//Pra. Yadira Romero\\

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:16)
Cuando hablamos de predicar el evangelio a los perdidos también estamos hablando de los niños. Existe una idea errada en algunas personas de creer que cuando hablamos de conversiones o de ganar almas para Cristo solo estamos hablando de jóvenes y adultos, pero los niños, así como los jóvenes y adultos tienen un espíritu y necesidades espirituales, entonces concluimos en que ellos necesitan nacer de nuevo, pero cuando no tenemos revelación de esta gran verdad estamos negociando con el diablo la vida de los más pequeños.
“Y Moisés y Aarón volvieron a ser llamados ante Faraón, el cual les dijo: Andad, servid a Jehová vuestro Dios. ¿Quiénes son los que han de ir? Moisés respondió: Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque es nuestra fiesta solemne para Jehová. Y él les dijo: ¡Así sea Jehová con vosotros! ¿Cómo os voy a dejar ir a vosotros y a vuestros niños? ¡Mirad cómo el mal está delante de vuestro rostro! No será así; id ahora vosotros los varones, y servid a Jehová, pues esto es lo que vosotros pedisteis. Y los echaron de la presencia de Faraón” (Éxodo 10:8-11)
Alguien que entendió esta gran verdad fue Moisés. Dios le había dado la gran misión de liberar a todo su pueblo de Egipto donde ya hace cientos de años ellos venían siendo esclavos, muchas generaciones del pueblo de Dios habían pasado su vida siendo esclavos.
Compasión por los niños
“Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mateo 9:36)
Algo que caracterizaba al Señor Jesús, en función a los pecadores, es la compasión que Él tenía por ellos. Esa es la compasión que todos necesitamos tener por los niños porque esa compasión es la que nos llevara a invertir tiempo, recursos y a tener encargo por ellos. El tener compasión nos lleva a identificarnos con el dolor, carencia o necesidad del otro. El poder suplir esas carencias es muy bueno, el tener actitudes bondadosas (regalos, comida, ropa, juguetes) es algo que da alegría a los niños, pero hay algo que solo nosotros, los hijos de Dios, podemos hacer por ellos, nosotros a quienes un día la compasión de Dios nos alcanzó, es llevarlos a conocer a Jesús, a recibir por gracia todo lo que Él tiene para ellos. Porque si hay algo que llenará sus corazones por completo no son cosas materiales, sino es Jesús.
“Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia” (Mateo 10:8)
La compasión nos lleva a dar lo mejor que tenemos y lo mejor que tenemos para dar es a Jesús.
Los niños necesitan servir a Dios
Moisés tuvo revelación de algo muy importante que es el servir, los niños no se pueden quedar solo en aceptar a Jesús en su corazón, en realidad, ese es el primer paso, la puerta para empezar a vivir una vida en el Señor. Tenemos la gran responsabilidad de hacer que ellos sirvan al Señor, que adoren al Señor. Jesús murió por ti, por mi y por los niños para que ellos experimenten una vida plena y abundante y la edad no es impedimento, ellos pueden servir desde pequeños. No miremos su edad, veamos el gran potencial que ellos cargan sobre sí.
No mires las dificultades, mira los resultados
El faraón, que es una figura del diablo en la Biblia, le mostro a Moisés las dificultades que él tendría al llevar a los niños al desierto para adorar a Dios y hoy en día el diablo quiere mostrarnos lo mismo, el diablo no cambia de estrategia. Él quiere mostrarnos las dificultades que trae consigo trabajar con niños, porque si es verdad, necesitamos de mayores recursos, las células no siempre son cercanas, algunas personas creen que no tienen la paciencia ni la creatividad necesaria, pero todo eso es lo natural y nosotros no podemos tener un mirar natural, porque quien se involucra en la obra de Dios empieza a vivir lo sobrenatural de Dios.
Lo natural te dice que no puedes, que te faltan recursos, creatividad, que no tienes tiempo ni paciencia, pero la Palabra te dice que todo lo puedes en Cristo que te fortalece y que si necesitas algo pídeselo a Él porque es una fuente inagotable de todo lo que necesitas.
Moisés no miró las dificultades, que claro que estaban ahí. Los niños caminan más lento, ellos necesitan otras atenciones, ellos tal vez retrasarían el viaje, pero Moisés no negoció con el diablo, él vio los resultados. El faraón (diablo) quería seguir teniendo esclavos, es eso lo que quiere el diablo, seguir esclavizando a las personas (niños) para que su poder continue sobre la vida de las personas, pero nosotros, al igual que Moisés, no negociaremos con el diablo, no dejaremos que ningún niño pase delante nuestro sin mostrarles el evangelio.
Debemos dejar un legado
Moisés salió de Egipto con todo el pueblo de Israel, pero el pueblo fue un pueblo rebelde y desobediente.
“Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cuerpos; todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba, los cuales han murmurado contra mí. Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun. Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis” (Números 14:28-31)
Moisés no sabía lo que iba a pasar más adelante, pero Dios si, Él es soberano sobre todas las cosas y no está limitado por el tiempo, sabe cuál será el final de las cosas. Dios sabía que el pueblo de Israel no iba a responder de la forma correcta antes de llegar a la tierra prometida, es por eso que usó a Moisés para guardar la vida de los niños, ya que fueron ellos los que poseyeron la tierra prometida.
Nosotros tenemos que entender que, si el Señor no viene antes, serán nuestros niños los que seguirán la obra de Dios. Tenemos que saber que está en nuestras manos la responsabilidad de llevar el evangelio a los más pequeños, nosotros somos portadores de las buenas nuevas para ellos.
Todos, jóvenes, adultos, hombres y mujeres podemos ser parte de este gran mover, los esposos tienen que ser los primeros en invertir en la vida y ministerio de sus esposas, sosteniendo y ayudando a que ellas desenvuelvan el ministerio, los jóvenes solteros también pueden colaborar en medio del ministerio. Necesitamos de todos para ganar y asegurar esta generación de niños y asi estaremos asegurando las demás generaciones.

