//Pr. Eliud Cervantes\\

Prueba y ve la bondad de la Palabra de Dios
La tierra de Israel es preciosa para Dios porque Él la creó especialmente para Su pueblo. Él ve la tierra de Israel como la más hermosa de todas las tierras (Ezequiel 20:6).
“Aquel día que les alcé mi mano, jurando así que los sacaría de la tierra de Egipto a la tierra que les había provisto, que fluye leche y miel, la cual es la más hermosa de todas las tierras”(Ezequiel 20:6)
Y es interesante que hay muchas similitudes entre la tierra de Israel y la Biblia, por tanto, Dios compara Su palabra con la tierra de Israel. Es en ella que encontramos la vida abundante que nuestro Señor Jesús vino a darnos (Juan 10:10). Mira lo que Josué y Caleb dijeron después de espiar la tierra prometida:
“y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena” (Números 14:7)
Así como la tierra prometida era una tierra muy buena, ¡la Biblia es un libro muy bueno! Es una cosa física del cielo para nosotros, que podemos tocar hoy ¡La Biblia es un libro en gran manera bueno! Ella nos dice en Hebreos que gustemos la buena Palabra de Dios porque tiene una bondad inherente para nuestro beneficio!
“y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero” (Hebreos 6:5)
En momentos de valles hay un manantial para tu vida
“Porque el Señor tu Dios te conduce a una tierra buena: tierra de arroyos y de fuentes de agua, con manantiales que fluyen en los valles y en las colinas; 8 tierra de trigo y de cebada; de viñas, higueras y granados; de miel y de olivares; tierra donde no escaseará el pan y donde nada te faltará; tierra donde las rocas son de hierro y de cuyas colinas sacarás cobre” (Deuteronomio 8:7–9 NVI)
Una temporada de valle se refiere a una temporada de prueba. Cuando estés pasando por un valle, Dios te refrescará con aguas que fluyen del valle en el que te encuentras. Sin embargo, aún en las colinas (momentos de triunfo), todavía necesitamos apoyarnos en la Palabra de Dios porque hay fuentes de las cuales Dios quiere que bebamos profundamente.
Jesús nos muestra en Juan 7:37-38, que el pueblo de Israel, aunque estaban en medio de una fiesta, ellos aún estaban de sed, y ese beber se refiere recibir personalmente del Señor para saciar nuestra sed, lo cual hará que corran ríos de nuestro interior, y ese fluir son para otros. Por tanto, puedes salir de una temporada de desánimos al ver a Jesús en Su Palabra, eso lo vemos en Lucas 24, cuando el Señor se apareció a dos de Sus discípulos que iban camino a Emaús el día de Su resurrección.
En su momento de desesperación, el Señor mismo se acercó a estos dos discípulos y comenzó a exponerles en las Escrituras las cosas concernientes a Él (Lucas 24:27). Después de darse cuenta de que era el Señor quien estaba con ellos, dijeron: “Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” (Lucas 24:32).
Después de ver a Jesús en la Palabra, los discípulos quedaron con un profundo gozo y paz en sus corazones. Es así que, la Palabra de Dios nos alienta, nos edifica y nos eleva. Entonces, si estás pasando por un momento difícil, debes saber que de las profundidades del valle brotarán fuentes para saciar tu sed.
Hay mayor riqueza cuando nos profundizamos en la Palabra
Necesitamos entender que la Biblia es nuestra herencia. Así como la tierra física de Israel fue la herencia de los israelitas, ¡nuestra herencia es la Palabra de Dios! Y hay momentos en los que somos bendecidos simplemente por leer la Biblia superficialmente, pero hay momentos en los que somos guiados a profundizar en la Palabra de Dios para encontrar sus tesoros escondidos. Cuando hacemos esto, permitimos que el Señor nos nutra y nos dé secretos para el verdadero éxito en la vida.
“…tierra de trigo y de cebada; de viñas, higueras y granados; de miel y de olivares, tierra donde no escaseará el pan y donde nada te faltará; tierra donde las rocas son de hierro y de cuyas colinas sacarás cobre”( Deuteronomio 8:7–9 NVI)
Esa tierra que el Señor les dio era tierra de trigo, cebada, viñas, etc.,, lo cual se refiere a la provisión. Mateo 4:4 registra estas palabras de nuestro Señor Jesús: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Esto significa que no podemos vivir sólo comiendo ¡Lo que nos hace vivir una vida floreciente es meditar en la Palabra de Dios!
“Oye, hijo mío, y recibe mis razones, Y se te multiplicarán años de vida” (Proverbios 4:10)
Cuando pasamos tiempo en la Palabra de Dios, se nos añaden días largos. Dios quiere que disfrutemos de una larga vida para que podamos pasar el conocimiento que hemos aprendido de Él a la próxima generación.
Tu tierra prometida es la Palabra de Dios
Cuando dedicamos tiempo a la Palabra de Dios, encontramos vida, la vida abundante que nuestro Señor Jesús vino a darnos. Así como la tierra de Israel fue la herencia de los israelitas, la Biblia es nuestra herencia hoy.
“Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo” (Proverbios 4:20-22)
Cada escritura es inspirada por Dios. ¡Este es el mismo aliento que Dios sopló en los hombres cuando nos hizo! Del polvo fuimos hechos almas vivientes por el soplo de vida de Dios. ¡Esta misma vida es la que encontraremos cuando pasemos tiempo en Su Palabra! En ella encontramos vida, salud y sanidad para cada parte de nuestro cuerpo cuando dedicamos tiempo a la Palabra de Dios.
“tierra donde no escaseará el pan y donde nada te faltará; tierra donde las rocas son de hierro y de cuyas colinas sacarás cobre” (Deuteronomio 8:9)
Esta fue la promesa de Dios a los israelitas: que la tierra a la que Él los llevaría sería un lugar donde comerían el pan sin escasez. Ya que Dios compara la tierra de Israel con la Biblia, esto significa que cuando pasamos tiempo en la Palabra de Dios ¡No nos faltará nada! ¡Aleluya!

