EL JUSTO POR LA FE VIVIRÁ(Basado en la vida de Sansón)

//Pr. Luis A. Núñez\\

Vimos que tenemos un propósito de Dios para nosotros, que nacimos en el tiempo cierto y en el lugar correcto, pero para que ese propósito se cumpla en nosotros hay obstáculos y es peligroso que nos desviemos de él.

Efe. 2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Pero para que este propósito sea cumplido tenemos que ser transformados. Nuestras vidas tienen que ser transformadas, nuestras iglesias tienen que ser transformadas conforme a su propósito. La verdad, todos anhelamos la transformación de nuestra vida, de nuestra iglesia, de nuestra célula; soñamos con una etapa diferente, queremos eso. Sé que también muchos en este lugar enterraron este deseo por muchas razones, pasando a una etapa de conformismo, de letargo; pero para eso estamos juntos: para despertar en nosotros el deseo de la transformación, de llegar a la estatura de Cristo. ¡Aleluya! Ahora, esta transformación está expresada en la palabra como resultado de ver a Cristo, de ver la obra consumada hecha por nosotros.

2 Co. 3:18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Ver su gloria, como ya dijimos, es ver la obra de Cristo en la cruz, es ver la victoria de Cristo frente a la muerte, es ver su victoria frente al pecado, es ver lo que somos por causa de lo que Él hizo; por lo tanto, el poder de la transformación está en cada día tener revelación de lo que somos por causa de Cristo. Cuando ves esta revelación a la luz de la verdad, a la luz de la nueva alianza sin que el principio de la ley te oscurezca esta, más serás transformado en aquello que somos. Esta palabra es el “metamorfos”, que es transformarse en lo que ya eres, como una oruga en mariposa; ya tenemos la nueva naturaleza en nosotros, pero ahora hay que transformarse en lo que ya eres, esto por el contemplar a Cristo.

He podido observar que una de las mayores razones de entrar en un conformismo de muchos hijos de Dios es la frustración frente a las cosas que desean hacer para Dios, pero creyendo que son recursos o talentos que los llevarán a concretar sus deseos o que por causa de ellos verán la transformación de las cosas. Veamos un claro ejemplo en la Biblia.

Sansón fue hijo de Manoa, cuya esposa, al igual que Sara, Ana y Elisabet, era estéril. Su nacimiento, como fue el de Juan el Bautista, como Jesús, fue anunciado por un ángel (Jue. 13:3). Estaba destinado a ser nazareo, que significa ‘separado’ o ‘consagrado’ desde su nacimiento. Generalmente el voto nazareo se hacía voluntariamente por un período limitado (Núm. 6:1–21). En Israel, el nazareo era el que se apartaba de los demás mediante la consagración a Dios con un voto especial.

Es bueno ver siempre las virtudes de las personas, para elogiarlas, para considerar su importancia, pero también es necesario ver sus errores para no cometer los mismos, para cuidar de no caer en los mismos, ya que los impulsos y deseos de su carne son los mismos que tenemos. Sin embargo, es bueno recalcar que así como Sansón, tenemos aun los mismos problemas, también tenemos una misma similitud de origen en nuestra vida espiritual: él fue engendrado de manera milagrosa. Como Sansón tiene un origen sobrenatural, así también nosotros tenemos un origen sobrenatural, tenemos un comienzo sobrenatural, porque fuimos engendrados no de carne, sino de Dios, y desde el día en que fuimos renacidos de nuevo hemos quedado separados para Dios, santos, como Sansón: separados y consagrados desde el vientre de su madre. ¡Aleluya!

La Biblia nos muestra desde Números 6:13 en adelante que todo el tiempo de duración del nazareato debería estar consagrado, hasta el día que se decidiera que ya no lo era, lo que nos muestra que la consagración es el resultado de la fe, de creer, que es el mismo principio por el cual somos salvos: por el creer. Pero podemos ver que Sansón experimentó algunos problemas que atentaron contra el cumplimiento del propósito de Dios para su vida.

1.- Primer problema: El CARÁCTER

Una definición de carácter es “lo que uno es en la oscuridad, cuando nadie te conoce, o nadie te ve, cuando nadie sabe lo que piensas”. Sansón tenía mucha inestabilidad en la definición de su carácter. Su posición moral era cuestionable, es por esto que vemos que él cedió a los tres tipos de tentación a la que los hijos de Dios están sujetos hoy; esto lo podemos ver representado en la vida de él en las tres mujeres que se presentaron en su vida.

a.- Primera mujer es el resultado de su carne:

Jueces 14:1-2 Descendió Sansón a Timnat y vio allí a una mujer de las hijas de los filisteos. Regresó entonces y lo contó a su padre y a su madre, diciendo: —He visto en Timnat una mujer de las hijas de los filisteos; os ruego que me la toméis por mujer.

Los padres le dijeron que no era posible, que había mujeres entre las hijas del pueblo de Dios, pero él no aceptó ninguna razón. Él dijo claramente que ella le agradaba, no interesaba nada, ningún principio, Dios no debía entrar en esta decisión; él fue seducido por sus ojos, por eso decimos que esta mujer representa la carne. Así es en la vida de todo creyente: los deseos de la carne, que representan muchas cosas, se tornan en el impedimento para cumplir el propósito de Dios.

No te dejes llevar por ellos, busca siempre la dirección del Espíritu de Dios, no es lo que sientes lo que debe definir el rumbo de tu vida, ese es el engaño del humanismo; no dejes que todas tus emociones definan un comportamiento que involucra renuncias, ceder a tentaciones, etc.

b.- La segunda mujer es el resultado del mundo:

(Jueces 16:1) Fue Sansón a Gaza, y vio allí a una mujer ramera, y se llegó a ella.

El sistema de este mundo y todo lo que ofrece este sistema está bajo el príncipe de este mundo, que es el diablo. Por eso la palabra dice:

1 Juan 2:15-16 No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él, porque nada de lo que hay en el mundo —los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida— proviene del Padre, sino del mundo.

Estas son áreas que el diablo usa en el mundo y con ellas hace caer a muchos; estas son las áreas con las que también tentó a Jesús: “Convierte esta piedra en pan” (deseo de la carne); “Le mostró las ciudades” (agradable a los ojos); “Le dijo: toda la gloria será tuya” (deseo o vanagloria de la vida).

El mundo no es un lugar, sino un espíritu. De nada sirve encerrarnos dentro del edificio de la iglesia pensando que nos estamos separando del mundo. El problema no son las cosas en sí mismas, sino si nuestro corazón está atado a ellas. El mundo está constituido por cualquier cosa que se vuelve tan importante —o más importante— que Dios en nuestras vidas. Todos reprueban que un hombre se entregue a la bebida y se olvide de Dios, pero a nadie le importa si alguien se entrega a la literatura, la poesía o la política y se olvida de Dios. Sin embargo, todo eso es el mundo.

No siempre las cosas del mundo tienen la apariencia desagradable del pecado. El mundo es todo aquello que usurpa el lugar de Dios en nuestras vidas. ¿Cómo sabemos si algo está usurpando el lugar de Dios? Lo sabemos por nuestro apego exagerado.

Cuando la Biblia habla de que el justo vivirá por la fe, obviamente no solo se está refiriendo a la salvación, sino a la vida que tenemos como justos, como salvos, como nuevas criaturas en Cristo.

Heb. 10:38-39 Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.

De la misma manera podemos ver algo que sucedió en la vida de Lot. Tanto Abraham como Lot son llamados justos en el Nuevo Testamento:

2 Pe. 2:7-8 y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos),

Ambos fueron justificados por la fe. ¿Pero un creyente justificado por la fe aún puede vivir en derrota? Lot y su esposa no vivían en el pecado de Sodoma, y sus hijas eran vírgenes. Tenían una buena conducta, pero decidieron vivir bajo un sistema que no era para ellos.

Cuando Jesús les dijo a sus discípulos que se acordaran de la mujer de Lot, nos quedamos realmente sorprendidos. Primero, nos habló en un contexto en el que está hablando acerca de los últimos tiempos, y nos muestra que sería como en los días de Noé y también de Lot. La razón de tal sorpresa es que ella es la única persona mencionada en las Escrituras de quien Jesús pidió que alguien se acordara. Esto se encuentra registrado en Lucas 17:32: “Acordaos de la mujer de Lot”.

Él no les pidió que recordaran a ninguno de los patriarcas ni a los héroes de la fe del Antiguo Testamento. El Señor quería que sus discípulos recordaran a alguien de quien apenas sabemos nada. Si el Señor ordenó que la recordáramos, debemos preguntarnos: «¿Qué hay que recordar acerca de esta mujer?». Ni siquiera se menciona su nombre. Conocemos el nombre de la esposa de Abraham, e incluso el de la esposa de Nacor (hermano de Abraham), pero la esposa de Lot nunca es identificada.

Curiosamente, nunca leemos sobre ella en ninguno de los desplazamientos de Lot a lo largo del libro de Génesis. Ni siquiera en la conversación que Lot mantuvo con los ángeles —quienes le instaban a abandonar la ciudad de Sodoma— se la menciona. Aparece en una única y breve escena: su huida apresurada de Sodoma. Génesis 19:26 relata que «la mujer de Lot miró hacia atrás y se convirtió en una estatua de sal».

Lo primero que debemos decir es que Lot y su familia fueron salvados de la condenación de Sodoma. No fueron condenados junto con el mundo. Los ángeles llegaron a su casa en Sodoma y anunciaron que la ciudad sería destruida. Los ángeles estaban allí para ejecutar el juicio de Dios, pero en Génesis 19:22 le dicen a Lot: «No podemos hacer nada mientras no hayas salido de la ciudad». Salieron de Sodoma, pero sucedió que, a mitad del camino, la esposa de Lot miró hacia atrás. Esta mirada señala, ante todo, un apego al mundo. La esposa de Lot, sin duda, miró hacia atrás lamentando todo lo que había dejado.

c.- La tercera mujer es la representación de la astucia y engaño del diablo:

(Jueces 16:4) La seducción es la característica del maligno.

Stg. 1:13-16 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Amados hermanos míos, no erréis.

2.- Segundo problema: Sansón era un hombre que andaba solo

Viajaba solo, peleaba solo, entonces murió solo. No daba cuenta de nada a nadie. Recordemos que Jesús, antes de iniciar su ministerio, escogió a 12; sus discípulos le rendían cuentas, estaban bajo una cobertura espiritual, y su ministerio siempre estuvo acompañado. No existen llaneros solitarios en la obra de Dios; por esto Dios diseñó la iglesia, por esto existen las células, los discipulados, las redes, etc. Por eso Dios dijo que debemos congregarnos, porque el congregarse no solo es participar del mensaje, sino es ser parte de la vida de la iglesia. No podremos cumplir el propósito de Dios para nuestras vidas en este tiempo si no es a través de la iglesia; el Señor dijo que su iglesia es su cuerpo, es decir, la manera de expresarse en la tierra hoy es a través de su cuerpo, que es la iglesia.

3.- Tercer problema: Él creía que su fuerza radicaba en sus cabellos

Este era uno de los mayores problemas, ya que indirectamente lo llevó a abusar de la bondad de Dios. Él siempre creyó que su fuerza estaba en sus cabellos; no sé cuándo nació esta creencia, no sé quién se lo dijo, pero en realidad no era así. La fuerza de Sansón no estaba en su cabello, sino en el pacto con Dios, en su relación con Dios, en el obrar de Dios.

Jueces 13:25 Y el Espíritu de Jehová comenzó a manifestarse en él en los campamentos de Dan, entre Zora y Estaol.

No debemos atribuir el éxito o la fuerza a los talentos que tienes, sino a Dios. Observen lo que aconteció: Dalila quiso persuadirlo durante tres oportunidades y no consiguió que le diera el secreto. ¿Imaginas esto? Yo observo aquí soberbia de parte de Sansón; estaba jugando con Dalila, sí, porque él creía en su secreto, he allí su fuerza, ¡magnífico! Pero un día Dalila lo chantajeó, y él no dio más, tal vez entró en una crisis y cuenta el “gran secreto”.

Jueces 16:19-20 Y gritó de nuevo: «¡Sansón, los filisteos sobre ti!». Sansón despertó de su sueño y pensó: «Esta vez me escaparé como las otras». Pero no sabía que Jehová ya se había apartado de él.

Perciban que no dice “pero ya no tenía sus cabellos”; no, el Señor se había apartado de él. ¿Por qué? Había llegado al clímax de la soberbia, de la ignorancia frente a la gracia de Dios, y al clímax de la justicia propia. Pero observen aun más qué pasa cuando él decide clamar al Señor, cuando él reconoce que la fuente de todo poder era el Señor. La Biblia dice que entonces comenzó a crecerle el cabello, pero no tenía fuerza. ¿Cuándo es que vino la fuerza a él? Cuando clamó al Señor, entonces vino la fuerza, porque Él es la fuerza, Él es el poder.

«Señor Jehová, acuérdate ahora de mí y fortaléceme, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos». Cuando clamó a Dios, volvió su fuerza.

Jueces 16:29-30 Asió luego Sansón las dos columnas de en medio, sobre las que descansaba la casa, y echó todo su peso sobre ellas, su mano derecha sobre una y su mano izquierda sobre la otra. Y gritó Sansón: «¡Muera yo con los filisteos!».

NO PODEMOS CONQUISTAR UNA VIDA PARA CRISTO SI NO DEJAMOS QUE CRISTO NOS CONQUISTE PRIMERO, O SEA, SEAMOS ESCLAVOS DE JESUCRISTO. Habrán muchas invitaciones a retroceder, pero mantente en el negocio de tu Padre.

No atribuyas la unción a algo especial que haces, sino simplemente a la gracia de Dios; no atribuyas el logro del propósito a recursos humanos, sino confía plenamente en Él. Reconoce cada día que necesitamos depender de Él en fe. Todo va a contribuir para que dejemos de creer; debemos mantener firmes nuestra profesión de fe.

Descargar Audio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio