CONSCIENTES DE SU AMOR (La clave para que te pasen cosas buenas)

//Pr. Eliud Cervantes\\

La prueba de su amor por ti: Su perdón

El ser humano tiene una tendencia natural es centrarse en sus fracasos y defectos y pasa a descalificarse, preguntándonos si Dios todavía lo ama después de todo lo que ha hecho. Es por eso que creer que Dios nos ha perdonado todos nuestros pecados va en contra de nuestra naturaleza humana. Por tanto necesitamos restablecernos en el evangelio de la gracia y escucharlo predicado una y otra vez.

El apóstol Pablo en su carta a los Efesios nos enseña que hemos sido completamente perdonados por su sangre según las riquezas de su gracia. Y este perdón es la demostración más clara del amor de Dios por nosotros.

“en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Efesios 1:7)

Cuando Jesús fue a la cruz, cargó con todos nuestros pecados, pasados, presentes y futuros, para que hoy puedamos vivir libre de culpa, completamente perdonados y completamente amados. Por tanto, cuanto más recibas Su perdón, más comenzará a fluir Su amor a través de ti, para sanarte, restaurarte y ayudarte a perdonar a otros también.

Suceden cosas buenas cuando estás consciente de Su amor

Si Dios estuvo dispuesto a entregar su tesoro más preciado, su amado Hijo, por ti, ¿cómo podría retener alguna otra cosa?

“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:32)

Sin embargo, muchas veces vivimos como si careciéramos de su amor. En teoría, sabemos que Dios nos ama, pero no siempre lo percibimos, especialmente cuando la vida se siente abrumadora, incierta o decepcionante. La verdad es que, cuando tomamos conciencia de su amor, empezamos a ver su bondad fluir de maneras inesperadas.

Hay un poderoso pensamiento de John Wesley, reconocido como el padre del metodismo: “el amor de Dios, como es el soberano remedio de todas las miserias… por el gozo indescriptible y la perfecta calma serenidad y tranquilidad le da a la mente… se convierte en el más poderoso de todos los medios de salud y larga vida”.

Por eso es tan importante vivir a diario con la tranquilidad y la alegría de saber que nuestro Padre celestial nos ama. No necesitas esforzarte ni luchar para ganar sus bendiciones; simplemente mantente preparado para recibirlas. Y empieza por ser consciente de que Él te ama profundamente.

Que tu prioridad diaria sea recibir Su amor

Como creyentes, a menudo sentimos la presión de querer hacer más: servir más, orar con más ahínco, ser mejores. Pero según Jesús, él no busca nuestro servicio ni nuestros propios esfuerzos. En cambio, quiere que primero recibamos de él .

En Lucas 10, vemos la historia de María y Marta. Marta estaba ocupada sirviendo, mientras que María decidió sentarse a los pies de Jesús y escuchar. El servicio de Marta no tenía nada de malo, pero le generó estrés, frustración y, finalmente, quejas y culpa. Se preguntaba si a Jesús le importaba. Sin embargo, la actitud de María al recibir le trajo paz y claridad. No intentaba darle a Jesús, sino que se dejaba dar por él. Y Jesús dijo que ella había elegido «la mejor parte» (Lucas 10:42).

Más adelante, en Juan 12, vemos a María haciendo lo correcto en el momento oportuno al ungir a nuestro Señor Jesús para su sepultura. Hizo lo correcto en el momento oportuno para él porque primero había recibido de él. Esta es la postura a la que Dios nos invita: recibir de Él primero antes de hacer cualquier cosa.

David comprendió esto mucho antes que María. En el Salmo 116:12-13, preguntó: ¿Qué pagaré al Señor por todos sus beneficios para conmigo? Tomaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor.

¿Cómo honramos a Dios por todo lo que ha hecho? No intentando recompensarlo, ¡sino recibiendo más! Él quiere que aceptes lo que Él te da gratuitamente: salvación, sanidad, paz, sabiduría y todo lo bueno que ya ha puesto a tu disposición mediante la obra consumada de nuestro Señor Jesús en la cruz.

No razones el amor de Dios ¡créelo con tu corazón!

Una de las mayores barreras para recibir de Dios es intentar razonar todo con la mente. Pero las promesas de la gracia no se reciben con la mente, sino en el corazón. En Lucas 5, Jesús estaba en una casa llena de líderes religiosos. La Biblia dice que el poder del Señor estaba presente para sanar, pero no les sucedió nada a estos líderes. No porque el poder no fuera real, sino porque la gente estaba ocupada razonando y juzgando a nuestro Señor.

“Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar” (Lucas 5:17)

Entonces llegó un paralítico, bajado por el techo por sus amigos. Jesús no lo sanó de inmediato. En cambio, dijo: «Tus pecados te son perdonados». Los líderes religiosos se ofendieron y cuestionaron a Jesús, peroel hombre recibió el perdón de nuestro Señor y salió sano .

El hombre no recibió sanidad porque lo comprendiera todo. Fue sanado porque creyó en su corazón que había sido perdonado.Lo mismo aplica a nosotros. Puedes estar en la presencia de Dios y rodeado de su poder, como lo estuvieron los líderes religiosos, y aun así perderte algo porque estás razonando con tu mente lo que Dios ya ha liberado por gracia, pero cuando crees que eres perdonado y amado, su poder sobrenatural fluye, no solo en tu espíritu, sino también en tu cuerpo, tu mente y en cada parte de tu vida.

Amamos porque fuimos amados primero

Cuando sientes verdaderamente cuánto te ama Dios, no sólo cambia tu situación, sino que también afecta cómo tratas a los demás. En Mateo 18, Jesús contó una parábola sobre un siervo que tenía una deuda enorme con su amo, la cual no podía pagar. Compasivo, el amo lo perdonó por completo. Pero ese mismo siervo se negó a perdonar a alguien que le debía una cantidad menor y mandó a la cárcel al otro hombre. ¿Por qué? Todo porque no comprendió ni apreció el perdón y el amor que había recibido.

La Biblia dice que somos perdonados según las riquezas de la gracia de nuestro Padre. Él nos perdona abundantemente porque nos ama profundamente. Cuando sabes cuán completamente has sido perdonado, no te aferrarás a la falta de perdón, sino que perdonarás tal como has sido perdonado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio