Haciendo solo lo recto

//Pr. Luis A. Núñez\\

Es increíble ver a lo largo de la historia de los reyes como ellos se pervirtieron, en lugar de ser aquellos que trajeran orden y encaminaran al pueblo en los caminos de Dios. El pueblo había deseado un rey desechando así el gobierno de Dios desarrollado a través del tiempo de los jueces. 

“Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos” (1 Samuel 8:6-7)

Todas las naciones tenían un rey y ellos fueron influenciados por esa moda, por ese deseo, luego hablaremos de lo terrible que es querer vivir conforme al sistema de este mundo. A partir de allí, los reyes entonces vivían en su mayoría haciendo lo malo, una vida relacionada con el idolatrismo, el paganismo, una vida de desenfreno. Veamos algunos ejemplos.

  • 1 Reyes 15:25-26 dice que Nadab hizo lo malo ante los ojos de Jehová.
  • 1 Reyes 15:33-34 dice que Baasa hizo lo malo ante jehová.
  • Más adelante la Biblia también dice que Zimri hizo lo malo ante jehová.
  • Después reino Omri que también hizo lo malo ante Jehová, lo vemos en 1 Reyes 16:25.
  • 1 Reyes 16:30 dice que el rey hizo también lo malo ante jehová.
  • 2 Reyes 3:1-2 nos muestra que Joram hizo lo malo.
  • 2 Reyes 8:16 muestra que Joram hizo lo malo, Ocozias también hizo o malo, luego Joas hijo de Ocozias hizo lo malo, luego Jerobaom II hizo lo malo, etc

Son pocos los reyes que según la Biblia hicieron lo recto ante jehová, veamos 2 Reyes 15:1-5:

“En el año veintisiete de Jeroboam, rey de Israel, comenzó a reinar Azarías hijo de Amasías, rey de Judá. Cuando comenzó a reinar tenía dieciséis años, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalén. El nombre de su madre era Jecolías, de Jerusalén. Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que su padre Amasías había hecho. Con todo, los lugares altos no se quitaron, pues el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. Pero Jehová hirió al rey con lepra, y estuvo leproso hasta el día de su muerte. Habitó el rey en casa separada, y Jotam, su hijo, tenía el palacio a su cargo y gobernaba al pueblo”

La Biblia dice que Azarías reinó 52 años, en 2 de Cronicas es llamado Uzías. 52 años era tiempo suficiente para hacer muchas cosas, la Biblia dice que vivió haciendo lo recto, esto es digno de elogiar, es uno de los pocos reyes que vivieron haciendo lo recto. También la Biblia nos das un detalle, que hizo cosas “conforme a su padre”, es decir, Amasías, su padre, fue una gran influencia en la vida de su hijo, este es un desafío para todos nosotros como padres. Pero de una manera chocante la Biblia dice en el versículo 5 que Jehová lo hirió con lepra, hasta su muerte ¿Cuáles fueron los mayores problemas de este rey?

  1. Vivió solo haciendo lo recto

Había la necesidad de restaurar la nación, de hacer que esa nación vuelva a Dios. Los altares a dioses continuaban en los lugares altos, como rey no cumplió el propósito de Dios, pero vivió haciendo lo recto, es decir, vivió solo haciendo lo recto. Noten la aclaración del versículo 4: “Con todo, los lugares altos no se quitaron, pues el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos” Esta expresión “Con todo, los lugares altos no se quitaron” indica que eso era lo que se esperaba de él, que reformara el culto del pueblo, que hiciera que el pueblo se volviera a Dios, pero no lo hizo, es decir, no vivió para cumplir el propósito que Dios le encargó, sino que vivio para solo portarse bien. Es como si en la antecedencia histórica los demás hicieron lo malo y el dijo “yo voy hacer lo bueno” aparentemente es tremenda esta apreciación, pero nuestra vida de santidad debe ser el resultado de nuestra nueva naturaleza, la santidad es el resultado de Cristo en nosotros, no es por cuanto te esfuerces para no pecar, es simplemente dejar que la vida de Dios fluya en ti, se manifieste en ti, es con Él que somos mas que vencedores, Él dijo que nos daría vida y vida en abundancia. No es el objetivo del cristiano portarse bien, en realidad, debemos vivir para el cumplimiento del propósito.

Dejemme ponerles esta figura, no es el objetivo de un árbol de manzana que produzca mangos, de hecho esperamos que el manzano produzca manzanas, porque es su naturaleza, pero si podemos hacer que produzca 500 manzanas por árbol, ese es propósito.

Parece que la iglesia en general, en este tiempo, ha caído también en el mismo problema de Uzías. Este mundo está corrompido, en una vida de pecado y de desenfreno y la iglesia expresa una reacción: vivir haciendo lo bueno, lo recto, portarse bien  y parece que eso se ha convertido en el propósito, en la razón y el objetivo de ser cristiano, habiendo olvidado el cumplimiento del propósito principal. Debo decir que es claro que una característica de un hijo de Dios es la expresión su nueva naturaleza, que se expresa en una vida de santidad (Hebreos 12:14, 2 Corintios 7:1), pero parece que toda la energía, la fuerza, la concentración de muchos cristianos estuviera solo en no tomar, no fumar, no ir a fiestas, no sacar la vuelta a la esposa, no pelear con el esposo y entonces oro, ayuno, lloro, año tras año solo por eso y si a eso sumamos nuestros problemas, entonces nuestra vida como cristianos termina en un tremendo YO.  Uno de los principales propósitos de Dios para su iglesia fue la extensión de su Reino y nos encargó un gran propósito, colocó en nuestras manos el ministerio de la reconciliación:

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19)

Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación” (2 Corintios 5:18-19)

Desde el inicio Dios nos muestra que su deseo era llenar la tierra de sus hijos, de personas que se le parezcan. Dios no creó al hombre para salvarlo, la salvación es la corrección del pecado, pero esta reacción ante la vida del mundo ha provocado que los cristianos se enfoquen solo en vivir una vida recta, como objetivo de vida, pero se olvidan de la necesidad de cumplir el propósito de extender el Reino de Dios, predicar el evangelio, de edificar la iglesia. Cada uno debe ganar a alguien para Cristo, observa esto:

“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9) 

La paciencia es para con nosotros.

  1. Orgullo de la religiosidad

2 Crónicas 26:16-23 nos dice que Uzías intentó entrar en la casa de Dios para quemar incienso y los sacerdotes se lo impidieron y él se llenó de ira y fue herido de lepra hasta su muerte. Muchos creen que la vida cristiana es solo hacer lo aparentemente recto, eso a veces llena de orgullo y vanidad a muchos cristianos y se tornan vanidosos y orgullosos solo por hacer lo recto y todo termina en lepra, es decir, apartados de los demás, ellos entran en la justicia propia, en la ley del merecimiento, por eso se creen mejor que los demás, eso pasó con Pedro, él se creía mejor que los demás.

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