//Pr. Luis A. Núñez \\

La palabra de Dios dice en Proverbios 23:7:

Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; Mas su corazón no está contigo

Cuando nosotros escogemos en que creer y específicamente, la manera en que creemos en Dios, en nosotros mismos y en las circunstancias que nos rodean, esto condiciona nuestra conducta o manera de actuar, viviremos de acuerdo a lo que creemos en nuestro corazón. Por esta razón es muy importante definir aquello que creemos en base a la verdad de la Palabra de Dios. Debemos tomar cautivo todo pensamiento y alinearlo a lo que Dios está diciendo.

2 Corintios 10:5 dice:

Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”

Presta atención a lo que dice el evangelio de marcos 1:14-15:

“Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”

Jesús estaba comenzando su ministerio y ¿En qué se centraba su prédica? ¿Cuál fue el mensaje? El mensaje era claro, “arrepentíos y creed en el evangelio”, pero ¿Cómo era posible creer en el evangelio, en esas buenas noticias del Reino de Dios? ¿Cómo creer en ellas?  Solo existe una manera y esta es “arrepiéntanse”.

  1. El verdadero arrepentimiento es cambiar el pensamiento

Sé que puede parecer extraño, pero el arrepentimiento bíblico es, ante todo, un cambio en la manera de pensar y no un tipo de remordimiento en el que nos llenamos de sentimientos malos con relación al pecado y prometemos cambiar de vida.

Desde el significado en el griego, el verdadero arrepentimiento es cambiar aquello en lo que creías, si habías sido frecuentemente derrotado por el pecado es porque había algo errado en tu forma de creer. Un ejemplo de esto tiene que ver aun con el llamado a la salvación que Jesús hace a este mundo, es decir, el Señor se dirige a un mundo condenado por la ley, acusado por los religiosos fariseos, a una sociedad condenada y acusada por su pecado y les dice que cambien su manera de pensar para así creer en las buenas noticias. Eso también pasó en el discurso de Pablo en Hechos 17:30:

“Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan”

En el discurso en el aeropago, Pablo les habla acerca del linaje en Dios y que no podían reducir la grandeza de Dios a una imagen de oro o plata o alguna obra hecha por manos, y les dice además que Dios manda en todas partes a que se “arrepientan”, es decir, cambien su mente, su forma de creer, de pensar. La salvación comienza con ese discurso, no es que las personas se conduelan con sus pecados, sino que cambien su forma de pensar con respecto a Dios, ante el carácter de Dios, por eso el evangelio es “buenas noticias”, las buenas noticias siempre cambian nuestra actitud en medio de la angustia.

Si recordamos el mensaje del anterior domingo veremos que la justicia propia entró en el hombre, allí en el Génesis, cuando se dio cuenta de que estaba desnudo, tanto tiempo en el Edén y nunca se dio cuenta de ello, hasta que permitió que la justicia propia entrara en él. Por eso Dios le pregunta ¿Quién te dijo que estabas desnudo? eso marcó su conducta delante de Dios, tuvo miedo de estar desnudo delante de Dios, ahora se sentía condenado, y por eso también ahora condenaba a su esposa (la mujer que tú me diste), comenzó a mirarse a sí mismo y esconderse de Dios. Entonces las buenas noticias son que en Cristo la justicia propia basada en la ley es anulada por la justicia de Dios que es en Cristo.

. No tienes que esconderte más, porque Él es el camino vivo y nuevo. En Hebreos 10:19, la expresión “mala conciencia”, en el original griego, significa “percepción degenerada”

. No tienes que tener más miedo al castigo por causa de tu desnudez, por causa de tu debilidad o pecado, sino al contrario debes entender que Él está para levantarte (Juan 15:1-2)

. No te mires más a ti, mira a Cristo en ti, mirarse a uno mismo habla de merecimiento o condenación, el diablo se miró a sí mismo para creer que merecía ser como Dios. Ezequiel 28:14-19, Isaías 14:12-14. Mirarse a sí mismo también trae condenación, porque ves tu debilidad, tus flaquezas y te sientes derrotado por tu carne, entonces debes mirar a Cristo en ti. Gálatas 2:20 dice: “ya no vivo yo más Cristo vive en mi”.

Por eso predicar el evangelio no es predicar un cambio de vida, es predicar ARREPENTIMIENTO ¿Qué es eso? Es cambio de mente, cambio de forma de ver a Cristo y la obra consumada. El centro de la vida cristiana es aquello en que creemos.

Romanos 12:2 dice:No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”

Este texto afirma que somos transformados por la renovación de nuestra mente y el arrepentimiento es el proceso de descubrir lo que Dios dice, alineando nuestra fe a su Palabra. Si Él te libró de la esclavitud del pecado, entonces ¿Por qué continúas siendo esclavo del pecado? ¿Por qué eres esclavo de tu mal carácter, de tus carnalidades? Tienes que cambiar tu manera de pensar. Es en Él que somos victoriosos, es creer en lo que tú eres ahora en Él.

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