//Pr. Eliud Cervantes\\

La Santa Cena no es un ritual más en la iglesia, sino una bendición para experimentar la bendición de la salud y la plenitud. El pan en tus manos, es la más grande expresión de Su amor. Este amor le hizo resistir a Jesús los crueles látigos en su espalda, a ser torturado y quebrado para que el tuyo sea sano. Cuando tomas del vino, recuerdas que la sangre del hijo de Dios sin pecado no solo trajo tu perdón, sino te hizo por siempre justo, santo y sin mancha.

Después de tu salvación del infierno, la sanidad divina es la más grande bendición que podemos tener. Podrías tener mucho dinero o una maravillosa familia e hijos, pero si estás enfermo no podrías correr, ni jugar con ellos. Por ello la salud es la más grande bendición mientras estemos en la tierra.

La naturaleza de Dios es sanar

Podrás notar que mientras Jesús estuvo en la tierra, más de sus milagros fueron en el área de la sanidad, ya que su naturaleza es sanar. La Biblia dice en Hch 10:38 que Jesús “…anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”. Jesús no caminó sobre el agua todo el tiempo, Él no calmaba las tormentas todo el tiempo, pero sí sanaba la mayor parte del tiempo. Cuando Dios sacó a los hijos de Israel de Egipto para llevarlos a la tierra prometida, Él se aseguró que ninguno de ellos esté enfermo (Sal 105:37). Muchos estudiosos de la Biblia afirman que fueron como 2.5 millones de Israelitas que salieron de Egipto sanos, saludables, y con vitalidad. Esa era y siempre será la voluntad de Dios para Su pueblo hoy: que sean sanos, saludables y plenos.

Participar del cuerpo del Señor trae sanidad

Si la naturaleza de Dios es sanar, te has preguntado ¿por qué muchos creyentes están enfermos? Eso no lo podremos saber por nuestra experiencia, sino por la palabra de Dios y la Biblia da una sola razón por la cual los creyentes están débiles y enfermos, y mueren prematuramente. El Apóstol Pablo, en 1 Co 11:29-30, dijo, Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Dormir aquí significa muerte.

Y ¿cuál es esa razón que Pablo habla claramente? Él dijo, “sin discernir el cuerpo del Señor”. Ellos no tenían idea porqué comían el pan. Y esto era la razón por la cual ellos no recibían la vida divina. Si sabemos discernir el cuerpo del Señor, caminaremos en Su Salud y Plenitud. Aun así, muchos creyentes deciden confiar su salud más en la comida y en los ejercicios, como la clave para vivir una vida saludable.

Dios no quiere que pongamos nuestra confianza en el medio natural para mantenernos saludables. En 2 Corintios 10:4 la palabra dice que “las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios” De todas maneras come bien y haz ejercicios pero tu confianza que esté en Dios que te mantiene saludable. Y Dios ha ordenado la Santa Cena como un canal clave para la salud y la sanidad de su pueblo.

La Iglesia primitiva creía en esto. Hechos 2:42 dice y decidieron vivir como una gran familia. Y cada día los apóstoles compartían con ellos las enseñanzas acerca de Dios y de Jesús, y también celebraban la Cena del Señor y oraban juntos” (TLA). Ellos se especializaron en ese asunto. Aunque la Iglesia hoy en día entiende la importancia de la doctrina, la comunión y la oración, pocos en la iglesia comprenden verdaderamente el significado del “partimiento del pan o la Santa Cena”.  A lo largo de la historia, las doctrinas de gran alcance como la “justificación por la fe” han sido objeto de ataques graves por el diablo. Esto es lo que ha sucedido con la Santa Cena. El diablo ha llevado a la iglesia a dos interpretaciones erróneas y extremas de esta verdad. Por un lado están los que creen en la transubstanciación (doctrina católica) y, por otro lado, están los que han reducido la Santa Cena a un mero ritual.

Es importante discernir el Cuerpo del Señor antes de participar

El Señor ha hecho provisión especial para nuestra salud y todo esto se encuentra en la muerte de su Hijo, el Señor Jesús, cuando venimos a participar en su mesa. Cuando reconocemos que la Santa Cena es el canal de Dios de la salud y la sanidad total de su pueblo, y les enseñamos a la iglesia a discernir correctamente el cuerpo del Señor cuando llegan a su mesa, el pueblo de Dios va a estar sano y fuerte, y vivirá mucho más tiempo.

Pablo dijo que no fue el error “discernir la sangre”, sino fue el error de “discernir el cuerpo” (1Co 11:29-30) que hizo que las personas sean débiles y enfermas, y muriesen antes de tiempo. El cuerpo y la sangre no deben ser entendidos como uno solo. Hay dos elementos, porque no es una aplicación doble en la Santa Cena. El vino, que es su sangre, es para nuestro perdón. Y el pan, que es su cuerpo, es para nuestra sanidad.

La sangre es para nuestro perdón

Los corintios, al igual que la mayoría de los cristianos de hoy, no tuvieron problemas al discernir la sangre. Las epístolas de Pablo hacen que sea muy claro que la sangre de Jesús trae el perdón de pecados.

“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.” Col 1:14

En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” Ef 1:7

Al participar del vino, reconoces que fuiste perdonado y has sido constituido justo. La sangre de Jesús te ha dado la correcta posición ante Dios, de modo que puedes acercarte confiadamente a Su presencia. Y al orar, puedes estar seguro de que Él te escucha.

 El pan es para nuestra sanidad

Jesús estableció que el pan, el cual es Su cuerpo, es para nuestra sanidad. ¿Cómo sabemos eso? Cuando él le habló a la mujer de siro-fenicia con respecto a la sanidad de su hija. Él llamó a la sanidad “El pan de los hijos” (Marcos 7:26-28)

Ahí vemos que cuando ella le pide a Jesús reprender al demonio de su hija, Él le dice que no era bueno darle el “Pan de los hijos” a los “perrillos”. ¿A qué pan se refiere? Se refiere a la sanidad que ella estaba pidiendo. ¿Y a qué “perros” se refiere? Se refiere a los gentiles como ella. Entonces Jesús estaba diciendo que la sanidad era solamente para el pueblo del pacto con Dios y no para los gentiles que no estaban incluidos en el pacto con ellos.

El significado de discernir el Cuerpo

Cuando Jesús dijo, “tomad, comed; esto es mi cuerpo” (Mt 26:26), los discípulos no necesitaban ninguna explicación como la que estamos dando. Ellos sabían que Él quería impartirles Su vida, Su salud y Su plenitud. Él nunca tuvo que decirles a ellos: “¿Puede algunos de ustedes predicar el sermón del Monte por mí? No me siento bien hoy” El Señor Jesús nunca estuvo enfermo.

El cuerpo de Jesús estaba tan lleno de vida que incluso su ropa impartía Su Salud. La Biblia dice que una mujer con flujo de sangre por 12 años vino a Él sabiendo que él era su única esperanza (Mr 5:25–34). Si el borde de su manto estaba empapado de Su Salud, ¿podrías imaginarte Su cuerpo? Por ello, no me sorprende que Lucas dijera, “Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos” (Lc 6:19). Cuando un doctor, y Lucas era un doctor, dice eso, tú sabes que eso es real.

No había ninguna necesidad de decirle alguna cosa a los discípulos cuando Él dijo, “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo”. Él estaba impartiendo Su vida, Salud, y Plenitud hacia sus cuerpos. Ellos sabían mejor que nadie que comer el pan significaba recibir y experimentar Su Salud en sus cuerpos mortales.

El “Matzá” es un ejemplo de lo que el cuerpo de Jesús simboliza

El matzá (el pan comido durante la Pascua) es una buena lección de lo que simboliza el cuerpo de Jesús. Las leyes orales Mishná dan instrucciones sobre la preparación de este pan. De acuerdo con estas leyes, el pan iba a ser sin levadura, horneado, con agujeros y rayas.

Hasta hoy, los rabinos judíos no saben por qué el pan tiene que estar preparado de esta manera. ¡Pero dichosos nuestros ojos, porque ven la Gracia de Dios! Nada de levadura se utiliza debido a que la levadura en la Biblia representa al pecado. Su cuerpo fue quemado debido a que la furia de la ira de Dios contra nuestros pecados cayó sobre Él. Su costado fue traspasado y cargó con las azotes (rayas) en su espalda sin piedad, para que nuestro cuerpo pueda ser sano.

Así que cuando llegas a la mesa del Señor, asegúrate de discernir Su cuerpo. Cuando tomas parte de Su cuerpo roto, sabes que su cuerpo fue roto, para que el tuyo pueda ser restaurado y estar plenamente saludable. Al participar en este espíritu de fe, algo sucede en tu cuerpo. Tú te conviertes más fuerte y más saludable y vivirás mucho más tiempo.

El Antiguo Testamento es la sombra y el Nuevo Testamento es la sustancia real. Jesús es el cordero verdadero de la Pascua, perfecto, sin mancha, santo de Dios. Así que la Pascua es un tipo de la Cena del Señor. Durante la primera Pascua, mataron al cordero y pusieron la sangre en los postes. Esto hizo que el destructor pasara por encima de sus familias, porque Dios dijo: “…y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad…” (Éx 12:13)

La sangre era para el perdón de la gente. La sangre cubría los pecados del pueblo y aplacó los requerimientos justos de Dios. Pero, ¿qué hicieron ellos dentro de la casa?

Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán” (Ex 12:8)

Si el cuerpo de un “cordero que era sombra” podría traer resultados tan sobrenaturales, ¡cuánto más el cuerpo del “cordero que es la sustancia” verdadera, nuestro Señor Jesucristo! Se comieron el cordero asado y el pan sin levadura. Esto era para darles fuerza para el viaje. No era una fuerza natural lo que ellos recibieron, sino una sobrenatural. Es por eso que no hubo “…ningún enfermo…”. (Sal 105:37).

Quiero que sepas que en la cruz, Jesús cargó con nuestros pecados y nuestras enfermedades. Entonces, la sanidad, como el perdón, no son una promesa. ¡Es el derecho de los cristianos comprada con la sangre!

El poder de proclamar la muerte del Señor

Otro aspecto menos conocido de la Santa Cena es el poder de proclamar la muerte del Señor. Pablo dijo: “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga” (1 Co 11:26). Pablo dijo en otro lugar “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Col 2:15).

Así que, cuando nos acordamos de la muerte de Jesús, también estamos proclamando a los principados y potestades que han sido desarmados, porque Él ha triunfado sobre ellos.

Hay poder en solo un acto de comer

Si aún ves difícil creer que comiendo una pequeña migaja puede traer salud a tu cuerpo y plenitud, déjame llevarte al jardín del Edén. Ahí, Adán simplemente comía el fruto y él precipitó a toda la raza humana al pecado. Su pecado fue el que trajo la enfermedad y, finalmente, muerte. Así que Dios en su misericordia y sabiduría ideó una perfecta solución. Si el simple acto de comer de Adán trajo enfermedad y muerte, Él ordenó que el simple acto de compartir una migaja trajera Salud y plenitud a Su pueblo. ¡Aleluya!

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