//Pr Eliud Cervantes\\

Vive con esperanza en los últimos tiempos
Estamos muy cerca de la segunda venida de Jesús, y en ella se cumplirán todas las profecías bíblicas. Pero ¡podemos esperar con esperanza el regreso del Señor!, porque, aunque estamos entrando en tiempos peligrosos, no debemos tener miedo.
“Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman.” Jr 10:2
La palabra “naciones” aquí, se refiere a personas que no conocen a Dios. Habrá cada vez más señales del fin de los tiempos, pero como creyentes, no debemos desanimarnos, a diferencia de quienes no conocen a Dios. Claramente en la Palabra del Señor el Señor Jesús nos advirtió:
“Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. 7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. 8 Y todo esto será principio de dolores.” Mt 24:6-8
Estamos empezando a ver más señales del fin de los tiempos: guerras, rumores de guerras y pestilencias. Si bien es fácil temer ante estas cosas, nuestro Señor Jesús nos anima a no preocuparnos.
Su regreso será como en los días de Noé
Ahora, en este pasaje de Mateo 24, el Señor Jesús compara sunregreso con los días de Noé. La revelación detrás de la historia de Noé es vital, como declaró Jesús: “Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.” Mt 24:37
En otras palabras, el mismo escenario va a suceder. Los tiempos previos a la segunda venida de Jesús serán como los días de Noé. En tiempos de Noé, la maldad del hombre era grande.
“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.” Gn 6:5
En esa epoca habían ángeles caídos que andaban enseñando a los hombres a ser malvados. Ellos tomaron forma humana y se unieron a las hijas de los hombres, creando gigantes malvados de enorme tamaño (Gn 6:1-4). En ese momento, Noé y su familia eran los únicos seres humanos puros que quedaban en la tierra.
Por eso Dios envió el diluvio, pero preservó a Noé y a su familia: para acabar con esos gigantes malvados, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.
“Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia” Gn 6:11
En nuestros tiempos (que serán como los días de Noé), habrá más manifestaciones de espíritus demoníacos. Estos espíritus malignos pueden intentar afligir o acosar nuestros cuerpos. Si te sientes atacado, ¡usa el poderoso nombre de Jesús en esta guerra espiritual! Como creyentes, hemos sido liberados del reino de las tinieblas.
“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” Mt 28:18-19
“…En mi nombre echarán fuera demonios…” Mr 16:17
¡Hay poder en el nombre de Jesús! Un ejemplo claro de esto es la policía que tiene la autoridad para detener el tráfico. Su autoridad no es suya, sino del gobierno, que lo ha autorizado para realizar su trabajo. De la misma manera, nuestro Señor Jesús nos ha dado autoridad en su nombre. Por eso podemos ordenar a los espíritus malignos que abandonen nuestras circunstancias diciendo “en el nombre de Jesús”.
Características de los días de Noé:
El Señor dijo que, al igual que en los días de Noé, también será la venida del Hijo del Hombre. ¿Cómo eran las personas en los días de Noé? Podemos mencionar algunas características.
- Después del nacimiento de Enós, ellos pasaron a invocar el nombre de Jehová. “Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová” (Génesis 4:26)
- En Génesis 4:19-22, se menciona el nombre de varias mujeres. Sus nombres son muy significativos. Ada significa “ornamento”, Zilá significa tela o apariencia y Naamá significa encanto. Ellas eran bellas y frívolas. Vea a las mujeres de hoy: lo que pasa con la belleza y la ropa es algo sin precedentes.
- En Génesis 4, se menciona la edificación de ciudades con artistas y músicos. Hoy el 60% de la población mundial vive en grandes ciudades. Es notorio que la iniquidad se multiplicó cuando el hombre pasó a habitar en grandes ciudades.
- Antes del diluvio, había 2 linajes de hombres en la tierra como ya mencionamos..
- Judas 14 y 15 dicen que Enoc profetizó la venida del Señor, pero su predicación fue ignorada por el mundo. Hoy tenemos la misma situación. “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él” (Judas 1:14-15)
La señal de Noé es mostrar que, así como eran las condiciones en los días de Noé, así será en nuestros días. Y así como el diluvio vino súbitamente sobre ellos, también el Hijo del Hombre vendrá repentinamente sobre ese mundo brevemente.
Comiendo, bebiendo y dando en casamiento
Podemos entender el paralelo entre los días de Noé y los últimos días de la siguiente manera: la condición humana será como en los días de Noé – ellos vivían en función del placer y del dinero.
“Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, 39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.” Mt 24:38-39
¿Cuál es la característica que nuestro Señor Jesús resalta? Es el comer, beber, casarse. ¿Es malo todo eso? ¡Claro que no! El problema es cuando pasamos a vivir en función del placer y del dinero.
La palabra del Señor habla en su palabra del “dios del vientre”:
“Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que solo piensan en lo terrenal. 20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; 21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.” Fil 3:18-21
Todos podemos caer en los lazos del “dios del vientre”, de apenas vivir para satisfacer los apetitos de nuestros cuerpos, loa deseos de nuestra carne. Hay personas que viven apenas para servir a sus vientres; sin embargo, Dios nos ha levantado para cumplir un propósito mayor que apenas satisfacer nuestro vientre, ese propósito es mayor inclusive que nuestra propia existencia, ¡nuestra ciudadanía está en los cielos! ¡Aleluya!
“Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos.” Ro 16:18
Y en relación al matrimonio, ¿Cuál es la actitud que la palabra del Señor nos enseña que debemos tener? Pablo nos dice lo siguiente:
“Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen… 32 Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; 33 pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer.” 1Co 7:29, 32-33
Definitivamente el matrimonio es una bendición, Dios mismo lo creó e instituyó; sin embargo, aun nuestro matrimonio existe para cumplir un propósito divino, para cumplir el llamado del Señor.
Otro aspecto que vemos en la Palabra sobre esa actitud, es cuando somos embriagados con los afanes de esta vida. El mismo Señor Jesús nos advirtió:
“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.” Lc 21:34
Que nuestra vida pueda terminar con la misma afirmación del apóstol Pablo a Timoteo, con la certeza que vivimos y acabamos la carrera, que cumplimos el llamado del Señor.
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.” 2Ti 4:7-8

