Más allá del horizonte (Actitudes de los resucitados)

//Pr. Eliud Cervantes\\

UNA SALVACIÓN TAN GRANDE
La-Salvación-De-Cristo-Es-Grande

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.” Colosenses 3:1-4

La carta a los Colosenses es una de las cartas que Pablo escribió cuando estaba en prisión, junto con Timoteo. Lo más probable es que esta iglesia haya sido fundada por Epafras, al cual Pablo lo llamaba de “consiervo amado”.

Colosas era una iglesia constituida en su mayoría de gentiles y probablemente en algún momento rindieron cultos paganos, pero que tenía la infiltración de los judíos y también de los pensamientos y características de los gentiles.

Nuestra realidad en Cristo: Hemos resucitado

Una de las primeras cosas que encontramos en este capítulo 3 es sobre nuestra REALIDAD como creyentes en Cristo: hemos RESUCITADO juntamente con Cristo. Tenemos una nueva vida en Cristo. Esto quiere decir que la garantía de nuestra vida de resurrección no está basada en nuestro comportamiento o performance, sino en lo que Cristo hizo por nosotros. Esa es nuestra realidad ahora. La vida cristiana es una vida de resurrección. Antes estuvimos muertos, ahora estamos vivos y resucitados en Cristo por la fe.

Una vez que tenemos una nueva vida, hay algunas actitudes prácticas que debemos tener para poder experimentar esa vida de resurrección. Y quiero hablarles básicamente de dos de ellas: BUSCAR y PONER.

Estás dos palabras, Pablo los usa como una pareja inseparable para poder describir el proceso completo de transformación en nuestra vida cristiana. Estás dos palabras nos hablan de dos actitudes: una externa y la otra interna. Son como el motor y el volante que nos lleva a al lugar de nuestro destino; pero recuerden algo: todo eso es posible por la gracia de Dios, que un día nos salvó y resucitó. Y es en su gracia que somos impulsados a desear las cosas del Señor.

1º ACTITUD: BUSCAR LAS COSAS DE ARRIBA

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.” Col 3:1

La palabra “buscad” es el verbo “Zēteō”, lo cual va mucho más allá que una búsqueda superficial. Significa esforzarse por, desear intensamente, investigar, meditar o inquirir deliberadamente. Implica dirigir toda la energía intelectual, la voluntad y los afectos hacia un objetivo específico.

¿Por qué Pablo nos manda eso? Porque es más fácil no hacerlo, hay muchas distracciones. Ej: comer helado es más atractivo que comer brócoli; pero el brócoli es más nutritivo.

Esta palabra “Zeteite” está conjugado en imperativo presente activo. El tiempo presente en el modo imperativo griego no denota una acción de una sola vez, sino una acción continua, repetitiva y habitual. Esto nos habla de un estilo de vida que debemos tener en nuestro día a día.

El problema es la brecha entre la cabeza y el corazón. Cuando la verdad se percibe solo como verdad, se trata de una percepción insípida y vaga; cuando se percibe como buena además de verdadera, se trata de una percepción sólida y deleitosa. Necesitamos sentir en el corazón la bondad del cielo para que la verdad que profesamos moldee nuestras vidas.

Además de eso, Pablo al mencionar la posición de Cristo: “sentado a la diestra de Dios”, también nos recuerda cuál es nuestra posición, porque Su posición es nuestra posición. Estamos sentados juntamente con Cristo (Ef 2:6) a la diestra del Padre. Cada día necesitamos tener revelación de nuestra posición.

2º ACTITUD: PONER LA MIRA EN LAS COSAS DE ARRIBA

“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.” Col 3:2

La palabra “poned” es “phroneite” que significa “tener una mentalidad”, “dirigir los afectos”. Pero su significado va más allá de un simple pensamiento pasajero. Significa orientar la mente, desarrollar una mentalidad, cultivar una disposición interior o tener una opinión fija.

Al igual que «buscad», está en imperativo presente, lo que significa que es un mandato para mantener una actitud mental continua y permanente. No es pensar en las cosas celestiales de vez en cuando, sino entrenar la mente para que ese sea su estado por defecto.

Ambos verbos se complementan como las dos caras de una misma moneda: «Buscad» (Zēteō) es la acción práctica y exterior: Describe la dirección de tus prioridades, tu tiempo, tu energía y tus metas. Es la búsqueda activa y el esfuerzo por alcanzar los valores de Cristo en el día a día. Ahora, «Poned la mira» (Phroneō) es la raíz interior y mental: Describe el enfoque del corazón y del pensamiento.

Por tanto, mientras que el mundo terrenal nos empuja a obsesionarnos con lo temporal, lo material y lo egoísta, la combinación de estos dos verbos en griego exige un redireccionamiento total e intencional de toda nuestra persona: lo que hacemos (verso 1) y cómo pensamos (verso 2).

El resultado: una vida victoriosa en Cristo

Cuando continuamos leyendo este pasaje, vemos que el versículo 5 comienza con la palabra «Haced morir, pues…» En realidad, ese «pues» o «por lo tanto» conecta directamente la acción con los versículos anteriores. No puedes destruir los deseos de la vieja naturaleza (v. 5) si primero no has llenado tu mente con las realidades de Cristo (v. 1-2).

Intentar dejar de pecar sin buscar «las cosas de arriba» produce una religión legalista, vacía y frustrante. La verdadera victoria viene por desplazamiento: te enamoras tanto de lo celestial que lo terrenal pierde su atractivo; pero todo eso es posible, teniendo revelación de nuestra posición en Cristo: RESUCITADOS.

Otro detalle a observar es el contraste en griego del tiempo verbal de las palabras. En los versículos 1 y 2 (buscad y poned la mira), usa el tiempo presente, que significa una acción continua que dura toda la vida, es un cultivo diario; pero, en el versículo 5 (haced morir, en griego nekrōsate), utiliza el tiempo aoristo. En el modo imperativo, el aoristo describe una decisión tajante, radical y definitiva. Es un golpe seco y determinado contra el pecado.

Lo que vemos aquí es que la búsqueda diaria y constante de Dios (tiempo presente), ese buscar y poner nuestra mirada en las cosas de arriba, es la que te da la fuerza y la llenura espiritual para tomar decisiones drásticas y fulminantes (tiempo aoristo) cuando la tentación se presenta.

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