//Pr. Luis A . Núñez\\

De Cristo os desligasteis, los que por la Ley os justificáis; de la gracia habéis caído” Gálatas 5:4

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“Dad gracias en todo, porque esta es la …

La Biblia dice que existe la posibilidad de separarnos de Cristo y por tanto caer de la gracia, según Gálatas eso sucede cuando nos justificamos por la ley. La ley establece que solo puedes ser salvo por tus obras, la ley dice que eres apto solo si lo mereces, la ley dice que el favor de Dios está contigo solo si lo mereces, por consecuencia, si dejas de creer en la gracia que te salva, no por tus obras, sino por ese favor inmerecido, simplemente porque Él te escogió, sales del favor de Dios, te desligas de Cristo.

El día que entregaste tu vida al Señor, en el que creíste en Él, ese día te aferraste y lo tomaste como tu sostén, pero cuando crees que algo que haces o dejas de hacer te hace merecedor o no merecedor, entonces en ese momento ya dejas de creer en Él, para volver a creer en la ley, allí te desligas de Cristo.

Nunca olvides que creer en la gracia es la diferencia entre cristianos vencedores y derrotados, recordemos lo que entendimos la anterior semana.

“Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño“ Hebreos 5:13.

La palabra de justicia aquí es Cristo, es que Él ya sufrio el castigo en tu lugar. Aquí el niño en la fe es aquel que aún no entendió la gracia, la justificación por la fe. El hijo maduro no confía en su justicia propia, ni en su obra, sino que confía en la justicia de Cristo que es por la fe y cree que por Él somos Hijos. No intentes ser hijo, ya eres hijo, somos santos, no somos más pecadores.

En resumen, vimos que para ser herederos del mundo es necesario ser hijo, pero para disfrutar esa herencia este hijo necesita ser un hijo maduro y el hijo maduro es aquel que entiende la palabra de justicia que procede de la fe.

Quiero tomar como ejemplo una vez más a la mujer con flujo de sangre del que habla la Biblia, esta mujer sabía las limitaciones que tenía y aun las consecuencias de lo que sus actos de fe implicarían, estamos hablando de “tocar su manto”, veamos Lucas 8:42-48:

Y mientras iba, la multitud le oprimía. Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí. Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz”

Aquella mujer creyó en Jesús y no en lo que la ley le decía, la ley la condenó a no tener esperanza, ella era culpable por su pecado, vamos a leer todos los versos al respecto: Mateo 9:18-26 y Marcos 5:21.

  1. La fe que viene por el oír  

Ella sabía lo que le impedía acercarse a Jesús, era consciente de su inmundicia (Eso era lo que la ley decía de ella), ella sabía las consecuencias y lo que sufriría, por causa de acercarse a Jesús en medio de la multitud, pero ella expresó una motivación, un deseo profundo, fruto de algo que ella entendió por el oír, recordemos que ella había oído de Jesús (Marcos 5:27)  eso significa que ella no solo escuchó de lo que Jesús hacía, sino también de lo que Él enseñaba, lo que predicaba; para que entiendas de mejor forma déjame explicarte lo siguiente: existen varias palabras que se refieren a salvación, pero en este contexto se están usando dos, el “zoso” y el “jugies”, cuando ella ve a ese Jesús del cual había escuchado tanto ella dice: “si tan solo tocare su manto seré salva (zoso)” Mateo 9:21  y cuando Jesús le dice: “tu fe te ha salvado” Mateo 9:22, ahí le responde “se sozo”, pero continua y le dice: “y se salva de tu enfermedad” Marcos 5:34, ahí usa el “jugies”, es decir ella cargaba el peso de la condena de su enfermedad, pero cuando oyó de Jesús entendió que Él tenía algo para liberarla de todo el peso, de toda condena y ella creyó mucho más allá, ella creyó en su gracia, ella creyó en el propósito de Dios para su vida.

  1. La revelación del propósito de Dios para tu vida (sozo) te lleva a Cristo (Romanos 8:28)

El propósito de Dios es mayor, su propósito no es que seas líder, que lo sirvas, ese es el resultado de la revelación de su amor, su propósito es mayor, percibe como comienza este versículo:

  1. “Los que aman a Dios” – ¿Quiénes son los que aman a Dios? No son aquellos que decidieron amarlo porque son amadores (justicia propia), esa era la diferencia entre Pedro y Juan, Pedro se jactaba del amor que tenía por Cristo, él decía “yo te amo más que estos”, “si estos te abandonan yo no”, en cambio Juan se jactaba del amor de Cristo por él (1 Juan 4:19). Entonces ¿Por qué le amamos? porque Él nos amó primero, por eso Juan se llamaba a sí mismo “el discípulo a quien Jesús amaba”, se veía como “el amado”, los que aman a –Dios son los que tiene revelación de su amor. Otro ejemplo es la mujer que entró en la casa del publicano para honrar a Jesús con perfume, cuando ella fue juzgada Jesús dijo: “a quien se le perdona más, ama más” ¡Aleluya!
  2. Todo les ayuda para bien – Es decir, cuando tienes revelación de su amor entenderás que todo contribuye para bien porque reconoces que Dios siempre está contigo, entonces todo siempre nos llevará a entender que Dios te sostiene. Ya hablamos acerca de la vida de José, pareciera que todo era desgracia tras desgracia, pero la Biblia menciona, cada vez que atravesaba por una adversidad, que “Jehová estaba con él”. Lo iban a matar, pero ahí se manifestó la bendición de Dios, entonces lo vendieron como esclavo ¡Eso es bendición!, ya que no fue vendido a cualquiera, fue vendido a un principal, un hombre rico. Luego de estos acontecimientos, por razones injustas terminó en una cárcel, ahí también se manifestó la bendición de Dios, no fue cualquier cárcel, era la cárcel destinada a los servidores del faraón y la historia continúa como ustedes ya la conocen, finalmente, todo concluye de forma maravillosa, pues cuando José está delante de sus hermanos y ahora tiene el poder para juzgarlos por el daño recibido, les dice “no fueron ustedes los que me enviaron aquí, fue el Señor” ¿Cómo? ¿Cómo es que el llegó a ese nivel? Él comprendió el propósito de Dios para su vida.
  3. Esto es a los que conforme a su propósito fueron llamados – Siempre entendemos esto como llamados a servir en un ministerio, entonces cuando sabes que no estás comprometido te condenas, concluyes en que si no te está yendo bien es justamente por ese motivo, pero te animo a observar realmente cuál es ese “propósito” del cual habla la Biblia. Su propósito no es que lo sirvas ¿Cómo así? Entendamos que el servir a Dios es el resultado de la revelación, primeramente, de su amor, mira lo que dice la Biblia en Éxodo 21:5-6, cuando un esclavo amaba a su amo no quería irse libre, entonces le horadaban la oreja y se hacía siervo para siempre, por amor, es decir, todo el que sirve al Señor por la revelación de su amor es esclavo de oreja perforada.

Desde el verso 29 en adelante, del capítulo 8 de Romanos, se nos muestra que el objetivo de Dios era hacerte su hijo, era justificarte y que nada te separe de su amor, esa revelación trae paz a nuestras vidas. Esta mujer tuvo revelación de este “sozo”, ella al oír de Jesús supo que Él ofrecía no solo su “jugies”, sino más allá de eso, quería su paz, quería que sea libre de condenación, no importa si solo tocó su manto, lo que la llevó a experimentar un milagro fue la revelación de la gracia, la ley la condenó a ser lo que era, para la ley era maldita, pero al oír de Jesús creyó en esa gracia, en ese “sozo”, por eso el entender esa verdad nos lleva cada día a desear de Cristo, a anhelar a Cristo. Cuando entiendes el propósito de Dios para tu vida, que es la expresión de su amor, solo quieres de Él. Fuiste llamado conforme a su propósito, entonces esta revelación te llevará a experimentar la vida plena, la vida en abundancia.

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