//Pr. Luis A. Nuñez\\

La anterior semana tratamos los dos primeros aspectos de la revelación de Cristo en nuestras, hoy trataremos el tercer aspecto:En tercer lugar, vemos que esta revelación trajo como consecuencia que nos llamáramos cristianos.

La Biblia expresa que por primera vez se les llama CRISTIANOS a los discípulos en Antioquia, esto significa seguidores de Cristo, es una mezcla de griego y latín (el término Christos significa UNGIDO y la terminación ianos significa SEGUIDORES o PARTIDARIOS). ¿Por qué se les llama así? todo lo que sabemos es que en este lugar se popularizó esta expresión y hasta hoy somos conocidos como “cristianos”. Una vez más nos preguntamos ¿Cómo nace esta expresión? Simplemente porque los discípulos decían que creían en el único, en el ungido, en el hijo del Dios viviente, esa era la base de su fe. Sus expresiones continuas eran: “No hay nadie fuera de Él que me pueda salvar”, “No hay nadie fuera de Él que me pueda redimir”, “No hay nadie fuera de Él que pueda realizar esta gran obra de redención”, “No hay otra forma”, “Es solo con Él, por El y a través de Él, el Cristo” entonces los de Antioquía podrían argumentar “Pero tú puedes lograr cambiarte a ti mismo, en tus fuerzas” y los discípulos respondían ¡No! ¡Solo en Cristo, Él es el único!, los de Antioquía volvían a decir: “Pero tenemos muchos dioses, puedes acudir a cada uno de ellos” y los discípulos respondían ¡Solo en Cristo, Él es el único! finalmente los de Antioquía dijeron “Estos son seguidores de Cristo, sus partidarios”.

Observemos Hechos 11:25, aquí se nos muestra que durante un año Pablo y Bernabé estuvieron con la iglesia enseñándoles ¿Qué enseñaban? A Cristo, su enseñanza era Cristo. Veamos como Pablo enseñaba acerca de Cristo en los siguientes versículos: Hechos 9:20-23, Hechos 17:3, Hechos 18:5 y 1 Corintios 1:22-24.

Esta revelación nos hace cristianos, solo Cristo me salvó, solo Cristo me liberó, solo Cristo me redimió, solo Cristo me dio vida eterna, solo Cristo es la fuente de mi vida y de mi fuerza, separado de Él nada puedo hacer, mi vida es Él, Él está en mí, yo comí de su carne y bebí de su sangre, soy uno con Él, es imposible separarme de Él ¿A quién iré? ¡Tú eres mi salvador!

La respuesta y fidelidad de Pedro partían de esa revelación. Veamos lo que la Biblia dice acerca de Cristo:

Cristo es Señor: Hechos 2:36, Marcos 5:17-20 Jesús le dice al endemoniado gadareno que acababa de ser liberado que fuera a contar las grandes cosas que El Señor había hecho en él, nota que usó la palabra SEÑOR, lo hizo porque era necesario que tenga revelación de que Cristo era Señor, pero las preguntas lloverían ¿Cómo fue? ¿Es eso imposible? la respuesta de este hombre fue: ¡No sé, solo que Él es Señor!

Cristo nos redimió y nos ama: Romanos 5:8 Esta revelación nos lleva a confiar y creer en su amor. Romanos 8:35-39 dice: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? Esta revelación nos lleva al punto de decir ¡Estoy seguro! frente a cualquier circunstancia, pero cuando no tenemos esa revelación normalmente nos desequilibramos, es lo que paso con Pedro, cuando se hundió.

Cristo es vida y nuestra salvación: Romanos 8:9: “Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia”.  Filipenses 1:21-26: “Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Más si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe, para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros”. 1 Timoteo 1:15: “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”.

Cristo es nuestra victoria y mi fuerza: 2 Corintios 5:16: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. Gálatas 2:20: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. Romanos 8:1: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. 2 Corintios 2:14: “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento” Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

 Cristo es nuestro perdón: Efesios 4:32: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Colosenses 3:13: “Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

Cristo es todo y fuente de unidad: Colosenses 3:11: “Donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos”. Gálatas 3:28-29: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa”.

Cristo es nuestro abogado y nuestro intermediario: Romanos 8:34 “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”. 1 Timoteo 2:5-6: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo”. 1 Juan 2:1: Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”

  Cristo es nuestra justicia: 2 Corintios 5:21: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”. Este es uno de los principios de la protesta, en Él es que somos justos, la justicia de Dios que debía aplicarse en nosotros es aplicada en Cristo y en Él somos hallados justos. Tito 3:5-7: “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna”. Romanos 5:8-11: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación”.

La revelación de Cristo es aquello que debemos pedir cada día, esta es la base de nuestra victoria, de nuestra fe, observen lo que dice el Señor a su iglesia en Apocalipsis 2:2-5: “Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 3y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido”.  Todo lo que hiciste fue porque estabas aferrado a Cristo, eso produjo en ti sacrificio, paciencia, trabajo arduo, por amor a su nombre, es decir tu primer  amor  es Cristo, esa fue la primera revelación que te llevo a creer, a ser salvo. La Palabra dice “En esto consiste el amor que Él nos amó primero”, pero al dejar tu primer amor, al dejar la revelación de Cristo, dejas las primeras obras que son paciencia, sacrificio, trabajo arduo.

¿Dónde caíste? cual ha sido la razón de que Cristo dejara de ser el centro de tu vida ¿Cuándo es que otras cosas empezaron a ser más importantes que Cristo? Él ya no es tu alegría, tu seguridad, otras son las razones de tu felicidad, de tu estabilidad. Este problema es muy parecido al que influye en el deterioro de los matrimonios, cuando la persona con quien te casaste deja de ser el centro entonces el matrimonio se debilita, no estoy justificando la falta de detalles en medio de la relación o de la falta de respeto, hablo del sentir de la persona, querías estar con él o ella, con o sin presentes, simplemente tu alegría era él o ella.

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