Llamados, escogidos y fieles (Características de los que reinarán con Cristo)

//Pr. Luis A. Núñez\\

Hoy celebraremos la Santa Cena y perciban algo muy importante, la Santa Cena está relacionada a la firmeza de fe y esperanza de su venida. Cristo vendrá en dos fases.

Primero, desde las nubes.

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:16-17)

Segundo, Él vendrá para luchar, vencer a la bestia y comenzar el reino milenar.

“Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia. Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia. Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles” (Apocalipsis 17:12-14)

Aquí la Biblia nos muestra que, en un futuro, más cercano de lo que imaginamos, habrá una guerra, habrá reyes unidos a la bestia que pelearán contra el cordero y el cordero los vencerá, porque Él es Señor de señores ¡Aleluya! pero Cristo no estará solo, con Él estarán un ejército de personas, que tienen una característica, son llamados, elegidos y fieles.

Llamados

Existe un verbo en el griego que ha sido traducido como llamados, es el kaleo, un verbo usado para llamar, por ejemplo:

“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros” (Gálatas 5:13)

Fuiste llamado (Kaleo) para vivir la libertad con la que Cristo te hizo libre y no a vivir más como esclavo, preso de temores, de vicios, de ataduras, etc. El problema es que muchos cristianos no responden a este llamado y siguen atados a ciertas cosas que los oprimen y es triste, porque son esclavos de angustias, de depresiones, de vicios etc.

“Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos” (Colosenses 3:15)

Entre las cosas que dice aquí es fuimos llamados (Kaleo) para tener una paz que gobierne nuestro corazón, el problema es que muchos no responden a este llamado y viven una vida de inseguridad y temor. No responden al llamado de vivir siendo gobernados por la paz y son gobernados en su corazón por los miedos, por las angustias, etc.

“No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados (kaleo), para que heredaseis bendición” (1 Pedro 3:9)

Debemos bendecir, pues hemos sido llamados a ser de bendición, fuimos llamados a heredar, disfrutar, recibir bendición, pero muchos al no creer en su posición en Cristo no responden a este llamado y viven bajo condenación. La respuesta va a definir el disfrute, la razón de ese llamado.

Sin embargo, existe otra palabra traducida en nuestras Biblias como llamados, que deriva del verbo kaleo y es la palabra kletós y que es un adjetivo. Ustedes saben que el adjetivo se usa para definir, básicamente es un adjetivo calificativo, que define a una persona como llamado, es decir, le da una condición. El día que te predicaron el evangelio tu fuiste llamado a creer, así fue determinado por Dios.

“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó (Kaleo) y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó” (Romanos 8:29-30)

Es decir, tu respuesta de fe te hizo hijo de Dios. Cada vez que predicas el evangelio estás llamando a las personas a creer en la obra consumada de Cristo en la cruz. La respuesta que diste y que las personas dan, de aceptar, de creer, los define en una posición.Porque respondiste al llamado eres llamado. Así eres visto por Dios y así eres definido por la Palabra de Dios, una condición que te permite estar junto a Cristo y ser un vencedor.

Pero ¿Por qué todo esto? Porque la palabra llamar en cualquier idioma, cultura o tiempo, se relaciona a una opción y de acuerdo a la respuesta defines tu conducta.

“A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados (kletos) a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Romanos 1:7)

Si leemos este versículo sin acudir a la explicación de las palabras Kaleo y Kletós, ¿cómo lo entenderíamos? a la luz del idioma original la palabra aquí traducida como llamados es Kletós, esto nos define y nos califica como santos. Tu respuesta de fe un día te colocó en la posición de santo, eres santo. Tu único objetivo entonces es expresar lo que eres, pues cada día frente a cada situación, a cada tentación, eres santo.

“Entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo”         (Romanos 1:6)

El día que te predicaron el evangelio te llamaron para el evangelio, para creer en las buenas noticias. Tu respuesta de fe te colocó en una posición, de “llamado” a ser de Jesucristo, es decir, eres de Jesucristo, no hay retorno, eres de Él, le perteneces a Él.

“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Corintios 6:20)

Pablo lo entiende así y en primera de Corintios él expresa que es esclavo, refiriéndose al esclavo de oreja perforada, esclavo por amor.

“Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios” (Romanos 1:1)

Él es de Jesucristo, él le pertenece a Cristo, tu y yo somos de Él. Inclusive el ministerio que tiene no lo considera una opción, sino una condición, en otras palabras, no está de apóstol, es un apóstol, no hay opción. De la misma manera, ser un ministro de la reconciliación no es una opción, es una condición, eres ministro de la reconciliación. Miren como usa luego el verbo Kaleo.

“Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado (kaleo) apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios” (1 Corintios 15:9)

“Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo, a los llamados (kletos), santificados (escogidos) en Dios Padre y guardados en Jesucristo (fieles)” (Judas 1:1)

Escogidos  

Otra palabra es define escogido es favorito ¿qué es lo que hace que seas favorito para batallar junto a él y ser un vencedor? es creer en este proyecto sobrenatural y futuro. Por eso Pablo dijo que esta corona está reservada a los que aman su venida. Amar su venida es creer que lo que Él dijo es cierto, que Él es serio y verdadero.

“Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”        (2 Timoteo 4:8)

Amar su venida implica que tomas en serio lo que Dios dice, significa que crees en su Palabra y que anhelas tener un encuentro con Él. Amar su venida significa esperar con ilusión, no es una vida forzada por el miedo, sino es el disfrute de una vida plena en Cristo. Eso te hace favorito, elegido porque crees.

La Biblia dice que un hombre llamado Simeón esperaba la venida del MesÍas (Lucas 2:21-34) y por causa de eso era lleno del Espíritu y el Señor le dio discernimiento de que no moriría sin ver al Salvador. Yo creo que a quien ama su venida se le alarga la vida en esta tierra. Debemos tomar en serio lo que Dios dice y esperar con mucha expectativa su venida.

La segunda caractersitica de quienes son elegidos es el constante reconocimiento de favor sobre tu vida. El Señor Jesús nos muestra en Mateo 20 una parábola acerca del Reino de los cielos, sobre los obreros de la viña. Dice al final:

“Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos” (Mateo 20:16)

En esta historia ¿quiénes son los “primeros”? los que creen que merecen y los “postreros” son los que no tienen nada que decir, solo gracias, en otras palabras son los elegidos, elegidos para reinar sin reclamos y reconociendo gracia y favor.

“Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades” (Lucas 19:16-19)

Ninguno dijo “merezco más ciudades” ¿sabes por qué? Porque ellos reconocen que no tienen nada que ver con el resultado, observen: “Tu mina ha ganado”, la parábola de los talentos te muestra como entrar en el reino, a través de la respuesta, pero la parábola de las minas te muestra que el reinar propiamente sobre ciudades es por el reconocimiento de favor.

Fieles

Fieles a la doctrina, fieles a la iglesia, fieles a la comisión.

“A los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Colosenses 1:2)

Es interesante, pero en el saludo recalca que son santos y fieles, dos características que los distinguen.  Su comportamiento, le da realce, eso era lo que escuchó de ellos, porque parece que Pablo no visitó la iglesia en Colosas.

“Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro” (Colosenses 2:1)

Se dice que la iglesia en Colosas se mantuvo por varios siglos. Fue elogiada por su firmeza, por su fidelidad.

“Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo. Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias” (Colosenses 2:5-7)

Las iglesias fueron orientadas a mantenerse en la sana doctrina. No vemos al Señor reaccionar con base en el carácter de los líderes, sino con base en la sana doctrina. “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:8)

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