Mientras esperas

//Pr. Luis A. Núñez\\

Todos tenemos, en algún momento de nuestra vida, la necesidad de colocar delante de Dios en oración algun asunto, pero después de eso tenemos que esperar, pues aunque en ocasiones el milagro es instantáneo, la mayor parte del tiempo tenemos que esperar en Dios. Algunos están orando por tener un hijo, por un matrimonio, por su situación financiera, por la conversión de algún ser querido o el crecimiento en el ministerio y en tiempos así necesitamos esperar en Dios. Nuestra esperanza no es la misma que la del mundo, va más allá de un simple optimismo, nuestra esperanza es una convicción completa de que la bendición está en camino.

La esperanza bíblica es la expectativa basada en la confianza de que algo va a suceder. Esta esperanza descansa en el amor del Padre, pues si sabemos que somos amados entonces esperamos que cosas buenas sucedan.

“Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo”                              (1 Tesalonicenses 5:8)

Fe en el griego es pistis que significa creer en que ya has recibido lo que deseas en Cristo aunque no lo veas. La fe es creer que ya lo tienes o que ya aconteció, pero la esperanza, que en el griego es elpis, es la expectativa, la confianza de que algo bueno está por venir, mi milagro va a suceder. Sin embargo, tú no puedes tener pistis sin antes cultivar el elpis.

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1)

El tiempo de espera es un gran test de fe, porque somos tentados, mientras esperamos, a intentar “ayudar a Dios” con nuestro propio esfuerzo y eso puede tener consecuencias.

¿Cómo actuar mientras yo espero el cumplimiento de la promesa de Dios? ¿Cómo debo esperar la llegada de la bendición?

  1. Sigue la última instrucción del Señor

La Palabra de Dios dice en Génesis 6 que Dios mandó a Noé edificar un arca. No sabemos cuánto tiempo demoró en construirla, pero el hecho es que Noé perseveró en su construcción, a pesar de que Dios no habló nada con él  hasta una semana antes de enviar el diluvio. No sabemos cuánto tiempo tuvo que esperar, pero basado en Génesis 5:32, 6:11, 6:14 y 7:11, parece que pudieron haber pasado 100 años y en todo ese tiempo en que Noé perseveró en la edificación del arca, él solo siguió la última instrucción, él simplemente obedeció. Noé no basó su esperanza en los resultados o en las dificultades del emprendimiento de hacer un arca.

El problema es que en momentos de impaciencia nosotros simplemente nos olvidamos la última instrucción que hemos recibimos ¿cuál fue la última instrucción que Dios te dio? Es normal experimentar impaciencia y concluir que necesitamos de otra palabra o que debemos hacer alguna cosa sobre la situación, pero si Dios no te diera ninguna otra dirección permanece posicionado en la que ya recibiste.

  • No engendres un Ismael

En Génesis 15 y 18:10 Abraham recibe la promesa, sin embargo, vendrían cerca de 24 años de espera. Frente a esta situación Sara toma el problema en sus manos y persuade a Abraham a tener un hijo con su sierva Agar. En Gálatas 4:22-25 Pablo hace una analogía usando a Agar para representar la ley y a Ismael para simbolizar la carne. La ley representa las justas exigencias de Dios, la carne a su vez es nuestro esfuerzo humano, pero aun cuando es usado para intentar agradar a Dios ¿cuál es el resultado? los que quieren cumplir la ley siempre caen en la carne y permanecen debajo de maldición (Gálatas 3:10-11). Cuando intentas guardar la ley, intentas agradar en tu propia fuerza, entonces podemos decir basados en Gálatas 3:10 que eso produce maldición. Aquellos que piensan que pueden agradar a Dios haciendo algo para merecer la bendición están debajo de maldición, solo agradamos a Dios andando por la fe y plena dependencia. De acuerdo con lo que PABLO escribe en Gálatas 4, Sara representa la gracia, pues mientras que la ley dice “haz”, la gracia dice “yo lo hago por ti” solamente aquellos que andan por la gracia pueden agradar a Dios.

Dios rechaza a aquellos que hacen lo que no le agrada, pero rechaza también a aquellos que hacen algo que es agradable, aparentemente bueno, pero lo hacen de acuerdo a sus propios conceptos. Abraham engendró a Ismael cuando tenía 86 años, en ese tiempo él aún tenía fuerza natural para engendrar un hijo,  Dios entonces esperó hasta que él cumpliera 100 años (Génesis 16:15-16, Génesis 21:5), cuando su energía natural ya había acabado para que tuviese un Isaac. Para engendrar a Isaac tenemos que esperar.

Tenemos que escoger si queremos engendrar un Ismael o un Isaac. Para engendrar un Ismael no tenemos que esperar, podemos engendrarlo en cualquier momento, pero para engendrar a Isaac necesitamos esperar el tiempo de Dios y esperar que Él haga la obra. Las cosas de la carne parecen siempre más rápidas que las cosas de la gracia, la diferencia es que el fruto de la gracia es mucho mejor y permanente. Ismael puede definido por dos características: el tiempo errado y la fuente errada.

Abraham tenía 86 años cuando engendró a Ismael y 99 cuándo fue circuncidado, eso significa que Dios estuvo 13 años sin hablar con él, sin liberar una palabra. Eso nos muestra la gravedad de la carne en nuestra vida, esta frustra el liberar de la gracia del Señor, porque nuestro Dios no tiene comunión con la carne, para Dios el período en que somos guiados por la carne es un tiempo de pérdida total.

Cuando Dios le pidió a Abraham que sacrificase a su hijo, se refirió a Isaac como su único hijo (Génesis 22:2), eso no significa que Dios no haya tenido consideración por Ismael o Agar por que tenía algo personal contra ellos, la cuestión es que cuando se trata del cumplimiento de su propósito Dios no cuenta la obra de la carne. Ismael se volvió Padre del pueblo árabe que hasta hoy lucha contra Israel, nuestra impaciencia puede tener consecuencias inesperadas, por causa de la desesperación muchos entran en situaciones y posiciones que no son el fruto de la gracia de Dios. Las cosas de Dios involucran espera, pero el diablo siempre vendrá para decirte que tiene un atajo. Hasta al propio Jesús le ofreció un atajo “es suficiente que me adores y te daré los reinos de este mundo”. Sabemos que el camino para recibir toda la autoridad en el cielo y en la tierra era otro, esperar no es solamente una cuestión de que la voluntad de Dios sea hecha, sino necesita que sea de la manera que Dios quiere, no engendres nada a partir de tu impaciencia y falta de esperanza, ten expectativa del bien que el Señor hará, pero no caigas en la desesperación.

Antes de qué Dios le diera un hijo, Él le dió una promesa, hoy antes de que Dios haga un milagro, también te hace una promesa. Confía en esa promesa, ten una visión de lo que el Señor hará, porque la visión es una imagen del milagro en tu corazón.

La promesa ya es la certeza del milagro, Imagina que yo decido darte mi carro, sin embargo, antes de darte las llaves te digo que necesito hacer una revisión completa para entregártelo. Tú llegas a casa y le dices a tu esposa que te regalaron un carro y ella te pregunta ¿dónde está? y tú le respondes que aún no lo tienes, pero el que te lo regalo te hizo una promesa y es alguien en quien puedes confiar. Una semana después recibes el carro, pero ¿cuándo fue que realmente ganaste el carro? Tú ganaste el carro cuando recibiste la promesa. Engendrar a Ismael sería que mientras esperas, sientas que está demorando, entonces sales a comprar un carro financiado. No engendres a Ismael mientras esperas.

  • No actúes por presión de las circunstancias

¿Sabes por qué el rey Saúl fue rechazado? En realidad él desobedeció a Dios y hasta consultó con una médium, pero la razón por la que fue rechazado es por causa de un único pecado, él desobedeció la orden de Samuel de esperar. Esto es algo serio, por no esperar en el Señor perdió el reino.

“Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba. Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto. Y cuando él acababa de ofrecer el holocausto, he aquí Samuel que venía; y Saúl salió a recibirle, para saludarle. Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se me desertaba, y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas, me dije: Ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Me esforcé, pues, y ofrecí holocausto. Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó”    (1 Samuel 13:8-14)

Seremos prosperados cuando esperemos en el Señor, cada día que invertimos en oración estamos esperando en el Señor. El gran test de fe es el tiempo, cuando parece que la promesa está demorando en cumplirse somos tentados a pensar que creer y confesar la promesa no es suficiente, pero ese fue justamente el error de Saúl que lo llevó a perder el reino. En 1 Samuel leemos que los filisteos se levantaron para guerrear contra Israel, Samuel entonces le dijo a Saúl que espere siete días, cuando él llegue haría el sacrificio y  Saúl podría salir para pelear con seguridad de la victoria.

Sin embargo durante aquellos días el pueblo comenzó a reclamar que Saúl era muy pasivo pues el enemigo estaba armándose y él no hacía nada, solo esperaba. Saúl presionado por las circunstancias no soportó la espera y ofreció él mismo el sacrificio, apenas acabó de ofrecer el holocausto llegó Samuel (1 Samuel 13:10-14). Samuel dijo que Saúl había perdido el reino ¿cuál fue el pecado que cometió? él no supo esperar, si hubiese esperado algunas horas más su reino habría sido confirmado para siempre. Su justificación fue que había mucha presión del pueblo y que el enemigo estaba presto para atacar, él fue presionado por las circunstancias, pero por causa de su actitud perdió el reino. Creo que Saúl también erró cuando resolvió sacrificar en lugar de Samuel, esa prerrogativa era de Samuel el sacerdote. Saúl salió de los límites de su autoridad. Por eso es importante permanecer en la posición en la que Dios te colocó, no salgas del lugar de la bendición.

Observa algo más, el Señor le dijo explícitamente a los discípulos que esperen en Jerusalén, en otras palabras, no salgan de esa posición hasta el cumplimiento de la promesa del Padre. 500 personas vieron a Jesús subir al cielo, pero solo 120 estaban presentes en el Pentecostés ¿donde estaba el resto de personas? Ciertamente no permanecieron en la ciudad como el Señor les dijo.

Necesitamos tener mucho cuidado con la apariencia de las cosas, la Biblia dice que Lot fue para las llanuras del Jordán que parecían el jardín del Edén (Génesis 13:10), pero el fin estaba allí,  allí estaba Sodoma y Gomorra, parecía muy bueno, pero fue allí donde lo perdió todo. Algunas veces las circunstancias nos presionan, es entonces que somos tentados para hacer algo, pero algunas veces lo más importante es no hacer nada. Dios nunca se atrasa, aunque parezca que demora, espera en Él.

  • Sé paciente y lleno de esperanza

“Pacientemente esperé a Jehová y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán y confiarán en Jehová” (Salmos 40:1-3)

“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza” (Romanos 5:3-4)

Yo creo que la esperanza produce paciencia, no creo que la paciencia pueda ser producida de ninguna otra forma que no sea esperando. Paciencia es perseverancia, la paciencia es la gran señal de madurez, los niños no consiguen esperar.

  • Crezca y vuélvase más fuerte

“Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel” (Lucas 1:80)

Todos nosotros estamos en un proceso de crecimiento y transformación. El Señor usa el tiempo de espera para volvernos más fuertes y maduros. Muchos dejan de esperar porque piensan que esperar es una pérdida de tiempo, pero eso no es verdad, ese es un tiempo de crecimiento.

El propio Señor Jesús tuvo que esperar el día en que sería ungido y mientras eso sucedía, Él se sometió a sus padres y lo más probable es que trabajó como carpintero, la profesión de José. Ser carpintero no era el llamado del Señor, ni su vocación principal, pero vivió una vida normal mientras esperaba.

Dios le dijo al pueblo de Israel, que había sido llevado cautivo por los babilonios, que después de 70 años vendría para traerlos otra vez de retorno. Fue un largo tiempo de espera y el Señor dijo que ellos deberían continuar viviendo día a día, trabajando y cuidando de la familia.

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz. Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas que están entre vosotros, ni vuestros adivinos; ni atendáis a los sueños que soñáis. Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre; no los envié, ha dicho Jehová. Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar” (Jeremías 29:4-10)

Vive tu vida normal mientras estás esperando.

  • Descansa

Nosotros tenemos confianza y expectativa en el futuro, estamos llenos de esperanza. El tiempo de la esperanza es también tiempo de descansar. No andes lleno de ansiedad y desesperación, descansa en tu corazón.

“porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír” (Isaías 28:11-12)

Ese es uno de los pocos versículos del Antiguo Testamento que se refieren al orar en lenguas. La promesa del Señor es que disfrutemos del descanso y refrigerio mientras oramos en el espíritu. Cuando estuvieras esperando la bendición por largo tiempo y no sepas cómo orar comienza orar en lenguas, el Espíritu nos asististe en nuestra flaqueza y nuestra debilidad porque no sabemos orar como conviene.

“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Romanos 8:26)

  • Ora

La manera como vencemos a la impaciencia y la ansiedad es por la oración. Necesitamos pedir a Dios y la oración es tener un corazón, la mente y las manos abiertas para recibir. No traemos nada para Dios, pero recibimos todo de su mano, Dios no puede bendecir a alguien que está con la mente, el corazón y las manos cerradas.

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