Cimentados en amor

//Pr. Luis A. Núñez\\

Todos tenemos en frente una serie de desafíos, una serie de circunstancias favorables y adversas y solo hay una manera de mantenernos firmes cada día ¡Estar cimentados en su amor!

“Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes” (Salmos 27:13)

Otra traducción dice: “hubiera desmayado si no estaría seguro (amán), que veré la bondad de Dios”. Esta palabra “amán” no tiene equivalencia en las lenguas occidentales, esta palabra más que traducirse debe explicarse como “estar apoyado sobre una roca firme, con la certeza absoluta de que no se moverá”. En el griego la palabra “amén” tiene la misma raíz hebrea y ha sido traducida muchas veces como “así sea”, “en verdad os digo” (Lucas 23:43). Es decir, es algo verdadero, fundamental, inamovible, algo que es plenamente seguro, estable, real; por eso en el Apocalipsis el Señor es llamado el Amén (Apocalipsis 3:14).

La pregunta es ¿será que consigues ver la bondad de Dios en esta tierra? ¿consigues ver la bondad de Dios en cada momento, en cada adversidad en tu vida? Lo que el salmista dice es: “Porque estoy seguro que veré la bondad de Dios en mi día a día es que no desmayo”

A nadie se nos prometió ausencia de problemas, ninguno de nosotros fue llamado al ministerio con promesas de ausencia de luchas y traiciones, entonces ¿cómo podemos prevalecer, como podemos continuar? simplemente ¡cimentados en su amor! Seguros y afirmados en una verdad, en su amor, en su bondad.

Saber que en cada momento difícil yo veré la bondad de Dios sobre mi vida, es decir, cuando algo suceda yo veré su bondad, veré algo bueno de parte de Dios, estoy seguro de eso ¡amán!

Un punto, un fundamento para ver su bondad               

Cuando estuvimos de visita en nuestra iglesia en Huánuco nos llevaron a lugar llamado Kotosh, donde hay un centro magnético, que te ofrece una experiencia magnética y auditiva a la vez. Es uno de los pocos centros magnéticos de la tierra, me parece que hay otro en México y otro en el Tibet. Tienes que colocarte en un punto y  una línea exacta para experimentar un retumbe en tus entrañas y un eco de sonido, como si fueras una caja de resonancia, pero para sentir esas sensaciones tienes que estar en el punto exacto y en la línea correcta. Con esa ilustración vamos a meditar en algo importante en la Palabra:

“Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:17-19)

La única manera de comprender en cada momento, en cada adversidad, en cada obstáculo, su inmenso amor, la única manera de ver en cada momento de tu vida la bondad de Dios en es que estés fundamentado en el amor, pero ¿qué amor?

“En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:9-10)

Aquel amor por el cual Él se hizo pobre para que tú seas rico, aquel amor por el cual Él se hizo maldición para tú seas libre de maldiciones, aquel amor por el cual Él derramó su sangre para que seas limpio de todo pecado. Si estás fundamentado en ese amor, podrás experimentar la plenitud del amor de Cristo, en cada circunstancia.

Dos fundamentos

El Señor nos mostró en Mateo 7:24-27 lo siguiente:

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”

Aquí dos casas, sometidas a las mismas inclemencias de tiempo, lluvias vientos y ríos, pero con finales distintos, una cayó y otra permaneció. El secreto radicó en donde se fundamentaron, una estaba cimentada en la roca y la otra estaba cimentada en la arena. La arena es figura y sombra de la roca, la roca es la realidad; con un examen químico y molecular podemos saber de que la roca proviene de la arena, entonces podemos decir que la arena es figura y sombra de la roca. A través de ese principio, la arena representa al Antiguo Testamento que es la ley y la roca representa la nueva alianza y básicamente a Cristo, Cristo es la roca, es la gracia, es el favor, es el amor inmerecido.

El problema no fueron las lluvias, ni los vientos, sino donde estaba fundamentada la casa ¿entiendes esto? la estabilidad de tu ministerio, de tu vida, la firmeza en tiempos difíciles no depende de los problemas que enfrentes, sino en donde estás fundamentado. Estás fundamentado en la roca que es el amor de Cristo,  la gracia o estás fundamentado en la arena que es el merecimiento. Observa lo siguiente:

“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio (Por causa) de aquel que nos amó (este es el fundamento)” (Romanos 8:35, 37)

Los versículos anteriores nos hablan de circunstancias adversas, de luchas, hambre, desnudez, persecución y el apóstol Pablo nos exhorta diciendo que todas estas circunstancias las podemos vencerlas ya que somos “más que vencedores” (Esta palabra significa victoria completa, victoria decisiva), por medio de aquel que nos amó o por causa de que Él nos amó ¿entiendes esto? por causa de que Él nos amó, podemos vencer cualquier circunstancia o en otras palabras, porque estamos cimentados en ese amor podemos experientar victoria. Nuestra victoria en medio de la adversidad es saber que Él nos amó.

El discÍpulo amado  

Hemos podido ver a lo largo de este tiempo que el Señor Jesús no tenía un discípulo preferido, si no que es el apóstol Juan quien se veía como tal, se veía como “el amado del Señor”. Son cinco veces que en el evangelio de Juan, el apóstol Juan se menciona como el “discípulo amado”. Las cinco veces son en momentos difíciles, confusos y adversos.

  1. Cuando Jesús da la noticia de la traición

Cuando Jesús anuncia que alguien lo entregaría, en el libro de Mateo se hace mención que fue un momento de mucha tristeza y Pedro le indica con una mirada a Juan que “averiguara quien es” (Juan 13:23-24). Cuando estés al frente de algo incierto, cuando experimentes traición, deslealtad a tu alrededor, arráigate, cimiéntate en esta verdad  ¡Eres amado! ¡Eso jamás va a cambiar!Si estás cimentado en la revelación de su amor podrás conocer el tamaño de su amor en cada circunstancia, aun cuando en lo natural no veas nada.

  • Cuando Juan estaba a los pies de Jesús crucificado

Había dolor a su alrededor, tristeza, llanto, confusión, pena y drama (Juan 19:26), cuando no entiendas las circunstancias, cuando a tu alrededor hay sufrimiento y llanto, solo ciméntate en esta verdad ¡eres amado! ¡Eso jamás va a cambiar! Porque si estás cimentado en la revelación de su amor podrás conocer el tamaño de su amor en cada circunstancia. Aun cuando en lo natural no veas nada.

  • Cuando trajeron la noticia de que se habían llevado el cuerpo de Jesús

Juan estaba absorto, no logró ni entrar a la tumba pese a que llegó primero, tal vez no entendía aun la dimensión de lo que estaba pasando (Juan 20:2), era un momento en el que no sabes que es y que no es, solo ciméntate en esta verdad ¡eres amado! ¡Eso jamás va a cambiar! Porque si estás cimentado en la revelación de su amor podrás conocer el tamaño de su amor en cada circunstancia. Aun cuando en lo natural no veas nada.

  • Cuando estaba desanimado y cansado

Cuando Jesús apareció en la orilla y no sabían quien era, era el momento de mayor cansancio emocional, nada había acontecido como pensaban o esperaban, nada salía como deseaban, las circunstancias no consolaban, solo aumentaba el desanimo, no pescaron nada (Juan 21:7). Cuando estés así, cuando el desaliento inunde tu corazón, y aun cuando las cosas empeoren, solo ciméntate en esta verdad ¡eres amado!, ¡Eso jamás va a cambiar! Porque si estás cimentado en la revelación de su amor podrás conocer el tamaño de su amor en cada circunstancia, aun cuando en lo natural no veas nada.

  • Cuando Juan no sabía acerca de su futuro

Acababa de oír sobre el futuro de Pedro y como moriría Pedro, pero él no sabía lo que pasaría con él  (Juan 21:20). Cuando no sepas que te depara el mañana, solo ciméntate en una verdad ¡eres amado! ¡eso jamás va a cambiar! Porque si estás cimentado en la revelación de su amor podrás conocer el tamaño de su amor en cada circunstancia, aun cuando en lo natural no veas nada.

Una vez, una pareja de recién casados fueron a una casa de campo como regalo de luna de miel,  llegaron casi al atardecer y ella se sentó en una piedra a la puerta de la casa y exclamó: “Mi amor, que bueno es Dios, una casa linda, mira ese sol tan bonito del atardecer, mira este asiento natural” y de pronto cantó un pajarito y ella dijo: “mi amor hasta un jilguero nos canta”, en ese momento él dijo: “es un gorrión”, ella replicó: “jilguero”, él dijo: “gorrión” y esta fue la primera gran pelea que tuvieron. En realidad ella tenía razón (como casi siempre con las esposas). Cuando cumplieron 20 años de casados decidieron al mismo lugar a festejar y cuando llegaron todo estaba igual. Ella dijo: “mira mi amor, el mismo sol, la misma piedra y de pronto cantó el pajarito. Ella dijo: “Mira, el mismo jilguero”, él le dijo: “es un gorrión” y otra vez pelearon. Pasaron 20 años y el jilguero seguía cantando igual, puede pasar el tiempo que sea y el jilguero seguirá cantando igual ¡aleluya! Solo hay una verdad ¡eres amado! y eso nada lo va a cambiar. Ese es tu fundamento, cimentado en esa verdad cada día entenderás lo alto, lo ancho, lo largo de su amor en cada circunstancia.

Descargar Audio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio