4 problemas que los hijos de Dios enfrentan en medio de sus problemas

//Pr Luis A. Núñez\\

  1. NO TENER UNA FE REAL

Es interesante, pero en el Nuevo Testamento no vemos al Señor Jesús diciendo ¡oh hombre de pequeña visión!, tampoco vemos al Señor diciendo ¡oh hombres de pequeña obediencia!, no vemos diciendo ¡oh hombre de pequeña santidad!; pero si lo vemos diciendo constantemente: ¡oh hombres de poca fe! (el evangelio de Mateo narra por lo menos 5 veces donde dice “hombres de poca fe”).

Una vez más debes entender que es por el creer en la obra que Cristo hizo en la cruz, que tú tienes vida eterna. De la misma manera, también es por el creer que tú tomarás la vida abundante que Él vino a darnos.

La Palabra de Dios dice que somos salvos por la gracia mediante la fe (Ef.2:8).

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”. Ef 2:8

Por lo tanto, la fe es la llave que abre la puerta. La fe torna real y presente en nuestra vida en todo aquello que el Señor Jesús realizó en la cruz.

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”. Ef 1:3

La fe no es una emoción o una opción, es una convicción y certeza. El problema de nuestra generación es que piensa que no importa en qué creamos, lo importante es tener fe (fe por fe). Hay personas que creen que la fe en sí posee algún valor inherente, pero la fe sólo tiene valor si es aplicada para creer en algo verdadero, en algo real que es Cristo. Ej: Si en una noche te despiertas con dolor y mareos y vas hasta el baño tambaleando en la oscuridad y por la fe tomas el primer medicamento que encuentras; pero éste era veneno de cucarachas, probablemente escribirán en tu tumba: “Este hombre murió por la fe”. Es porque tu fe fue puesta en algo errado, que no era confiable.

Para que la fe tenga valor, la fe necesita estar puesta en la verdad y solo hay uno que es la verdad: ¡Nuestro Señor Jesús! Nuestra fe debe estar puesta en lo que Dios determinó para nosotros en Cristo. Eso significa que nos aferramos en lo que Él dice de nosotros y a lo que Él nos dio. Por ejemplo: frente a toda voz alrededor, o toda emoción, que te dice que eres un fracasado, tú tienes una convicción: “eres un más que vencedor en Cristo”, no eres vencedor en tu potencial, no eres vencedor en tu capacidad, ¡tu victoria está en El!

“Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.” Jn 17:24

“Donde yo estoy” es un verbo presente indicativo. No está diciendo “donde estaré”, aunque muchas traducciones han traducido así, y no es errado en un sentido, porque Él quiere que estemos donde Él este un día. Pero en el sentido textual, Él está hablando de la posición, Él quiere que tengamos la misma posición que Él tiene; si Él venció, nosotros también.

“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.” Ef 2:4-7

Ese “juntamente con Cristo”, nos muestra que nuestra posición es su posición, ¡aleluya! ¡Puedes creer en esta verdad! Por eso nunca aceptes mensajes sutiles que te llevan a la centralidad en ti, a tu capacidad, a tu potencial, sino dirige tu fe a la centralidad en Cristo: “lo podré en El”, por eso le dijo a Pablo:

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” 2Co 12:9

Cuanto más entiendes que no puedes, y miras a Cristo para creer que en Él sí podrás, cuanto más entiendes que no eres nada, pero en Él eres más que vencedor, su poder se perfecciona, su poder se manifiesta. ¡Aleluya!

Cuando te centras en ti es como comer del árbol del conocimiento del bien y del mal como en el génesis; pero toda centralidad en Cristo es comer del árbol de la vida.

  • NO TENER REVELACIÓN DE LA GRACIA

El reconocimiento de la gracia de Dios en Cristo te lleva a tener más fe, quien ve la gracia y el favor cada día, cree más en él. El que reconoce la gracia tiene bendición, tiene para dar, tiene gratitud, tiene expectativa, tiene sueños en Dios, etc.

Un ejemplo tremendo es lo que ocurrió después de la alimentación de los cuatro mil, cuando los discípulos discutían sobre el único pan que trajeron habiendo tanto pan que sobró del milagro de la multiplicación; pero ellos solo tenían que dar gracias como lo hizo Jesús.

“Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas.” Mt 15:36-37

Jesús hizo el milagro de la multiplicación tomo aquello panes y peces y dio gracias, la gratitud siempre trae multiplicación y en el capítulo 16:5-12 muestra que los discípulos se olvidaron de traer pan y Jesús les dice que se cuiden de la levadura de los fariseos refiriéndose a su enseñanza, a su doctrina.

“Llegando sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan. Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan? ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis? ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis? ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.” Mt 16:5-12

¿Qué es esa enseñanza o doctrina de los fariseos? Simplemente el “merecimiento”. ¿Entiendes por qué les dijo esto? Ellos tenían un pan (Mr 8:14); pero no tenían la revelación de lo que eso significaba. Acababan de ver el milagro, de ver a Jesús dar gracias por lo que tenían, y no se dieron cuenta de eso. Por tanto, se grato hoy por lo que está en tus manos, sea mucho o sea poco; eso traerá multiplicación a tu vida, traerá favor como lluvia en abundancia. Por eso, reconoce la gracia, la bendición sobre tu vida. Se grato por tus padres, por tu esposo o esposa, hijos, se grato por toda bendición que Dios puso en tus manos. Reconoce que todo es gracia, favor inmerecido. Por más que hay un solo pan en la barca, reconoce que es por gracia y experimentarás multiplicación.

  • EL DESÁNIMO

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.” He 12:2-3

Normalmente el desánimo viene porque las personas te fallan o porque las cosas no salen como tú pensabas, te lleva a pasar por contradicciones, y el Señor Jesús, como hombre, a pesar de esa contradicción no desanimó, sino que fue firme hasta la muerte y muerte de cruz, aun cuando los suyos no lo recibieron. Considera esa posición de victoria en el cual estamos para que no desmayemos o desanimemos.

Esaú despreció lo que Dios le dio; pero todo por el desánimo, por el cansancio. Por eso, es importante aprender a lidiar con el desánimo, a vencer el desánimo, porque podemos dejar de darle valor aquello que es valioso.

Confía y espera en el Señor. ¡No hay otra fórmula! El desánimo está relacionado a perder fuerzas para seguir luchando. La Biblia dice los que esperan en el Señor “nuevas fuerzas tendrán”.

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. He 4:16

Para alcanzar gracia o bondad inmerecida, en el momento cierto, debemos acercarnos siempre confiando en el trono de gracia, no dudando y pretendiendo acercarte al trono de gracia con una actitud de justicia. Por eso, dale el valor a la iglesia, a tu liderazgo, a tu familia, etc., y no atentes contra Dios despreciando lo que es bendición, sino más bien se grato.

  • NO RECONOCER QUIEN ES TU PAZ

“Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. Lc 19:41-42

Vemos un versículo muy triste: “Cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloro…”; pero su congoja no era los problemas sociales. La traducción Dios habla Hoy dice así: “¡Si en este día tú también entendieras lo que puede darte paz! Pero ahora eso te está escondido y no puedes verlo”.

El apóstol Pablo enfrento un problema, pero vemos que su vida expresa la paz de Dios y por tanto libera perdón:

“En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.” 2Ti 4:16-18

Pablo experimento la tristeza de verse solo, de ser desamparado, y él no tiene un sentimiento de venganza o rencor, sino más bien desea en su oración que no se les sea tomado en cuenta ese error. ¿Cómo es que llega a tener esa actitud? ¿Cómo es que llega a tener paz? ¡Él esperaba en Dios! Su confianza es Dios.

La revelación de que Dios esta con Él, eso es muy importante. Cuando no tienes ese conocimiento, esa revelación y crees en ella, tu vida es un conjunto de decepciones. Las actitudes de los demás te decepcionan constantemente, entonces eres una persona amargada, porque todos te fallaron. Te falló el pastor, el hermano, el esposo, la esposa, etc. Conozco muchas personas así, y su vida se torna en un conjunto de amarguras. Pero cuando sabes que tu esperanza es el Señor, tu pronta ayuda, sabrás que no estás solo. Pablo tiene revelación de esta verdad, ¡Dios esta conmigo!, y a la vez sabe que Dios tiene un propósito en esta tierra y eso es muy importante, muy necesario. Saber que hay un propósito para ti y confiar en esa verdad, te da seguridad de que Dios te preservará de toda obra mala. Es decir, Pablo no está hablando de una condicionante en la que tú ganas el derecho de ser protegido, sino simplemente confía en lo que es de Dios, en el propósito que Dios tiene para él.

Amado hermano, quiero decirte que esperar en las personas es la puerta al merecimiento; esperar en Dios, es saber que su favor está contigo de manera inmerecida. Las personas pueden fallarte, pero el Señor siempre estará contigo. ¡Aleluya!

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