//Pr. Luis A. Núñez\\

Juan. 15:1-6
El domingo pasado vimos que la iglesia debe ser vista desde dos aspectos:
El aspecto individual y el aspecto colectivo.
En el aspecto individual, somos habitación del Dios vivo (Galatas2:20) porque Cristo está en nosotros, desde que nascimos de nuevo, tenemos comunión con el Padre, y recibimos todas las bendiciones de la nueva alianza. Es una verdad que necesitamos constantemente recordar y enseñar. pero esta verdad posee otro lado,
El aspecto corporativo, que es nosotros estar en Cristo, eso se torna en algo colectivo corporativo. Esto lo entendemos cuando se nos revela la verdad de ser miembros de su cuerpo. nosotros en Cristo es la necesidad de estar en el cuerpo de manifestar a si la vida de la iglesia, es amar la iglesia, permaneciendo, estando El, Su carácter se manifiesta en nosotros a través de su gracia.
El deseo de vivir en la casa de Dios todos los días de nuestra vida.
Hoy estamos en la Iglesia y como vencedores, estaremos en el reino por mil años. En la eternidad nosotros estaremos en la Nueva Jerusalén con todos los santos escogidos y rescatados. (Apocalipsis 21:2-3) “La Casa de Dios es nuestro lugar de habitación eternamente”.
Apo 21:2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios,(C) dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
Apo 21:3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
Si no estuviésemos en la Iglesia, como seríamos pastoreados por el Señor. Fuera de la Iglesia, no hay ningún camino para que Cristo nos pastoree. Eso es así porque Él es el pastor del rebaño y el rebaño es la Iglesia. Salir de la Iglesia es salir del rebaño y el pastor siempre está con el rebaño. Él traerá de vuelta a la oveja descarriada al rebaño porque Él apacienta el rebaño, es decir la oveja tiene que estar en el rebaño.
El mejor lugar para expresar nuestra alegría es la vida de la Iglesia. Muchos escogen quedarse en casa en vez de tener comunión con el Señor entre los hijos de Dios. Cuando actuamos así, nosotros sufrimos pérdida. En las reuniones de la Iglesia, en la Casa de Dios, nosotros podemos disfrutar de bondad y de misericordia del Señor todos los días de nuestra vida.
Los seres humanos necesitamos de comunión. Si buscamos comunión en el lugar equivocado, tendremos dificultades. El lugar para tener comunión es la Iglesia. La Iglesia es el lugar de comunión y alegría. En el futuro ella se consumará en la Nueva Jerusalén, donde nosotros nos reuniremos juntos por la eternidad la bondad y misericordia nos seguirán y habitaremos en la Casa del Señor para siempre.
Necesitamos entender el valor de la Casa del Señor y poder permanecer allí.
La revelación de la Casa de Dios es ciertamente la señal de madurez espiritual.
David amaba la Casa de Dios. Podemos ver eso por todo el libro de Salmos. Creo que esa fue la razón por la cual él fue llamado “hombre conforme al corazón de Dios”. El era completamente consagrado para la Casa de Dios.
Cierto día, David buscó al profeta Natán y le dijo: “Mira ahora, yo habito en casa de cedro y el arca de Dios está entre cortinas” (2Sm.7.2).
David deseaba edificar la Casa de Dios. Pero el Señor respondió a David:
Y en todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel ¿He hablado yo palabra a alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado a apacentar a mi pueblo de Israel, diciendo: “¿Por qué no me habéis edificado casa de cedro?” (2Sm. 7.7).
El Señor nunca había dicho que quería edificar una casa, pero David percibió el corazón de Dios.
Por esa causa el Señor hizo una alianza con David y le dice:
“Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas y afirmaré su reino. Él edificará casa a mi nombre y yo afirmaré para siempre el trono de su reino.” (2Sm. 7.12-13)
Necesitamos tener hoy el mismo corazón de David por la Casa de Dios. En el Salmo 27:4 él hace una oración poderosa:
Una cosa he demandado(inquirido, averiguado) a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. (Salmo 27.4)
El templo era algo ansiado por los hombres de Dios en el antiguo testamento. Necesitamos tener en nuestro tiempo la misma actitud para con el Templo de Dios hoy, que es la Iglesia.
En el Salmo 84:1-2 David exclamó:
¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
Después en el versículo 4 prosigue diciendo:
“Bienaventurados los que habitan en tu casa; perpetuamente te alabarán.
Y en el versículo 10 él afirma:
Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad.
El dijo que si él no pudiese habitar en la Casa de Dios, estaría satisfecho de apenas quedarse en la puerta. Eso revela el corazón de David en relación a la Casa de Dios. Él fue un hombre conforme al corazón de Dios porque un día descubrió lo que estaba en su corazón: Su Casa (2Sm. 7.1-13).
¿Sería posible amar a Jesús y rechazar a la Iglesia?
En los días de hoy es común oír ese tipo de afirmaciones: “Jesús sí, Iglesia no” Las personas hasta dicen creer en Jesús pero rechazan la Iglesia. El consejo que oímos de ciertas corrientes intelectuales es ese: “Olvida la Iglesia, siga a Jesús”. Parece que en todas partes las personas se levantaron para disminuir la importancia de la Iglesia. Ellos hacen críticas injustas y afirmaciones genéricas las cuales son tomadas como verdaderas por las personas comunes. Si queremos hablar algo al respecto de la Iglesia necesitamos tomar en cuenta algunos puntos.
En primer lugar debemos reconocer que Jesús ama su Iglesia.
Si tu amas a Jesús, debes amar a quien Él ama. Él ama al perdido, ama al herido y de forma especial ama a su Iglesia.
En segundo lugar . La iglesia tiene el propósito de ser un constante embate contra el infierno, las puertas es del infierno, y la iglesia es contra ella. Por lo tanto el infierno siempre se levantara para querer desarticular la iglesia.
Mat 16:18 Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
En tercer lugar La iglesia tiene un estructura Para que fueran enviados por la iglesia, entonces la iglesia tenía una estructura de liderazgo. Estructura es necesaria.
Hch 11:22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía.
Hch 14:23 Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.
En cuarto Lugar la iglesia expresa ante el mundo su naturaleza.
1Co 1:2 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:
Es por eso que el mundo nos aborrece, porque la iglesia siempre será la expresión viva de nuestra nueva naturaleza, y esto atentara contra el sistema de este mundo.
EL QUIERE QUE DEMOS FRUTO. Jua 15:4- 6
Lejos de la iglesia no tendrás el propósito que Dios quiere que tengas, tenadas una existencia efímera, El quiere que demos fruto, fruto es en el griego aquí significa descendencia, El quiere que tengas descendencia.
Luc 15:11-24
El Señor Jesús nos cuenta una parábola donde nos muestra que un día uno de los hijos se fue de la casa.
1.- Lejos de casa siempre perderás la dirección del Padre y tomarás decisiones erradas.
Luc 15:13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
Luc 15:14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.
En la casa siempre encontrarás la constante motivación a buscar la dirección de Dios, siempre serás llevado a vivir bajo los principios de tu nueva vida.
2.- Mientras estés en la casa siempre tendrás revelación de que eres heredero y amado
Es por eso que pidió sin reparo la herencia adelantada, la tenia perfectamente conciencia de herencia.
Luc 15:11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos;
Luc 15:12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes.
Siempre en la iglesia hay dos tipos de hijos los que se quedan y los que se van, mientras en casa tiene revelación de que eres heredero, pero lo triste es que muchos que quedan pierden el sentido del disfrute como el hermano mayor.
Mientras estaba en casa el tubo libertad de pedir la herencia por adelantado, pero ahora lejos de casa tenía reparo para pedir un poco de pan.
3 .- Lejos de casa siempre perderás el sentido de perdón y pasarás a la resignación de la condenación. Luc 15:17-18
Ser hijo no es una posición que se adquiere, es una condición que simplemente uno tiene, en la casa del padre muchas veces falló, y aun así él se sabía hijo y heredero, pero lejos de casa solo vivía en acusación y temor de no ser más aceptado como hijo.
4.- En la casa siempre te recordaran que eres hijo
Fuera de casa perderás la imagen de hijo y quedaras sin protección, (sin sandalias. Y sin ropa)
Fuera de casa Probablemente nadie lo reconocía, perdió imagen de hijo, pero ya en casa los propios siervos le dirían has vuelto tu padre te estaba esperando, tu padre te extrañaba, tu padre hablaba de ti, tu padre …. En otras palabras, lo reconocían constantemente como hijo.
Luc 15:24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.
Luc 15:22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.
5.- Fuera de casa siempre harás cosas despreciables y ajenas a tu nueva naturaleza.
Luc 15:13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
Luc 15:15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos.
El judío no podía tener contacto con los cerdos. Cuidar cerdos era despreciable, lejos de casa estarás propenso a hacer cosas que están fuera de nueva naturaleza, Permanece en El, y lleva fruto, cumple tu propósito en esta tierra.

