//Pr. Luis A. Núñez\\

“Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles” (Apocalipsis 17:14)
Aquí la Biblia nos muestra que, en un futuro, más cercano de lo que imaginamos, habrá una guerra. Habrá reyes unidos a la bestia que pelearán contra el Cordero y el Cordero los vencerá, porque Él es Señor de señores ¡Aleluya! pero Él no está solo, con Él está un ejército de personas que tienen una característica, son llamados, elegidos y fieles. Quiero que comprendas algo que realmente es maravilloso, que está ligado a creer en lo que eres y no en lo que debes hacer. Quiero explicarte básicamente lo siguiente, existe un verbo en el griego que ha sido traducido como llamados, es el kaleo, un verbo usado para expresar la acción de llamar, por ejemplo:
“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros” (Gálatas 5:13)
“Fuiste llamado” (Kaleo) para vivir la libertad con la que Cristo nos hizo libres y no vivir más como esclavo, preso de temores, de vicios, de ataduras, etc. El problema es que muchos cristianos no responden a este llamado y siguen atados a ciertas cosas que los oprime. Hoy como hijo de Dios eres libre y en esa libertad decides vivir conforme a la perfecta voluntad de Dios, bajo la dirección del Espíritu de Dios.
“Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos” (Colosenses 3:15)
Entre las cosas que dice aquí, podemos ver que fuimos llamados (Kaleo) para tener una paz que gobierne nuestro corazón, pero el problema es que muchos no responden a este llamado y viven una vida de inseguridad y temor. No responden al llamado de vivir siendo gobernados por la paz, por el contrario, son gobernados en su corazón por los miedos, por las angustias, etc.
“No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición” (1 Pedro 3:9)
Nuestra vida debe ser de bendición porque fuimos llamados para heredar, disfrutar, recibir bendición, pero muchos no creen en su posición en Cristo y no responden a este llamado y viven bajo condenación. Pero existe otra palabra traducida en nuestras Biblia como llamados que deriva del verbo kaleo y es la palabra kletós. Esta palabra es un adjetivo y ustedes saben que el adjetivo se usa para definir, básicamente es un adjetivo calificativo, que define a una persona como llamado, es decir, le da una condición.
Quiero explicarles esto, el día que te predicaron el evangelio, tú fuiste llamado a creer, así fue determinado por Dios.
“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó (Kaleo) y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó” (Romanos 8:29-30)
Es decir, tu respuesta de fe te hizo hijo de Dios. Cada vez que predicas el Evangelio estás llamando a las personas a creer en la obra consumada de Cristo en la cruz. La respuesta que diste y que las personas dan para aceptar y creer los define en una posición. Es como si dijéramos que porque respondiste al llamado eres llamado. Así eres visto por Dios y así eres definido por la Palabra de Dios, una condición que te permite estar junto a Cristo y ser un vencedor.
¿Por qué todo esto?
Porque la palabra llamar en cualquier idioma, cultura o tiempo se relaciona a una opción y de acuerdo a la respuesta defines tu conducta. Veamos esto:
“A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Romanos 1:7)
Si leemos este versículo sin acudir a la explicación de las palabras Kaleo y Kletós, ¿cómo lo entenderíamos? pues que somos llamados a ser santos, pero entonces ¿quiénes no responden son cristianos no santos? Eso por supuesto no es así, a la luz del idioma original la palabra aquí traducida como llamados es Kletós, que nos define y califica como santos. Tu respuesta de fe te colocó en la posición de santo, eres santo. Tu único objetivo entonces es expresar lo que eres cada día, frente a cada situación, a cada tentación, eres santo.
“Entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo”
(Romanos 1:6)
Llamados, en este caso, no es Kaleo, es Kletós, es decir, el día que te predicaron el evangelio te llamaron para el Evangelio, para creer en las buenas noticias y tu respuesta de fe te colocó en una posición, la de llamado, llamado a ser de Jesucristo. Eres de Jesucristo, no hay retorno, eres de Él, le perteneces.
“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Corintios 6:20)
Pablo lo entiende así y en 1 Corintios él expresa que es esclavo, referido al esclavo de oreja perforada, esclavo por amor.
“Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios” (Romanos 1:1)
Pablo es de Jesucristo, él le pertenece a Cristo; tú y yo somos de Él. El ministerio que tiene no lo considera una opción, sino una condición, en otras palabras, no está de apóstol, él es un apóstol, no hay opción. De la misma manera, ser un ministro de la reconciliación no es una opción es una condición, eres ministro de la reconciliación.
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:28-29)
Su propósito fue que fueras su hijo, que tengas la imagen de Cristo. El día que respondiste en fe para creer en la obra de Cristo en la cruz pasaste a una condición, entraste en su propósito y por eso eres hijo. Cuando la Biblia te califica como llamado, te está diciendo que eres hijo, que eres santo, que eres de Él, que tienes su naturaleza. Judas también usa esa misma expresión.
“Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo” (Judas 1:1)
La restitución es para los llamados
“Y cuando tu hermano empobreciere, estando contigo, y se vendiere a ti, no le harás servir como esclavo. Como criado, como extranjero estará contigo; hasta el año del jubileo te servirá. Entonces saldrá libre de tu casa; él y sus hijos consigo, y volverá a su familia, y a la posesión de sus padres se restituirá. Porque son mis siervos, los cuales saqué yo de la tierra de Egipto; no serán vendidos a manera de esclavos” (Levítico 25:39-42)
La restitución vino porque eran su pueblo, eran aquellos a quienes sacó de Egipto. Nosotros hoy somos sus hijos, somos sus santos, somos sus siervos, somos los llamados ¡Para nosotros es la restitución! ¿Cuál es la base para creer que este año es el año de la restitución? no es la expresión de tu pastor, lo que nos da esa seguridad es que somos su pueblo, tú eres su hijo, eres su redimido, eres su amado.

