo que tienes, que el lugar donde estás es porque Dios tuvo que ver con eso? Observemos lo que pasa en Deuteromonio 1:41-46:

Entonces respondisteis y me dijisteis: “Hemos pecado contra Jehová. Nosotros subiremos y pelearemos, conforme a todo lo que Jehová, nuestro Dios, nos ha mandado”. Os armasteis cada uno con vuestras armas de guerra y os preparasteis para subir al monte. Pero Jehová me dijo: “Diles: No subáis ni peleéis, pues no estoy entre vosotros; para que no seáis derrotados por vuestros enemigos. Yo os hablé, pero no me escuchasteis; antes fuisteis rebeldes al mandato de Jehová, y persistiendo con altivez subisteis al monte. Pero salió a vuestro encuentro el amorreo que habitaba en aquel monte, os persiguieron como hacen las avispas y os derrotaron en Seir hasta llegar a Horma. Entonces volvisteis y llorasteis delante de Jehová, pero Jehová no escuchó vuestra voz ni os prestó atención. Por eso os tuvisteis que quedar en Cades todo ese tiempo que habéis estado allí”

En números 14:44 dice que ellos se obstinaron, se empecinaron en hacer todo en sus fuerzas. Ese fue el engaño sutil de Pedro en Lucas 22:31-34:

“Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. Él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte. Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces”

Las promesas de Dios no se alcanzan por el “hacer” si no por el “creer” en nuestro buen Dios, ellos debieron volverse  a Dios, creer en Él , en su señorío, en su magnificencia, en su santidad, en su bondad, en su amor, en su gracia, en su perdón, pero ellos decidieron hacer todo en sus fuerzas. Nota que aparentemente se arrepienten, pero el verdadero arrepentimiento no es solo dejar de hacer lo que esta errado, si no es volverse al Señor, para depender de Él  y creer en su santidad. Hay quienes dejan de hacer pero en el fondo de su corazón aun no creen que Dios tiene lo mejor para ellos, que su amor por ti lo lleva a querer librarte de las consecuencias antes de tomes tu decisión. Él les dice que “no suban y no luchen para que no sean derrotados”, Dios no quería que sufrieran más, pero ellos toman su decisión y sufren la consecuencias. Ellos tuvieron que esperar en el Señor. El arrepentimiento parte de creer en Él. Su problema no era el “no hacer”, su problema era el “no creer” y esto los llevaba al “no hacer”. Esa es la razón por la que ayunaremos, para ser llevados a creer. El propósito del ayuno no es para “conseguir algo”, pero no estoy diciendo que no debamos pedir, pues en medio de nuestra oración y ayuno nosotros pedimos, pero ahora nuestro énfasis está en “creer”, ya no tomaremos al ayuno y las oración como amuletos, que  lo que en realidad buscan nuestra propia gloria.

Jesús nos enseñó respecto al ayuno en  Mateo 6:16-18, nos muestra las actitudes correctas que están relacionadas a estas disciplinas espirituales:

La primera cosa es que la palabra “austero” significa mostrar una apariencia lamentable y alicaída, luego hace la comparación usando la palabra “hipócritas” que en el idioma original es “actor de escenario o un simulador”.  La pregunta que debemos hacernos es ¿Porqué en un ayuno, los que ayunan querrían mostrar a los hombres que ayunan? Bueno, hagamos algunas especulaciones, pero primero quiero aclarar que vivir en la gracia es reconocer que todo lo que somos y hacemos es solo por su magnifica bondad, por su fortaleza en nosotros, por su gracia y su favor, nada somos sin Él. Si leemos lo que dice  Filipenses 3:9 podremos notar algo importante “y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que se basa en la Ley, sino la que se adquiere por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios y se basa en la fe”. Es decir, debemos ser encontrados en Cristo ¿Cómo así? no teniendo justicia propia, que se basa en la ley, sino que debemos ser hallados teniendo la justicia que procede de Dios, que se basa en la fe ¿Cómo es esa justicia que procede de Dios? es la que nos dice que todo es por Él, de Él y por medio de Él. Mientras que la justicia propia es la que dice que todo es por mi, de mi y por medio de mi. Pablo tenía muchas cosas de las cuales jactarse, tenía muchos logros personales, había alcanzado niveles en la esfera religiosa y social, pero todo eso no tiene mayor implicancia cuando uno entiende que al final lo único importante es el Señor. Déjenme aclarar que es difícil pasar inadvertido cuando ayunas, por las implicancias que esto determina. Por ejemplo, cuando te ofrecen algo de comer y es inevitable rechazar, entonces tendrás que explicar porque no aceptas,  pero esa actitud es diferente a querer mostrarse que estas. Mostrar que estas ayunando es una señal de justicia propia. Veamos las razones por las cuales alguien quiere mostrarse:

  1. Para mostrar que ellos si pueden – Muchos querrán mostrar a los hombres que ayunan para mostrar que si pueden, allí muestran su justicia propia, una justicia buscada con sus propias fuerzas, mientras que la justicia de Dios dice solo es posible con Él ¡Él es mi fuerza! entonces no tendrás temor de mostrar a la gente tus debilidades, porque Dios es tu fuerza. La justicia propia traerá también una actitud de merecimiento.
  2. Para mostrar su nivel espiritual – Es decir todo el que se afana por mostrar que está ayunando y desea llamar la atención, es porque de alguna manera quiere que quien esta a su alrededor se compare con él y así mostrar que es mas espiritual que el otro.
  3. Para ganar prestigio – En iglesias como la nuestra, donde entramos en periodos de ayuno de manera colectiva, existe el peligro de querer mostrar que ayunan ganar admiración y reconocimiento, para ser alabado. Así como existen jovencitos que muestran sus músculos para demostrar su fortaleza y ser admirados, hay muchos en la iglesia que muestran sus días de ayuno, así sea con cara de “ya no puedo más”.

No busques mostrar a los demás que ayunas, busca tu victoria en Cristo. El ayuno de hoy es para crecer en fe, no es para perdón de pecados o para compungirse por la condenación, esa era, por lo general, la actitud en el Antiguo Testamento, hoy estamos en la gracia, es un tiempo para creer, Observa una vez mas esto en la Palabra:

“Entonces vinieron a él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan? Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente” (Mateo 9:14-17)

Cuando el a Señor Jesús les explica por que no ayunan sus discípulos concluye mostrándoles que estamos en otra dispensación y no podemos poner un pedazo de esta dispensación en la otra o mejor dicho, no podremos tener una actitud de ayuno en la gracia en una vida basada en la ley. Jesús llama al ayuno de Juan y de los fariseos un ayuno de la ley, en ese odre viejo no puedes poner este vino nuevo. En este tiempo nuestro ayuno “el ayuno en la gracia” tiene que ver con nuestra necesidad de creer y no con la actitud de tocar a Dios. Nuestro ayuno es para creer, creer que en Él tenemos la victoria, para que nuestros ojos sean abiertos a su gracia, a su favor, es un ayuno que tiene que ver con un avivamiento personal.

. Tienes una posición ¡Eres hijo amado!

. Tienes un llamado ministerial ¡Eres ministro de la reconciliación! ¡Vamos por uno más!

. Tienes poder y autoridad ante el mundo espiritual  ¡Delegada por el Señor!

. Tienes unción y la gracia esta contigo para el cumplimiento de un propósito.

. Has sido llamado a una vida de descanso en Él ¡Dios te hizo sentar en lugares celestiales!

Mateo 8:23-27 dice:

Entró él en la barca y sus discípulos lo siguieron. Y se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Se acercaron sus discípulos y lo despertaron, diciendo:

—¡Señor, sálvanos, que perecemos!

Él les dijo:—¿Por qué teméis, hombres de poca fe?

Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. Los hombres, maravillados, decían:

—¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar lo obedecen?”

¿Despertar a Jesús no es una acto de fe? ¿Clamar a Jesús no es una acto de fe? ¡Si! en teoría, pero cuando el corazón no está lleno de fe, de creer en Él, todo es un simple acto de desesperación, de justicia propia, de un desfogue emocional.

¡Vamos a creer!

Descargar audio



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *