Día de los padres el Dios de la segunda oportunidad

Olvidando-Lo-Que-Quedó-Atrás

//Pr. Luis A. Núñez\\

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”

Quiero ver lo que dice el verso 1, El Señor Jesús es la vid, es la planta de uvas, Él es el tronco, el padre es el labrador. El versículo 5 nos indica que nosotros somos las ramas, veamos un poco más de esto.

La Vid, la planta en sí, tiene una característica, ella se encarga de usar su sistema para proveer de sustento a todas las ramas (sabia), esto es vida. La vid provee a las ramas de vida, además da firmeza a toda la planta en la tierra y sostiene las ramas.

Las ramas tienen la característica de ser portadores del mismo gen, no podemos pensar en una rama de papaya insertada en la vid (los injertos son de la misma especie o lo más estrechamente relacionados), pero estas ramas de las que habla el Señor no son injertos, además, las ramas son los medios por los cuales se producirán los frutos, los racimos de uva no salen del tronco, sino de las ramas, allí se ve cuan buena es la rama.

El labrador es aquel que está comprometido en que toda esta planta se desarrolle de la mejor manera, él observa continuamente y cuida, él protege la planta de las inclemencias del tiempo y de las malas hierbas, abona la planta, la riega a tiempo y se deleita continuamente viéndolas.

El fruto, habla de algo que es manifiesto, que se ve, cuanto más fruto hay, más elogiada es la planta y más elogiado el labrador.

¡Qué bonita comparación! el versículo 4, ratifica esta comparación, cuando usa la palabra “así tampoco vosotros” ¡Aleluya, Él es la Vid! El Padre es el labrador, nosotros somos las ramas.

– Cristo tiene el papel de sostenernos y proveernos vida.

– El Padre tiene el papel de cuidarnos continuamente y protegernos.

– Tu y yo tenemos el papel de producir y sostener los frutos. Esto de frutos me recuerda a que seremos conocidos por los frutos, así lo dijo el Señor en su Palabra “por sus frutos los conoceréis”, también me recuerda la Palabra cuando dice que el fruto del Espíritu es paz, gozo, paciencia, bondad, etc. (Gálatas 5:22).

Es decir, estos versículos que hablan sobre fruto hablan de la manifestación de carácter y de obediencia a su Palabra (la obediencia no es la raíz, es el fruto, la raíz es la fe), estos son los frutos visibles en nosotros como ramas. Todavía el versículo 8 muestra que tener estos frutos es lo que determina que seamos sus discípulos. Los frutos tienen que ver con el carácter de Cristo en nosotros y con la revelación de su gracia. Veamos Filipenses 1:11: “LLENOS DE FRUTOS DE JUSTICIA” es decir, todos esos frutos de carácter visibles son basados en la justicia de Cristo y no en tu justicia propia, es decir, todo lo que hiciste y conseguiste es por la gracia y favor de Dios.

Veamos todavía algo más, nuestra personalidad está compuesta de carácter y de temperamento. El temperamento es heredado, nacemos con él. Esta comprendida por nuestras disposiciones naturales, gustos y preferencias. El carácter es aprendido. Se conceptualiza el carácter como el resultado de nuestros hábitos, costumbres, opiniones e ideas y reacciones. Hoy nuestro carácter ES EL CARÁCTER DE CRISTO.

A pesar que se da más importancia al temperamento de alguien, es el carácter lo que realmente cuenta. No hay mucho que podamos hacer con nuestro temperamento, pero nuestro carácter puede ser cambiado.

Ahora, según el versículo 2, existen dos tipos de personas, que son toda la iglesia, todos los hijos del padre sustentados por la vida de Cristo, este tipo de personas representan a toda la iglesia.

  1. Los que dan fruto:

Los que dan fruto son los que serán limpiados por Dios para que den más fruto todavía, esta limpieza es producida por su Palabra. La manera de ser limpios de todo lo que no te permita dar más fruto es la Palabra, por eso vivimos cada día a través de la palabra, en las células compartimos la Palabra, en la iglesia compartimos la Palabra. Por eso es importante la Palabra, para crecer más, para ser como Dios quiere que seas.  Colosenses 3:16 dice: “la palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con Salmos e himnos y canticos espirituales”.  Es decir, aquí hay muchos padres, que son buenos padres, es la gracia de Cristo que mora en ti que hizo de ti lo que eres y es su Palabra la que continuará obrando en ti para que seas mejor aún, nunca deposites tu confianza en tus atributos naturales, en tu sabiduría natural, confía plenamente en Dios. El salmo 127 dice: “Si Jehová no edificare la casa en vano trabajan los que la edifican” es decir, si no confías en Dios, si no reposas en Él y entiendes que Él da sabiduría, que Él da fortaleza, si no entiendes que Él da el sueño, todo será en vano, lo que haces será solo justicia propia y terminará en nada porque confías en la fuerza humana. Dios te ha dado a tus hijos, confía en Él para conducirlos como las flechas en las manos del valiente.

  1. Los que permanecen en Él y no dan fruto

Según el verbo original es el “Airo”, es decir, serán “levantados”. Esa es la es la actitud que tienen los agricultores de uvas cuando una rama, por alguna razón, está en el suelo o se sitúa debajo de las demás ramas sin recibir los rayos solares, ya que por esta razón no producen, es decir, las levanta para que comiencen a ser activados por los rayos solares y comiencen a producir. Si eres alguien que considera que no dio frutos hasta ahora y vives acusado porque oyes la voz del enemigo que te acusa y te dice que no vales nada, hoy quiero decirte que el Señor te dice que quiere levantarte para que vuelvas a vivir, para que des fruto, para ser diferente a los que están bajo el sistema de este mundo, porque el Dios que tenemos es el Dios del segundo chance, es el Dios de la restauración.

Este último domingo se celebró el día del padre. Desde tiempos pasados, el diablo ha tratado de destruir la imagen paternal en el hombre, porque Dios es identificado como Padre y cada hombre potencialmente representa esa figura de protección, cuidado, provisión y sustento de necesidades, el diablo sabía que, si destruía la imagen paternal del hombre, deterioraría la imagen paternal de Dios ante la humanidad. No es una cuestión de género, es una cuestión de imagen, “Dios Padre”.

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, PADRE ETERNO, Príncipe de Paz” (Isaías 9:6) 

“Y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Corintios 6:18)

¿Percibieron que el día del padre no tiene la misma fuerza que el día de la madre? porque es cuestión de imagen, sé que hay muchos padres ejemplares aquí y lo celebro, pero en general la imagen de padre no es la mejor, el índice de padres que abandonan a sus hijos es muchísimo más grande que el de mujeres que abandonan a sus hijos, el índice de madres solteras es muchísimo más grande que el de padres solteros, el índice de padres que violan a sus hijas se incrementa cada día, la imagen de hombría se ha mostrado como una imagen de bestialidad, esto ha provocado una generación de gente herida, con un corazón que se resiste libremente a llamar a Dios como Padre. Recuerdo siempre, que un día atendí a una persona que no podía tener una buena relación con Dios porque no podía llamarlo Padre, porque la imagen que tuvo de padre fue la más terrible, no concebía esa palabra para describir a Dios, ella prefería llamarlo de otra manera, menos de padre.

Otro aspecto nocivo de la imagen distorsionada de padre es la que tenemos hoy de nuestro Padre celestial, por ejemplo: si tienes un padre a quien no prestas cuentas y no lo quieres hacer, probablemente así sea tu imagen de Dios, si tienes un padre que no se interesa por ti, muy probablemente, inconscientemente, también tengas una idea de que Dios es así, por esto algunos creen que Dios los abandonará en cualquier momento o que se interesa por ti. Por esto al diablo le interesa más y más deteriorar la imagen paternal, la hombría y aprovechará todos tus errores como hombre, como padre, para deteriorar la imagen de Dios ante los demás. Por otro lado, también ha producido una generación de hijos que abandonan a sus padres y en general, existe un ambiente de rencor y falta de perdón.

Si tu padre está vivo y ha fallado o te ha herido, recuerda que no eres el juez, fuimos llamados a perdonar. Si tu padre no está aquí o te abandonó, fuimos llamados a perdonar. Si tu padre fue siempre una figura de admiración, ora por él. No sé si aquí hay padres que sienten que sus hijos se olvidaron de ustedes, pero fuimos llamados a perdonar.

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