Olvidando-Lo-Que-Quedó-Atrás

//Pr. Luis A. Núñez\\

Lucas 17:11-19

“Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

  1. Leprosos

Tenían llagas y heridas en la piel. Al parecer era la enfermedad de Hansen, la que anulaba la sensibilidad y luego producía el deterioro de la piel, así como la caída de trozos de piel y carne. En nuestro medio tenemos una especie de lepra conocida como la “uta” (leishmaniasis). Esta gente sufría demasiado pues no podían salir libremente y tenían campanas en el vestido para anunciar que llegaban algún lugar y cuando las personas se acercaban debían gritar ¡Inmundo! ¡Inmundo!, para que la gente se alejara de ellos, pero en cierta circunstancia un grupo de ellos dejaron de ver su condición, dejaron de verse a sí mismos para mirar a Cristo, dejaron de mirar aquello que los condenaba. Ellos creían que eran así por consecuencia de su pecado o el de sus padres, si recuerdas, en Juan 9:1 los discípulos le preguntan a Jesús por un ciego y le dicen ¿Quién peco, él o sus padres? esa era la posición general de quien vivía en la ley, ellos vivían con esa posición “Soy un inmundo”, no merezco nada. Cuanto más sea esa tu posición, más te alejaras del creer, de su perdón y de su amor. Ellos dejaron de ver su condenación para clamar por Cristo, una vez más te digo que cuanto más te miras a ti mismo, mas condenado eres, necesitas mirar a Cristo, cuanto más te miras más entras a una acusación y condenación, piensas que no saldrás de donde estas, pero cuando miras a Cristo, en Él hay esperanza, esa es la gracia, dejar de ver tu condena para ver en Cristo tu perdón y salvación.

  1. La obediencia es el resultado de creer

Ellos obedecieron, eso es increíble ¿Por qué? por varias razones, una de ellas era probablemente un sueño para ellos imposible, su sanidad, había lepras temporales y ellos lo sabían, pero tal vez no era su caso. Los que sanaban tenían que ir ante los sacerdotes para el rito de purificación, que duraba 7 días y al octavo día eran declarados limpios por el sacerdote que hacia todo un rito (Levítico 14:1, 23). Ellos habían escuchado de Jesús sanando enfermos con solo una palabra, entonces su expectativa era por ese lado, pero Jesús los envía sin limpiarlos y asombrosamente van ¿Por qué? La respuesta es “confianza”, ellos obedecieron porque confiaban. La raíz es la fe, el fruto es la obediencia, de lo contrario esos leprosos no hubieran ido, ellos sabían que solo podían presentarse ante el sacerdote si hubieran sido sanados para el rito de purificación (Levítico 14:1-34) pero fueron sin ser sanados porque su obediencia fue el resultado del creer. Sé que hay cosas que no entiendes, que algunas veces la Palabra confronta tu razón y aun te parece fuera de foco, pero confía en el Señor, que tu obediencia sea el resultado de confiar, eso es honrar a Dios y Él honra a los que le honran.

  1. Vivir por gracia o por la ley

En el punto en que ellos experimentaron el milagro de ser sanados, en el momento en que descubren que fueron limpios, imagino que se detuvieron y tienen que tomar una decisión de vida, por lo menos vemos tres tipos de decisiones que determinarían su vida:

  1. La decisión de continuar con el ritual

Esto habla de una vida religiosa, bajo la ley, una vida basada en el hacer para conseguir, una vida de hechos huecos, costumbres y tradiciones. Una vida basada en el temor de si no lo haces puedes volver a tener lo mismo otra vez, entonces todo pierde importancia, aun el mismo Jesús quien los sanó ya no es tan importante si no lo que dice la ley, el temor de volver a tener lo mismo era mayor, la religión ahora era la manera de sostenerse, el confiar en actos. Conocí gente que hace del asistir a los cultos un amuleto, un temor continuo, entonces asisten porque si no les va a ir mal toda la semana. Todo lo que hacen responde a algún acto para merecer o conseguir. Aun el orar es un logro, “Mi oración” lo ha conseguido.

  1. La decisión por una vida puramente secular

¡Consiguieron lo que querían! Así que era tiempo de hacer lo que no habían hecho, de vivir en la corriente del mundo, de ser absorbidos por una vida con propósitos egocéntricos, de hacer de su vida una vida natural, humanística, donde Dios va pasando poco a poco a ser un concepto propio, personal, Dios es un concepto de recuerdo, de tenerlo presente siempre, según ellos, en su pensamiento, día tras día son absorbidos por el sistema, solo hay tiempo para pensar en Dios de vez en vez, no quieren involucrarse en nada en la viña del Señor.

  1. La decisión de una vida de gratitud

Una vida sujeta a Cristo ¿Porque es tan importante esto? si vemos, el Señor Jesús pregunta por los que no regresaron a dar gracias. Nota lo que sucede en la vida cotidiana, la actitud de ingratitud es reprensible. Si das algo y no te agradecen, no se ve bien que reclames ese descuido porque los demás pensarán que “solo lo hace para esperar que le agradezcamos”, no se ve bien que reclamemos que nos agradezcan, hasta con los niños puede funcionar porque están en una etapa instructiva, pero con los adultos no se ve bien, entonces porqué Jesús hace esa pregunta ¿Por qué? porque la gratitud es la señal de quien reconoce la gracia, incluso la palabra “gracias” proviene de reconocer que no mereces, por eso dices gracias (Es gracia), quien cree que merece no agradece. Ya escuché de personas que dicen “¿Por qué voy a darle las gracias? Ese es mi derecho” o “Ese es su deber” Jesús pregunta por los demás ¿Por qué era tan importante esto? en realidad no era por Jesús, si no por ellos, solo quien reconoce la gracia vive agradecido, constantemente grato. 1 Tesalonicenses 5:18 dice: “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”.

Casi en todas las epístolas de Pablo se nos insta a ser gratos ¿Por qué? y no estamos hablando de un agradecimiento cordial, de educación, si no de aquel que nos lleva al reconocimiento del favor.

La gratitud produce:

  • Paz, no hay mejor que una vida continua con paz, porque sabes que esto que estás viviendo proviene de Él, quien reconoce que esto que vive lo tiene por su gracia vive constantemente agradecido, tiene paz.
  • Produce satisfacción ¿Ya has experimentado que cuando no expresaste gratitud, no quedas satisfecho? no hay un censo de bienestar en ti, por eso una vida de constante gratitud con Dios produce constante satisfacción, eso se manifiesta en nuestra alabanza, por ejemplo (Salmos 100:4)
  • Te da censo de propósito, porque te recuerda tu nueva oportunidad y te lleva cada día al reconocimiento de perdón y te faculta para perdonar.
  • La gratitud te da censo de ser privilegiado.

Todo eso es vida abundante.

La gratitud no está en los genes, tiene que ser aprendido, es el resultado de madurez, los niños no son agradecidos, ellos tienen que ser instruidos y enseñados para ser gratos, un niño de dos años no te agradece espontáneamente, porque gratitud es el resultado de reconocer la gracia.

Una de las razones de este mensaje es enseñarte a ser grato, infelizmente la estadística de esta historia nos muestra que son más los que deciden vivir una vida lejos del reconocimiento de la gracia. Este año decide vivir bajo la gracia, cambiemos esa estadística, reconociendo cada día su amor y su misericordia, que este año seas un ministro de la gracia, de la justicia y sea el mejor de tu vida. Que cada cosa que hagas sea señal de gratitud en tu vida, que seamos conocidos como la gente más grata a Dios.

Que cada cuestionamiento del porqué haces lo que haces solo tenga una respuesta: “Estoy tan agradecido a Dios”, allí no hay argumentos teológicos para refutar eso. ¿Por qué eres líder? porque estoy agradecido a Dios ¿Por qué das tu diezmo? porque estoy agradecido a Dios ¿Por qué eres pastor? porque estoy agradecido.

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