//Pr. Luis A. Núñez\\

Hace tres domingos vimos que la señal de los últimos tiempos para los cristianos es la tibieza. El libro de Mateo, en el capítulo 24, nos habla de las señales de los últimos tiempos.
Mat 24:12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
Cuando estudiamos estos versículos podemos ver que una de las características es el incremento de la maldad. Esta palabra, en el sentido original, es “ruptura de la ley” o violación de principios, y esa es la característica de esta generación por causa del humanismo. Todos los valores aprendidos y las formas de vida establecidas que tienen que ver con la vida social, conyugal, etc., están siendo cambiados por causa del humanismo. Entonces dice que, por causa de eso (maldad), el amor de muchos se enfriará; es decir, esa forma de vida hará que el amor sembrado en muchos se torne tibio.
Entonces, una característica de los últimos tiempos es que el amor en los hijos de Dios se enfriará; el amor sembrado en ellos pasará a la tibieza. Esto nos muestra que hay un amor encendido en ellos, pero que pasará a la tibieza. ¡Oh, sorpresa! En el Apocalipsis, capítulo 3, hay un mensaje a las siete iglesias. Estas existieron en el tiempo histórico, pero también son símbolos de la iglesia de manera profética. Es así que el mensaje a la iglesia de Laodicea es el mensaje a la iglesia contemporánea o la iglesia de este tiempo. Apocalipsis 3:14-22.
Apo 3:15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!
Apo 3:16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
El Señor dice que el problema de esta iglesia es la tibieza, que es “el amor que se enfriará en muchos”. Podemos entonces deducir por qué este amor, esta pasión, este fuego encendido se enfriará en muchos. Podemos ver varias explicaciones, como cansancio, desánimo, pérdida de propósito, afanes, etc.
Actitudes que debemos tener en los últimos tiempos.
1.- Amar su venida
2Ti 4:8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
Pablo le dice a Timoteo algunas cosas que pasarán en los últimos tiempos, y allí hace énfasis en amar su venida. Por tanto, todo lo que apague la pasión y el amor por su venida, como enseñanzas, frustraciones, etc., no lo permitas.
¿Qué es amar su venida? Creer que Él vendrá por segunda vez. Nosotros enseñamos que esta segunda venida tendrá dos fases: una será hasta las nubes y se producirá el arrebatamiento de los vencedores, y otra, su retorno con los vencedores para reinar en el milenio. Aquí viene una serie de opiniones al respecto. Hay quienes opinan que vendrá a arrebatar no solo a los vencedores, sino a toda la iglesia. En cuanto al momento de su venida, hay quienes opinan que será antes del milenio; otros opinan que será después del milenio, y allí comienzan las discusiones teológicas. Pero ninguno de esos detalles debe enfriar tu pasión y amor por su segunda venida. ¡Él vendrá!, y amamos su venida. Pero, por ejemplo, hay una enseñanza doctrinal que dice que no habrá mil años, que lo que dice Apocalipsis 20 es solo simbólico, y tienen su fundamento. Y allí, ¿qué hacemos?
La Palabra nos muestra que una señal será la tibieza. Ama su venida. No escuches nada que te lleve a no desear su venida, a no amar su venida o a no tener expectativa de su venida.
Hay un montón de posiciones doctrinales. Si ellas te llevan a tener pasión por su venida y amor por su venida, amén; pero si ellas te llevan a la tibieza, no lo permitas.
2.- No dejes de congregarte
Heb 10:25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
Aquel día obviamente está referido a la segunda venida del Señor. Hoy hay muchas enseñanzas sobre dejar de congregarse, que van desde la aversión a las megas iglesias, los modelos celulares, e incluso los nombres del culto. Ejemplo: el otro día me llegó un aviso de restaurantes. La mayoría te invita a participar de la experiencia: “ven y sé parte de la experiencia”. Usted sabe que la intensidad de las experiencias está sujeta a diferentes factores. La primera vez pudo producirte un éxtasis gustativo; entonces vuelves. La segunda pudo haberte producido una indigestión; entonces o no vuelves más, o ya tienes reparo en volver. Si en medio aparece otra invitación a una experiencia más sofisticada o más barata, etc., irás para allá, porque en tu cabeza quieres buscar la mejor experiencia. El resultado, de manera sutil, será que dejarás de congregarte, porque llegarás a la conclusión de que nada te satisface y, sin darte cuenta, dejarás el concepto más importante de cuerpo y de amor por la casa. Entonces, de manera sutil, tu amor, tu pasión y tu deleite serán enfriados.
Jud 1:3 Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.
Jud 1:4 Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.
Jud 1:17 Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo;
Jud 1:18 los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos.(L)
Jud 1:19 Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu.
Jud 1:20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo,
Jud 1:21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.
Jud 1:22 A algunos que dudan, convencedlos.
Jud 1:23 A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne.
Según los versículos 18 y 19, se nos muestra que los postreros días están relacionados con los últimos días. La señal de tibieza será por causa de las divisiones causadas en el cuerpo; es decir, el plan de Dios es la unidad de la iglesia (“les ruego, hermanos, que hablen una misma cosa”), obviamente porque la unidad traerá fortaleza en la pasión, en el propósito, etc. El verso 23 nos muestra tres actitudes que debemos tener con los que causan estas divisiones. Al final de cuentas, ellos niegan la soberanía de Dios. ¿Observa qué es esto? Tu salvación, la iglesia, todo esto que ves: ¿tú crees que es el resultado de la unción y el mover gracioso de Dios, o ves que es algo natural, humano? Entonces niegas su soberanía, aun el destino por el cual fuiste traído hasta aquí.
Según los versos 22 y 23, se nos muestran tres actitudes que debemos tener:
.- Si todavía la persona está en duda, convéncela; ora por ella, habla de la simplicidad del evangelio. No permitas que su fe sea puesta en tela de juicio. Como el ciego que fue sanado, él terminó aferrándose al milagro que recibió; no permitió que nada enfriara su gratitud.
.- A otros, sigue predicándoles el evangelio para salvación de la condenación. Continúa con la obra de evangelizar; no te detengas.
.- A otros, con mucho temor, por causa de que son hermanos en la fe, la manera de tener misericordia es rompiendo el contacto con ellos. Tu relación no puede ser más la misma, porque tu responsabilidad es cuidar tu intensidad y tu fe. Se habla de temor porque no es juzgar: no debo juzgar, pero no debo permitir más esto. Es delicado, porque los vínculos son muy importantes. Un pastor nuestro salió porque se le dijo que no podía tener más amistad con aquel que dividió la iglesia, que hizo mucho daño entre los nuestros. Pero, en fin, esto es delicado y serio; por eso dice: “con mucho temor”.
3.- Predica el evangelio
Mat 24:14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
2Pe 3:9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
Otra actitud que debemos tener cuando discernimos que son los últimos tiempos es predicar el evangelio. Entonces, cualquier cosa que te lleve a la tibieza en esa área, no lo permitas: el cansancio, la pereza o doctrinas de la predestinación (“el Señor ya sabe los que han de ser salvos, entonces no hay necesidad de predicar”), etc.
1Ts 5:1 Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.
1Ts 5:2 Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche.
1Ts 5:8 Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.
Sabemos que el día vendrá; esa es la simple verdad, y aquí te dice tres cosas que debes hacer.
Vestirte con la fe, que es nuestra mejor defensa; con el amor, que es la compasión por las personas que nunca debemos dejar; y siempre tener la esperanza de la salvación ante cualquier pensamiento que desestime tu salvación en Cristo.
4.- Estar preparados
Mat 24:44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.
2Pe 3:10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche;(E) en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.
2Pe 3:11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,
2Pe 3:12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!
2Pe 3:13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.(F)
2Pe 3:14 Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.
Estar preparados implica una vida de fe que nos lleva a creer en el perdón de los pecados, que te coloca en una posición de estar sin mancha, sin culpa (irreprensible) y en paz por tu confianza plena en el Señor.

