//Pr. Eliud Cervantes\\

Descansa hasta que Dios ponga a tus enemigos por estrado de tus pies

¡Puedes regocijarte a pesar de tus circunstancias porque Dios quiere que tomes una actitud de trono y descanses mientras Él se ocupa de todo lo demás por ti! Hoy, Jesús está sentado a la diestra del trono del Padre (Hebreos 8:1). Y la Biblia dice que, como Cristo es, así somos nosotros en este mundo. (1 Juan 4:17) Esto significa que también estamos sentados a la diestra del Padre.

Ahora, estar sentado es una imagen de descanso. En el Antiguo Testamento, los sacerdotes nunca se sentaban. No había sillas en el tabernáculo de Moisés ni en el templo de Dios porque su trabajo nunca había terminado. Pero Jesús se sentó porque su obra está terminada (Juan 19:30, Hebreos 10:11–13). Por eso, los hijos de Dios debemos tener una actitud de trono. Entonces, ¿qué significa tener una “actitud de trono”?

Ten una “actitud de Trono”

Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” Salmo 110:1

En hebreo la palabra “Señor” es Adonai. Por lo tanto, el primer verso en realidad dice: “Jehová dijo a mi Adonai…” Después de que Jesús conquistó el pecado y la muerte, y se levantó de entre los muertos, regresó al Padre. Y el Padre dijo: “Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.” Así que la “actitud de trono” de Jesús es sentarse y esperar que su Padre ponga a todos sus enemigos derrotados bajo sus pies.

En los tiempos bíblicos, los enemigos derrotados eran devueltos en cadenas y el rey victorioso se sentaba en su trono y ponía los pies sobre la espalda de sus enemigos derrotados como una señal de victoria. De la misma manera, los enemigos conquistados de Jesús son arrastrados a Él uno por uno y puestos bajo Sus pies.

“…lo sentó a su derecha en las regiones celestiales…Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo, y lo dio como cabeza de todo a la iglesia. Ésta, que es su cuerpo…” Ef 1:20, 22.23 (NVI)

Nosotros, la iglesia, somos el cuerpo de Cristo. ¿Y quién es el que hace de los enemigos nuestro estrado? ¡No somos nosotros, sino Dios mismo! La Palabra de Dios es la verdad y Él guarda Su Palabra. Dios nos está diciendo que tengamos la misma actitud de trono que Jesús: que descansemos, mientras que Él hace de nuestros enemigos nuestro estrado. Así que con cada día que pasa, tenemos todas las cosas, incluidos los enemigos derrotados de la enfermedad, la pobreza, la depresión y todo tipo de maldiciones, que se ponen bajo nuestros pies.

Entra al descanso de Dios

¿Quieres saber la definición de Dios para su reposo? Hebreos 3 describe cómo a los hijos de Israel no se les permitió entrar a la tierra prometida porque dudaron de la Palabra de Dios. Sin embargo, en lugar de decir “No entrarán en mi tierra prometida”, Dios llamó a la tierra prometida de “mi reposo”.

Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo” He 3:11

Esto significa que, lo que la tierra física era para los hijos de Israel en el Antiguo Testamento, la gracia y el descanso de Dios son para el creyente bajo el Nuevo Pacto. Esa es tu herencia hoy. ¡Dios quiere sacarte de la escases y llevarte a la tierra de la abundancia! ¡Él quiere sacarte de la enfermedad a una salud robusta!

La Palabra de Dios siempre nos dice “No temas, no temas”. ¿Pero sabes que solo hay una cosa que la Biblia nos dice que temamos?

Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado” He 4:1

En Hebreos 4:1, Dios nos dice que temamos de no entrar en Su reposo.

Sé consciente del descanso y no consciente del gigante

Hay otra lección que podemos aprender de esta historia. Dios les dijo a los hijos de Israel que Él había venido para llevarlos a “una tierra que fluye leche y miel” (Éxodo 3:8). Esto significa que la tierra prometida era un lugar que fluía abundancia y provisión. También fue una promesa segura, una declaración de lo que Dios definitivamente hará.

Sin embargo, ¿cuál fue la postura del pueblo de Dios cuando llegaron a Cades Barnea, la frontera entre el desierto y la tierra prometida? Enviaron 12 espías a la tierra durante 40 días y optaron por creer el informe de los 10 espías que dijeron que los israelitas no podían tomar la tierra porque estaba habitada por gigantes de la tribu de Anac (Números 13:33).

En hebreo, la palabra Anac significa cadena o collar. Una cadena alrededor del cuello es una imagen de un yugo que te pesa. Aunque Dios había liberado a los hijos de Israel de sus esclavizadores en Egipto y ya no eran esclavos, todavía tenían una mentalidad de esclavo. En lugar de centrarse en la bondad y la promesa de Dios, los hijos de Israel se centraron en su problema gigante, los “Anakim”, y se sintieron abrumados por la ansiedad y el miedo.

Hoy, algunos de nosotros todavía tenemos esta mentalidad de esclavos. Estamos tan concentrados en nuestro “Anakim”, nuestros problemas y síntomas, en lugar del trabajo terminado de Jesús en la cruz, que no podemos entrar en nuestra tierra de descanso prometida.

Ahora, quiero plantearle una pregunta: ¿te alinearías con Josué y Caleb, los dos espías que dijeron: “Vamos de inmediato y tomemos la tierra”? ¿O estarías de acuerdo con los 10 espías?

Bien, el Espíritu Santo dice:

Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto” (Hebreos 3:7–9).

En otras palabras: antes de que tu cuerpo sea sanado, antes de que el dinero esté en tu cuenta bancaria, antes de que se resuelvan todos los problemas de tu vida, ¿crees que Dios te liberará de acuerdo con Su Palabra y todavía caminarás en reposo?

Dios quiere que tengas la revelación de que todo lo que necesitas que Él haga por ti ya se hizo porque Jesús lo ha logrado todo por ti. Y Dios pregunta: “A pesar de los gigantes, ¿subirías y entrarías en la tierra prometida de Mi reposo? ¿Puedes ser consciente de tu descanso, en lugar de tus gigantes?

Cuando usted descansa, Él trabaja

¿Qué pasa cuando te vuelves consciente del descanso? Veamos este secreto oculto en la historia de cómo Jesús sanó a un hombre que había estado sufriendo de una enfermedad durante 38 años.

Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día” Juan 5:8–9

¿Por qué el Señor le pidió al hombre que levantara su cama? ¿Por qué no solo pedirle que se levante y camine? La cama es una imagen de descanso. Así que lo que Jesús realmente le estaba diciendo al hombre fue: “¡Levántate, toma tu descanso y camina!”

Fíjate que ese día era el sábado, el día del descanso. Por lo tanto, lo que Dios está diciendo es que cuando descansas, ¡Él trabaja! ¿Esto es increíble?

Sin embargo, había un grupo de personas que estaban descontentos de que el Señor haya sanado a este hombre.

Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho. El les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda. Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda?… Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo.” Juan 5: 10–12, 16

Las personas religiosas estaban molestas porque era sábado. Vieron la sanidad como un trabajo. Para ellos, ¡curar al hombre en un día de descanso significaba que Jesús estaba trabajando en el día equivocado! A la gente que lo rodeaba solo le preocupaba que hubiera llevado su cama el día de descanso. Así es como son las personas legalistas: No pueden ver las bendiciones, sólo los problemas.

La última frase “hacía estas cosas en el día de reposo” en el griego original está en el tiempo imperfecto. Esto significa que era un hábito que Jesús sanara en el día de reposo y Él había realizado repetidamente tales milagros en el día de reposo. ¡En el día que el hombre descansa, Dios puede trabajar!

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