La expresión del novio

//Pr. Luis A. Núñez\\

“El misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses 1:26-27)

Algo muy interesante es que la historia bíblica comienza con un matrimonio, Adán y Eva y al final, en el Apocalipsis, se consuma otro matrimonio, Cristo y la iglesia. Vimos que la iglesia es el plan eterno de Dios y el principal propósito es unir a Dios y al hombre eternamente, el plan de Dios era poner su propia vida en el hombre, Cristo en nosotros:

“El misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses 1:26-27)

La primera mención de “Casa de Dios” está en Génesis 28, donde se relata que Jacob quedó dormido y soñó que en ese lugar había una escalera que unía el cielo con la tierra, ángeles subían y bajaban y al despertar tuvo miedo y dijo: “ciertamente esta es casa de Dios y puerta del cielo”. Esta unión del cielo con la tierra, esta unidad de Dios con el hombre también se simbolizada a través del matrimonio, el matrimonio explica esta unidad, la iglesia es el plan de Dios para unirse a ella eternamente.

“Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia” (Efesios 5:31-32)

En el Génesis Dios dijo:

“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18)

Veamos entonces lo siguiente:

  1. La Iglesia es revelada en Eva:

Las palabras o frases auxiliadora y ayuda idónea, están relacionadas a ayuda que es ezer, palabra muy usada por ejemplo en “Dios es nuestra ayuda” y la palabra idónea que en su original es neged que significa paralelo o a la misma altura. Entendiendo esto, entonces Eva sería la creación propicia, a la misma altura, de la misma naturaleza. Recuerda que cuando se le mostró a Adán todos los animales, no se halló ayuda idónea para él, no había nada de la misma naturaleza, hoy es la misma revelación en cuanto a la iglesia, significa que somos del mismo tipo, de la misma naturaleza de Dios, entonces podemos “casarnos”, unirnos con la divinidad, fuimos transformados de la naturaleza de pecado a la naturaleza de Dios, la ayuda propicia a la misma altura, en Cristo fuimos hechos a la misma altura, fuimos transformados a la misma naturaleza.

“En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo” (1 Juan 4:17)

Para Adán no había una auxiliadora idónea, Dios entonces creó a Eva y la trajo para él, le presentó a alguien de su misma naturaleza. De la misma manera Dios hizo esto con la iglesia, Él creó a la iglesia para presentarla ante Cristo, con su misma naturaleza, una naturaleza santa, sin pecado e irreprensible.

“Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él” (Colosenses 1:21-22)

“A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha” (Efesios 5:27)

  • Eva salió de Adán, nosotros fuimos hechos en Cristo y de Cristo

De la misma forma como el esposo y la esposa se tornan una sola carne, nosotros seremos uno solo con Cristo por la eternidad. El matrimonio es la figura de una comunión maravillosa y estrecha, sin límites, cuya base es el amor. De esta forma, lo que nos une a Dios y Él a nosotros es el amor. Toda la historia contada en la Biblia es el relato de un maravilloso romance entre un Dios que hace todo para tenernos en ese nivel de comunión tan estrecho basado en el amor ¡Qué amor tan maravilloso!

En esa pareja, sin embargo, cada uno de ellos deben tener la misma naturaleza, pues es imposible mezclar o ligar íntimamente elementos cuya naturaleza sea incompatible. Eva debía ser creada de aquello que Adán era en sí mismo, sino no podría haber comunión ni matrimonio. Lo mismo sucede con la Iglesia. Por tanto, para que haya matrimonio, deberíamos ser de la misma naturaleza que Él, deberíamos tener su vida, lo cual es, aquello que Él es en sí mismo. Hoy somos hijos de hombre con el Hijo de Dios dentro de nosotros, el matrimonio ahora es posible ¡Aleluya! Somos semejantes, tenemos la misma naturaleza.

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos” (Apocalipsis 19:7-8)

Cuando hablamos de la unión de Cristo con su novia, la Iglesia, necesitamos también considerar otro aspecto fundamental: la novia vino del Novio, de la forma como Eva vino de Adán.

“Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia” (Efesios 5:31-32)

En este versículo, Pablo está citando Génesis 2:23, que dice: “Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada”. Aquí está la definición de la mujer: es una persona que del varón fue sacada. Aquí Adán, es apenas un tipo, una imagen de Cristo, recuerde que Adán era apenas una foto, una ilustración del verdadero Adán, que es Cristo. La iglesia surge de Cristo, de la obra de Cristo; la muerte de Cristo dio origen a quienes serían su iglesia.

  • Hizo dormir al hombre 

El siguiente paso es hacer que el hombre duerma. En la Biblia, dormir simboliza morir, el Señor Jesús tuvo que morir para traer a existencia a su novia. Jesús fue el grano de trigo que cayó en tierra para morir, crecer y engendrar muchos granos (Juan 12:24).

  • La naturaleza de la Iglesia

“Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua” (Juan 19:34)

Sangre y agua, dos elementos que hablan de la iglesia. Por su sangre fuimos redimidos, su sangre nos dio esta nueva naturaleza y el agua es la vida Dios que une a la iglesia, que fluye en la iglesia.

“Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (Hebreos 9:22)

Al redimirnos nos dio vida, la iglesia surge por la redención con su sangre y ahora es sustentada por la vida de Dios (1 Corintios 10:4, Apocalipsis 21:6). La sangre es para redención (Hebreos 9:22, 1 Pedro 1:18-19) pero ¿qué significa el agua? En 1 Corintios 10:4, vemos que el agua salió de la roca herida en el desierto para dar vida.

Eva fue formada a partir de una costilla de Adán, de su costado surgió Eva, de la misma manera que del costado de Cristo se manifestó lo que era necesario para que la iglesia surgiera. Eso también significa que la Iglesia salió de Cristo. Solo aquello que es proveniente de Cristo puede ser Iglesia. Todo lo que no es de Cristo no es Iglesia, todo lo que es natural, que proviene del ego del hombre no tiene parte en la Iglesia y no puede ser usado en su edificación. El asunto de la fuente, del origen de las cosas, es la primera lección en la vida cristiana. De la manera como Eva era otra forma de Adán, la Iglesia es apenas otra forma de Cristo.

Si el sueño de Adán simboliza la muerte de Cristo, entonces su despertar representa la resurrección. Cuando Adán vio a Eva dijo: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne…” (Génesis 2:23). Es por eso que podemos ser uno con Cristo, porque somos carne de su carne y hueso de sus huesos. Somos de su naturaleza, podemos ser su pareja.

Adán y Eva se tornaron una sola carne, de la misma forma hoy, Cristo y la Iglesia son un solo espíritu (1 Corintios 6:17). Si comprendemos el significado de esta unión, tendremos nuestra vida cristiana completamente transformada. El objetivo de Dios es ser uno con el hombre. Él lo hizo por la cruz y por la resurrección. El tornarse un solo espíritu es un gran misterio en la Palabra; primero porque habla de una unión tal entre Dios y los hombres que parece llevarnos a ser divinos sin ser Dios, por otro lado, muestra que la Iglesia no se trata de muchas personas, se trata de tener una misma vida. La Iglesia solo es Iglesia porque posee muchos hombres que tienen la misma vida que es Cristo. Cada uno de nosotros tiene una porción de Cristo y cuando estas porciones de Cristo son colocadas juntas, entonces tenemos la Iglesia.

  • Recibiendo el amor y cuidado del novio

Existen innumerables partes donde la Biblia nos muestra el amor de Cristo por su iglesia, un amor tierno, de protección y cuidado. En 2 Crónicas 20, la Palabra nos muestra que el pueblo de Dios estaba rodeado por Moab y Amón, gente poderosa y sedientos de sangre. Todo parecía indicar que tendrían un final trágico. Hay momentos en nuestras vidas en los que enfrentamos, simultáneamente, desafíos desde todas las direcciones. Quizás sea el desempleo lo que amenaza con destruir tu matrimonio o una enfermedad que lentamente te está consumiendo o incluso una terrible opresión mental. Día a día tu situación parece empeorar a pesar de todos tus esfuerzos. En tiempos como estos ¿qué hacemos cuando no tenemos idea cómo debemos actuar? Creo que la respuesta se puede encontrar en el relato de la batalla de Josafat, hay muchos principios de fe en este relato que pueden fortalecer tu corazón hoy. Quiero mostrarte siete cosas que Dios nos dice en medio de la batalla (2 Crónicas 20:14-20).  

  1. No tengas miedo

“y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios” (2 Crónicas 20:15)

“No temas…” Esta es el primer mensaje que el Señor nos da en medio de la batalla. Josafat no era alguien extraordinario, era una persona común y corriente, como tú y como yo. Frente al enemigo tuvo miedo, por lo tanto, rechaza la acusación de que Dios no te escucha por expresar miedo. Sin embargo, aunque tuvo miedo, lo primero que hizo Josafat fue buscar al Señor (20:3). En lugar de envolverse en pensamientos de derrota, decide buscar al Señor. Josafat declaró la grandeza y el poder de Dios en su oración (20:6). Es normal sentir miedo, pero en este momento es necesario meditar en cuán amados somos, porque el perfecto amor de Dios echa fuera el miedo y el temor.

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Juan 4:18)

“Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo” (Isaías 41:13)

  • La batalla no es tuya

“Y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios” (2 Crónicas 20:15)

Hoy el Señor te dice las mismas palabras en medio de tu problema. La forma en que el Señor ordenó al pueblo a ir a la guerra era completamente extraña para el hombre natural. Ordenó a los cantores que estuvieran en primera línea alabando al Señor. Esto parece más una misión suicida que una táctica militar, pero esa no fue una batalla cualquiera, esa batalla fue la batalla del Señor.

“Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros” (2 Crónicas 20:22)

  • Afírmate

“No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros” (2 Crónicas 20:17)

Estamos firmes en la fe. Me gusta el mandato dado en el versículo 20: “¡Oídme, oh Judá y habitantes de Jerusalén! Cree en Jehová tu Dios y estarás a salvo; cree en sus profetas y prosperarás”. No seas como un ciego que lucha sin saber a dónde ir tratando de resolver los problemas con sus propias fuerzas. Dios no quiere que vivas en un estado constante de ansiedad, incertidumbre, estrés y miedo ¡Cree en el Señor! ¡Cree en los hombres del Señor! ¡Cree que la batalla es del Señor!

  • Yo estoy contigo

“No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros” (2 Crónicas 20:17)

Los milagros empezarán a suceder. Dios está obrando por amor de su nombre. No estamos involucrados en un trabajo humano. Quien lucha contra nosotros, lucha contra el Rey.

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