Olvidando-Lo-Que-Quedó-Atrás

//Pr. Luis A. Núñez\\

Ser nombrado o dejar de serlo es muy importante en la Biblia, es la Palabra de Dios y todo detalle que en él existe es porque Dios quiere enseñarnos siempre algo. Otro asunto que me gustaría que tengan en cuenta es el hecho de que la gracia no significa que Dios cambió, Dios siempre es el mismo por los siglos de los siglos, Dios siempre fue un Dios de gracia. Por tanto, el carácter de Dios, de su santidad, es el mismo, es así que la enseñanza que damos acerca de ser vencedores para reinar con Cristo es correcta a través de la Palabra. La posición de firmeza y perfección de Dios es muy clara, esta nos muestra que no todos reinarán con Él, que un día compareceremos ante su trono.

“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Corintios 5:10)

Es claro que habrá un lloro y crujir de dientes, que no todos son escogidos, a pesar que son llamados (Mateo 20:16), que en el Reino habrá posición de honor y de vergüenza.

“Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no se preparó ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. 48Pero el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco, porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará, y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá” (Lucas 12:47-48)

También se habla de naciones para gobernar de acuerdo a la respuesta de sus hijos. Y que más bien la gracia se manifiesta en el que: En Él todos tenemos la oportunidad de ser vencedores, de reinar junto a Él, sin merecer nada de esto y que solo en su fuerza es posible, su gracia se manifiesta en el hecho de que todo está consumado y que nuestra victoria comienza y termina con el creer.

Veamos una narración interesante de la Palabra en 2 Samuel 23:8-39 y leamos 1 Crónicas 11:10, el resto es la misma historia narrada en 2 Samuel, por lo menos vemos tres tipos de valientes que acompañaron a David:

  1. Los que amaban al rey.
  2. Loa que amaban la causa.
  3. Los que caminaron junto a El pero no son ni nombrados.

Para entender esto debemos recordar que David es un tipo de Cristo en el Antiguo Testamento. En varias oportunidades vimos esto, un ejemplo es David y Mefiboset, David es un tipo de Cristo y Mefiboset somos nosotros, lisiados por el mundo, marcados por el pecado, indignos y condenados a morir, somos invitados a la mesa del rey para comer su pan, todos los días.

Entonces a la luz de esto veamos lo siguiente:

  1. Los que aman al rey (2 Samuel 23:8-17) El verso 17 termina diciendo “los tres valientes hicieron esto” y los demás versículos aclaran que los otros no fueron como estos tres.

¿Qué fue lo que distinguió a estos tres de los demás? La Biblia narra que uno mato 800 filisteos, el otro hirió tanto filisteo que su mano quedó pegada a la espada y el otro defendió un campo de lentejas aun cuando los demás huyeron, pero en contraste con los otros no hay diferencia porque hicieron también grandes proezas, la Biblia narra que ellos fueron a Adulam, es decir, no todos quieren estar demasiado cerca al rey, solo estos tres fueron para estar cerca a él y fueron movidos por el suspiro del rey, ¡quién me diera de beber!, un deseo, un suspiro. Saben queridos, solo los que aman al rey responden a su suspiro, a su deseo, lo que hacemos por amor, el deseo de Dios nos lleva a movilizarnos, porque evangelizar es el suspiro de Dios, este grupo es honrado y nombrado.Los que aman la causa. Desde el verso 18 en adelante en 2 Samuel 23, la Biblia narra o describe a los valientes de David y un detalle en 1 Crónicas 11 nos muestra que querían que David asumiera el trono, es decir, que de hecho querían ciertamente la estabilidad de su nación, ellos estaban identificados con una causa, con un propósito, fueron nombrados y contados en la Biblia, en la historia narrada por Dios, hicieron grandes proezas, mataron centenas de filisteos, aun Egipcio gigante, etc. pero la Biblia aclara que no eran como los tres, 2 Samuel 23.

A pesar de haber caminado con el rey, no son contados por Dios como los valientes. Es el caso de Joab, hasta su escudero es contado y nombrado, pero Joab no (2 Samuel 23:37) ¿Cómo así? Joab era un hombre valiente, un hábil general que acompañó a David en luchas y victorias, pero él hacia lo que le parecía, era llevado por sus impulsos de venganza antes que por la voluntad del rey.

En 2 Samuel 3:26-36 la Biblia narra que mató a Abner a traición y David llora por él y se enoja con Joab. Más tarde cuando la culpa de Absalón se perfiló claramente, participó en su muerte (2 Samuel 18.13–15) a pesar de la orden de David de respetar la vida del joven. Es decir, vivía de acuerdo a su propio criterio y muchas veces contradecía la orden de David, estaba en el ejército, luchaba, daba buenos consejos al rey (caso del censo) pero actuaba como le parecía, haciendo lo que creía justo (justicia propia), entonces no fue contado ni nombrado como uno de los valientes de David.

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