//Pr. Eliud Cervantes\\

La palabra del Señor nos muestra que hoy, una vez que hemos nacido de nuevo en Cristo Jesús, pertenecemos a una familia. Y es importante que entendamos que Dios no nos llamó para ESTAR o IR a una iglesia, sino para PERTENECER en ese lugar o a esa familia. Por tanto, en la familia a la que perteneces (célula, discipulado, red, etc.) necesitas estar INSERTADO.
Dios te llamó para crecer y florecer
Alguien que quiere cumplir el propósito de Dios se va inserir y aprender principios en la vida espiritual dentro de esa familia. Necesitamos estar plantados en un lugar para poder crecer y florecer
“El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, En los atrios de nuestro Dios florecerán.”
SALMOS 92:12-13
La promesa del Señor para el justo es “florecer”. Esa es la voluntad de Dios para nuestras vidas. Crecer y Florecer nos habla de cumplir el propósito de Dios en nuestras vidas en esta tierra.
Pero solo vamos a crecer y florecer cuando estemos plantados en la casa de Dios, lo cual nos habla de poder echar raíces en algún lugar, de afirmarnos y comprometernos con un lugar o en nuestro caso, con nuestra iglesia.
Debemos entender que el éxito en nuestras vidas no está en lo que hacemos simplemente; porque hay muchas personas que quieren hacer o están involucradas en muchas cosas o actividades; pero es importante que tengas placer en lo que haces; y solo tenemos placer al hacer las cosas cuando estamos comprometidos con algo.
Querido hermano, todo lo que hacemos en esta vida debe ser para cumplir el propósito de Dios para nuestras vidas: emprender, liderar, ser pastor, etc.; por tanto, ¿eres miembro de la iglesia o perteneces a esta iglesia?
“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,”
EFESIOS 2:19
Somos miembro de la familia de Dios. Pero es interesante que hay personas que están años aquí; pero se siente aún visitantes, eso ya muestra cuán “plantado” estás en ese lugar.
Cuando estamos plantados, nosotros no preguntamos: qué es lo que puedo recibir, en primer lugar; sino qué es lo que agregamos en el lugar donde estamos. Eso nos habla de madurez. Ej: hijos que van asumiendo responsabilidades en la casa, porque es su casa, pertenecen a esa casa.
El problema de los hijos, en la parábola del hijo pródigo (Lc 15), fue justamente eso. El menor, por no estar plantado o tener ese sentido de pertenencia con el Padre y la Casa, pidió salir a buscar satisfacción fuera de la casa y el resultado fue destrucción, acabó comiendo con cerdos. Pero por otro lado, el hijo mayor, fue alguien que estuvo sirviendo en la casa, pero lo hacía sin placer. Esa puede ser nuestra historia, por tanto, debemos estar plantados en la casa del Señor, debemos crecer en nuestro sentido de pertenencia en el lugar donde Dios nos ha colocado.
Ahora, ¿Qué es lo que involucra el pertenecer a algún lugar? Básicamente son tres cosas: identidad, relaciones y responsabilidad.
IDENTIDAD
Normalmente nosotros pasamos a pertenecer a aquello con el cual nos identificamos, y es interesante porque todo lugar lleva una identidad. Ahora, debemos recordar que nuestra unidad está relacionada con nuestro propósito.
Nosotros vamos a avanzar cuando nuestra “pertenencia” progrese más y más.
Por ejemplo, hay hermanos que están dispuestos a sembrar en los proyectos que hacemos, ¿Por qué? Porque están identificados con lo que hacemos. El diezmo y la ofrenda, justamente habla de eso. De entender que pertenecemos a una casa, que nos identificamos con esa casa u obra.
RELACIONES
El segundo aspecto para crecer en nuestro sentido de pertenencia es la relación, lo cual es diferente de ser “compañeros”. A estos tú los tienes en el trabajo, condominio o en algún lugar; pero son personas que tienen rumbos diferente; pero hermanos los tenemos en la familia de Dios.
Ej: responder un grupo WhatsApp porque nos importa.
“sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.” Ef 4:15-16
Pablo está comparando la iglesia con un cuerpo, donde todos los miembros están
funcionando. Es importante estar unidos, y para eso es vital las relaciones. Sin embargo, toda relación pasará por algunas estaciones: amistad, afinidad o placer, responsabilidad y finalmente están los pactos o lealtad a la persona. Y todo eso nos llevará a crecer, a cumplir el propósito de Dios.
RESPONSABILIDAD O COMPROMISO
“Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón”. Hch 2:46
La iglesia primitiva comenzó con esa unidad, cultivando las relaciones; pero lo que podemos ver es también el compromiso que tenían entre ellos.
Mira el placer y compromiso de estos hermanos. Hacían las cosas con alegría y sencillez, lo cual nos muestra un sentido de pertenencia.
Yo mismo ahora les digo que mi vida es la iglesia, respondo a los hermanos, los visito, oro por ellos, los caso, etc, ¿Por qué? Porque somos familia. Seamos personas que viven la vida de la iglesia.
El salmista David tenía placer con aquellos que tenían un compromiso con la Casa de Dios.
“Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.” Sal 122:1
Que en estos días podamos crecer en nuestra identidad con la casa del Señor, que nuestros vínculos sean fortalecidos y que todos tengamos un compromiso con la Casa del Señor, con la familia que Dios nos ha dado.

