//Pr. Luis A. Núñez\\

Cristo siempre fue la revelación continua de la gracia sobreabundante sobre nosotros. Romanos 5:20 dice que donde abundó el pecado sobreabundó la gracia, esta verdad fue revelada por el Señor también en el Antiguo Testamento, veamos:
“Llegaron los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin, en el mes primero, y acampó el pueblo en Cades; y allí murió María, y allí fue sepultada. Y porque no había agua para la congregación, se juntaron contra Moisés y Aarón. Y habló el pueblo contra Moisés, diciendo: ¡Ojalá hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová! ¿Por qué hiciste venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias? ¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto, para traernos a este mal lugar? No es lugar de sementera, de higueras, de viñas ni de granadas; ni aun de agua para beber” (Números 20:1-5)
En el versículo 1 se menciona que acababa de morir María, hermana de Moisés, eran momentos tristes para él, pero al pueblo no le importaba. Nunca olvides que tus pastores también pasan por luchas, tienen sus propias batallas, procura ver por ellos, considera que estamos juntos en todo.
Según 1 Corintios 10:4 la roca es Cristo. Perciban cuando estaban por morir el Señor les da agua de la roca. Ellos morirían, pero el agua de la roca los salvó, esa roca es Cristo.
“Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano” (Números 21:5)
Juan 3:14 dice que la serpiente levantada en el desierto era un tipo de Cristo siendo levantado en la cruz. Debían morir todos, pero se les muestra la gracia en Cristo, la salvación. Observa que son tres los motivos por las que el pueblo reclamaba: falta de agua, falta de pan y no querer caminar en el propósito. Hoy estas son las razones por las que el pueblo de Dios claudica al no tener revelación en Cristo. En Cristo tenemos la vida que es el agua, el sustento que es el pan y nuestro propósito que es Cristo.
- Vida eterna, Cristo es nuestra vida
“De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí tiene vida eterna.Yo soy el pan de vida.Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y aun así murieron.Este es el pan que desciende del cielo para que no muera quien coma de él.Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguien come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Entonces los judíos discutían entre sí, diciendo: — ¿Cómo puede este darnos a comer su carne? Jesús les dijo: — De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final,porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él., Así como me envió el Padre viviente y yo vivo por el Padre, también el que me come vivirá por mí.Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres, que comieron el maná y murieron; el que come este pan vivirá eternamente. Estas cosas dijo en Capernaúm, enseñando en una sinagoga” (Juan 6:47-59)
Jesús expresa claramente que Él es el pan de vida, el maná que descendió en el desierto. Muchas de las cosas que Dios hizo en el Antiguo Testamento son una revelación de Cristo. En realidad, toda la Biblia es Cristo céntrica, nos muestra a Cristo, nos muestra su gracia. Hoy de la misma manera debemos tener la revelación de quien es Cristo en nuestras vidas. Hoy quiero hablar de una característica fundamental en esta revelación, veamos:
- Maná en el desierto, Cristo nuestro suplir completo (Éxodo 16:15-21)
El maná es la provisión de Dios, así como Cristo lo es para nosotros.El maná era el sustento necesario. Un gomer (2.2 litros) era la ración por persona, ya sea que la persona era gorda, flaca, niño o adulto, era un gomer por persona. Para algunos puede parecer una ración muy pequeña, pero ya sea niño o adulto el que la comía, ese maná era suficiente, es decir era un sustento completo, era todo lo que necesitaban, de la misma manera que Cristo para nosotros, por eso debían de recoger esa cantidad. Hoy esa es la revelación que debemos tener, Cristo es todo para mí, es suficiente ¡su gracia me basta! El problema es la justicia propia en las personas, si acudieran a Cristo y descansaran en Él todo sería distinto.
“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9)
El maná no debía recogerse excediendo esa cantidad. La Biblia nos muestra que muchos recogieron más y lo guardaron, esto se pudrió y se llenó de gusanos ¿por qué? porque tu relación con Cristo debe estar basada en la confianza, en la fe. Si Cristo es todo, eso debe ser nuestra confianza diaria, tu vida debe estar basada en la fe, todo lo que no proviene de fe es pecado ¿por qué? porque el pecado engendra muerte, al igual que la desconfianza genera muerte, por eso el maná se pudrió y se llenó de gusanos que son características de muerte. Cada mañana debían despertar sabiendo que el pan estaba allí, no era solo esperanza, era certeza que cada día el maná del cielo estaría a su disposición.
“Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?” (2 Corintios 2:15-16)
Todo el que entra en la desconfianza agoniza, sucumbe, se angustia. El Señor quiere que vivas en plena confianza, entonces entras en la gracia de Dios. Un ejemplo es la mujer de Lot, quien sucumbió por desconfiar.
- Las ciudades de refugio. Cristo, la expresión de la iglesia
En el Antiguo Testamento había 6 ciudades de refugio para acoger a aquellos que cometían crímenes accidentalmente, es decir, sin intención de matar. En este caso la persona podía huir para una de esas ciudades y refugiarse. El vengador no podía entrar en ellas y de esa manera el fugitivo estaba guardado. Dios ordenó que en todo Israel fuesen establecidas ciudades de refugio.
“Mas si casualmente lo empujó sin enemistad, o lanzó sobre él cualquier instrumento sin acecharlo, o bien, sin verlo, hizo caer sobre él alguna piedra que podía matarlo, y muere, y él no era su enemigo, ni procuraba su mal, entonces la congregación juzgará entre el heridor y el vengador de la sangre, conforme a estas leyes. Y la congregación librará al homicida de manos del vengador de la sangre, y la congregación lo hará volver a su ciudad de refugio en la cual se había refugiado; y morar en ella hasta que muera el sumo sacerdote que fue ungido con el aceite santo. Pero si el homicida sale fuera de los límites de su ciudad de refugio, en la cual se refugió, y el vengador de la sangre lo halla fuera de los límites de la ciudad de su refugio, y el vengador de la sangre mata al homicida, no se le culpará por ello, pues en su ciudad de refugio debió aquel habitar hasta que muriese el sumo sacerdote; pero después de la muerte del sumo sacerdote, el homicida volverá a la tierra de su posesión” (Números 35:22-28)
La ciudad de refugio era un abrigo para ofrecer apoyo y protección para quien hubiese cometido un homicidio no intencional. Dios estableció el proceso de cómo esas ciudades deberían funcionar:
Las ciudades de refugio fueron esparcidas por todo el país para que nadie estuviese muy lejos de una de ellas. Los caminos que conducían a estas ciudades debían estar en buenas condiciones, en todo el camino había señalizaciones para ayudar al fugitivo. La mayor parte estaba en los montes para que fuesen visibles y las puertas de esas ciudades siempre estaban abiertas. El asesino no intencional, debía ir inmediatamente a la ciudad más próxima. El asesino tenía el derecho de entrar en una de esas ciudades y nadie podía prohibirlo. Los familiares de la víctima tenían el derecho de matar al asesino mientras este no estuviese en una ciudad de refugio, pero una vez que entraba en la ciudad, el vengador no podía tocarlo. El asesino debía permanecer dentro de la ciudad, si él salía de los límites corría el riesgo de que un pariente de la víctima estuviese esperando para matarlo.
De manera general estas ciudades representan la gracia de Dios para el pecador condenado a morir, porque la paga del pecado es la muerte. Cristo nos es presentado como una ciudad de refugio para donde nosotros corremos para salvar nuestra vida y para protegernos del vengador, inmediatamente cuando percibimos nuestro pecado ¿Por qué se construyeron estas ciudades? ¿había tanto asesino accidental?
La ciudad de refugio es un tipo de Cristo (Josué 20:1-6)
Hoy en día, esas ciudades son un tipo espiritual, una maravillosa alegoría del Señor Jesús. Las ciudades de refugio son una figura y sombra de la sustancia que es Cristo que está en el Nuevo Testamento, pero si las ciudades de refugio eran solamente para quien pecó sin intención ¿cómo puede ser aplicado a nosotros? Aquí tenemos algo realmente maravilloso. En la cruz el Señor Jesús puso todos nuestros pecados en la categoría de no intencionales, su oración fue: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Esta es la gracia y la misericordia de Dios, eso nos califica para encontrar refugio en Cristo. Ese refugio es para todos nosotros.
De esta forma todos los pecadores son invitados hoy a entrar en ese refugio que es Cristo y ser librados de las manos del vengador. El Señor Jesús fue llamado de amigo de pecadores, Él es nuestro refugio, donde nos libramos del juicio que vendrá sobre toda la tierra. El vengador es la justicia de Dios. Dios tiene placer en amarnos, pero también Él es un Dios justo y todo pecado debe ser castigado. Un día la justa ira de Dios vendrá sobre el mundo, pero nosotros estaremos seguros y salvos en nuestra ciudad de refugio que es Cristo.
Las ciudades de refugio pertenecían a los sacerdotes y levitas, en aquel tiempo eran ellos los que servían a Dios a tiempo integral. Hoy, sin embargo, todos nosotros fuimos hechos sacerdotes, Cristo nos hizo sacerdotes. Los sacerdotes y levitas en esas ciudades adoraban a Dios con música e instrumentos, vestían con la mejor ropa, comían la mejor comida. El refugiado disfrutaba de todo eso hasta la muerte del sumo sacerdote y después retornaba a su ciudad. Cristo es nuestro sumo sacerdote hoy y vive eternamente, si nuestro sumo sacerdote vive para siempre, entonces somos bendecidos eternamente, nuestro refugio nunca cesa (Hebreos 6:20), este será nuestra sumo sacerdote para siempre.
Las ciudades son un tipo de iglesia
La iglesia es el cuerpo de Cristo. Efesios 1:22-23 dice: “y sometió todas las cosas bajo sus pies y lo dio por cabeza a la iglesia la iglesia la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo”, por tanto, estas ciudades de refugio son la iglesia. La iglesia es el regalo que Dios nos dio.
Nombres de las ciudades de refugio
- Cedes
La palabra Cedes significa lugar “santo o justicia”. La iglesia es un lugar de santidad y gloria, la iglesia es el lugar del perdón inmerecido, de la misericordia para el pecador y de la gracia abundante. Por un lado, es un lugar santo, por la naturaleza de Dios la iglesia nunca tendrá empatía con el mundo, nunca la iglesia será amiga de este mundo, ni fue llamada a agradar al mundo, es un lugar de justicia, de perdón, pero es santa.
“Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” (Juan 15:19)
- Siquem
Significa espalda u hombro, es un refugio para el cansado. Un lugar para llevar cargas. En la parábola de la oveja perdida, cuando el Señor encuentra la oveja, él la pone en el hombro y la lleva al corral. Por eso es necesario que vivamos la vida de la iglesia a través de las células para orar unos por otros para descansar unos en otros.
- Hebrón
Significa asociación o comunión, es un lugar de abrigo. La iglesia es un lugar de comunión de la familia con el Padre, es el lugar donde disfrutamos de la riqueza de Cristo. No podemos tener comunión con el mundo, solo en la iglesia tenemos comunión los unos con los otros.
- Beser
Significa castillo o fortaleza secreta, centro de acogimiento. La iglesia es un lugar de protección contra el enemigo cuando oramos unos con los otros. Por eso nos dice que no dejemos de congregar porque la iglesia es un refugio.
- Ramot
Significa altura. En la iglesia encontramos refugio y caminamos en los lugares altos de la tierra. Aquí estamos encima de todo principado y poder. Solo en medio de la iglesia podemos expresar lo que somos, nuestra posición en Cristo, estamos sentados en lugares celestiales. Nuestra posición no es terrenal, está en un nivel mayor, nunca definas la iglesia bajo los conceptos de este mundo.
- Golán
Significa feliz por ser prisionero. Feliz por ser un esclavo de oreja perforada, esclavo por amor. Después que el refugiado prueba la vida de los sacerdotes, él no se ve más como prisionero, sino como alguien que fue bendecido. Prisioneros de Jesús, pero felices de serlo. Los desafíos no deben ser una carga.

