Amando su venida, viviendo con alegría y en paz

 

//Pr. Luis A. Núñez\\

“Desde el año trece de Josías hijo de Amón, rey de Judá, hasta este día, que son veintitrés años, ha venido a mí palabra de Jehová, y he hablado desde temprano y sin cesar; pero no oísteis. Y envió Jehová a vosotros todos sus siervos los profetas, enviándoles desde temprano y sin cesar; pero no oísteis, ni inclinasteis vuestro oído para escuchar” (Jeremías 25:3-4) 

“Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años” (Jeremías 25:11)

El mensaje en estos versículos es que todo pecado tiene consecuencias, pero más adelante vemos que el amor de Dios no cambia porque Dios tiene preparado un retorno glorioso para ellos y siempre estaría presente, inclusive en medio del dolor que experimentaban. El texto aclara que serían 70 años, porque el número 7 es un número que representa la manifestación de Dios perfecta y el diez es un número que representa algo completo, un final, es decir, fue un tiempo completo para la manifestación de Dios. Ellos entonces entenderían su amor,  perdón y gracia.  

Estamos viendo el desarrollo de la vida del pueblo de Israel en la dispensación de la ley, pero Dios, que es el mismo por los siglos de los siglos, comparte las señales de su gracia y favor que se manifestarían cada día en la nueva dispensación. Es la que vivimos ahora, la era de la gracia y el favor, el año de la buena voluntad, no son 365 días, sino un periodo, una era.

“A predicar el año agradable del Señor” (Lucas 4:19)

Tenemos la promesa de que Dios está con nosotros, eso es verdad y se manifiesta en cada momento. Tenemos la promesa de que vendrán días mejores, es así y así será. Tenemos la promesa de que el Señor viene ya, amamos su venida y lo esperamos con clamor, pero ¿Cómo actuamos frente a estas promesas? ¿Cómo vivimos en nuestro día a día considerando estas promesas? ¿solo oyendo, emocionándonos momentáneamente o teniendo una revelación y despertar asombroso? Veamos lo que paso con Job:

“Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Oye, te ruego, y hablaré;  Te preguntaré, y tú me enseñarás. De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven” (Job 42:1-5) 

Job percibe que durante el tiempo en el que se esforzaba por ser íntegro, solo vivía oyendo y aunque hablaba cosas maravillosas no las comprendía, pero ahora hubo un despertar, cuando él dejó que el Señor le enseñara, eso es revelación de Dios a tu espíritu, necesitamos pedir cada día que esta palabra sea un REMA, solo despues, él pudo ver que a pesar de lo que estaba pasando, Dios estaba con él y vendrían cosas mejores ¡aleluya!

La pregunta que nos hacemos es ¿Cómo vivimos mientras esperamos estas cosas mejores? ¿cómo vivimos mientras esperamos su venida? a pesar de que hay crisis, sabemos que Él está con nosotros. 

Judá había entrado en la cautividad por 70 años.

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz. Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas que están entre vosotros, ni vuestros adivinos; ni atendáis a los sueños que soñáis. Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre; no los envié, ha dicho Jehová.  Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”              (Jeremías 29:4-13)

El verso 4 nos muestra una vez más el Señorío de Dios, que muchos no podemos entender en su máxima expresión, pero necesitamos confiar en el carácter de Dios, Él es Amor. Quiero, una vez más, aclarar que esta historia se desarrolla en el Antiguo Testamento, en el antiguo pacto, el de la ley y para que ellos entiendan el amor de Dios debían enfrentar duras consecuencias de pecado y es en medio de estas condiciones, que ellos definían que Dios los había abandonado, sin embargo ellos recibían esperanza cuando el profeta les traía el mensaje de que Dios los visitaría, entonces nacía la alegría al esperar su visitación ¿Cuál es la diferencia de hoy para nosotros en la dispensación de la gracia? que nuestra seguridad en el amor de Dios no está basada a lo que estamos enfrentando, sino la fuente de su amor es Cristo y su obra consumada,  entonces aun cuando estamos enfrentando consecuencias de nuestros pecados, sabemos que Él nos ama y está con nosotros. No es el dolor el que nos invita a desear su venida, es el amor el que nos hace esperarla. Perdona lo que voy a decirte, pero la mayoría tenemos una reacción aun natural, que al ver tanto dolor, incertidumbre y desgracia por esta pandemia, le decimos ¡Ven Señor! entonces estamos entendiendo de la misma forma como lo hacía el pueblo en el Antiguo Testamento, la diferencia es que nosotros anhelamos su venida no para librarnos del sufrir, sino porque en esta tribulación día a día comprobamos y tenemos revelación de su amor, entonces amo su venida. El Señor nos muestra que ellos son los vencedores, los que serán coronados.

“Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”           (2 Timoteo 4:8)

“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. Esta tribulación produce en nosotros una admiración de lo incomparable de la gloria eterna” (2 Corintios 4:17-18)

Porque ellos serán los vencedores, porque ellos serán los coronados, por que creyeron en el amor manifiesto a través de Cristo y esto les permitió vivir una vida victoriosa en medio de la crisis, en medio de una pandemia o en medio de cada circuntancia adversa en nuestra existencia.

El Señor les dijo a Judá algunas cosas que quiero considerar en nosotros para expresar la fe que tenemos en esta verdad:  

“Mientras esperas amando su venida, vive con intensidad y felicidad la vida de Dios” (Jeremías 29:4-6) 

Dios les estaba diciendo en otras palabras: “Oye, vas a tener nietos allí”. El principio aquí es que mientras estés esperando que se cumpla la promesa de Dios, tiempos mejores y su venida, trata de ser productivo dondequiera que estés, haz lo mejor. Ten en cuenta que la “cautividad”, el dolor, la presión la crisis (pandemia), no es lo que Dios quiere para ti, el quiere que seas liberado de esa opresión, pero mientras esa promesa aun no llegue haz tu mejor esfuerzo donde estés. Voy a construir y vivir todo lo que Dios ponga en mis manos, no esperes que todo se normalice para volver a estar en la célula, para predicar a tu familia, para emprender algo, para casarte ¡Vive bien donde estés! eso es difrute del pan de hoy ¡basta cada día con su propio mal! continúa viviendo, una persona que no vive de esta forma cuando espera lo que Dios promete y todavía no se cumple, vive recordando, así como el pueblo de Israel: “ahhh, los amaneceres en el monte Zion, ahhhh, el sol llegando en las mañanas sobre el templo”.

En el Salmo 137 el Señor dice: “oigan, éstense felices”, pero ellos decían: “no, eso no es del Señor, nunca vamos a cantar, no vamos a estar felices”. Puede suceder lo mismo con nosotros: “No puedo tener la misma alegría en la célula por el celular, no es como antes, no es igual”, mientras esperamos, vivamos lo que Dios nos permitió, con alegría, si tu has dejado la alegría por lo que está pasando, entonces necesitas “ver” como Job, si has dejado de asisitir a una célula virtual o una reunión con tus líderes o dejaste de asisitir al culto del domingo por la televisión o por el celular porque no es lo mismo, estas como ellos, El Señor te dice que mientras esperes vivas con alegría, disfruta el pan fresco o seco que está en tu mesa, ten gratitud.

Ignora a las personas incrédulas. Jeremías 29:8

“Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas que están entre vosotros, ni vuestros adivinos; ni atendáis a los sueños que soñáis. Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre; no los envié, ha dicho Jehová” (Jeremías 29:8-9)

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