Teniendo paciencia mientras esperamos.

//Pr. Luis A. Núñez\\

Estas últimas semanas compartimos que, mientras esperamos la venida del Señor y las promesas, debemos vivir con intensidad y para que eso sea posible debemos ser libre de toda condenación, vivir en paz con Dios y los hombres, tener buenas expectativas porque Dios tiene para nosotros los mejor, rechazar todo merecimiento, dejar de vivir intentando conquistar el corazón de Dios y teniendo un corazón agradecido. Ahora es importante considerar otro aspecto, la palabra también nos muestra que, mientras esperamos, debemos vivir con paciencia frente a todas las adversidades. La palabra paciencia significa “tardar en responder” y eso es especialmente relevante ya que siempre estamos listos para responder emocionalmente, algunas veces para renunciar e incluso para definir nuestro servicio en medio del llamado.

“Por tanto, hermanos, tened paciencia (tardar en responder) hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca. Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta. Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia (constancia, perseverancia) de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo. Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación  ¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceiteen el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:7-16)

La lluvia temprana se refiere a la lluvia de los meses de octubre a noviembre, que permiten labrar y sembrar y la lluvia tardía se refiere a aquella que se produce en el mes de marzo, que permite la madurez de los frutos para la cosecha, pero desde una perspectiva escatológica, esto se refiere a que la cosecha viene a ser el arrebatamiento de los vencedores. La imagen de la lluvia temprana y la tardía podría ser aplicada al menos a dos diferentes obras poderosas del Espíritu dentro de la iglesia: una relacionada con la experiencia del Pentecostés y la otra a los eventos que sucederán poco tiempo antes del regreso de Cristo. Yo creo que ahora estamos viviendo otro derramar de su Espíritu,  para que el fruto madure y sea cosechado. Justamente por esa razón no te permitas estas fuera de este tiempo y mover, no te dejes llevar por ese humanismo que te detiene. Lo que estamos viviendo es una unción derramada sobre la iglesia.

Considerando que el Señor nos insta a tener paciencia mientras esperamos su venida, Él cita a Job como ejemplo. Leamos Job 1 y 2.

  1. La paciencia vence la acusación de  Satanás

Percibe que fue Dios quien le preguntó a Satanás acerca de Job. Esto habla de la soberanía de Dios. En ese dialogo ¿cuál fue el error de Satanás? simplemente pensar que Job servía a Dios por interés y además otro error fue acusar a Dios de sobornar a Job con bendiciones para mantenerlo fiel.

“Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia” (Job 1:6-11)

¿Cuál es tu actitud en el día de la tribulación, en el tiempo de crisis? ¿Sabes por qué es tan importante reconocer cada día la gracia de Dios sobre ti? porque cuando reconoces la gracia de Dios sobre tu vida y comprendes que no mereces nada y aun así eres altamente bendecido y profundamente amado, todo a tu alrededor pierde valor, porque Dios será el centro verdadero de tu vida y en los tiempos difíciles solo esperas en Él.

Satanás apeló a la suposición errada de que Job no reconocía esa gracia, sino que él servía a Dios y era fiel solo porque recibía bendición. Una actitud de fe en Job fue su victoria ante la mentira del maligno.

“Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno” (Job 1:20-22)

El día que Job perdió todo, él expresó una actitud ¡Bendecir a Dios! reconoció que Dios es bueno. Esa es una constante revelación que vemos en los Salmos. Veamos:

“Entrad por sus puertas con acción de gracias. Por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia y su verdad por todas las generaciones” (Salmos 100:4-5)

Quien reconoce la gracia de Dios vive en continua gratitud y espera en el Señor. Satanás le dice a Dios: “Job solo te sirve por lo que das”, pero Job en ese momento reconoció solo la gracia, reconoció que Dios es bueno, que su soberanía expresa bondad y entonces esperó en el Señor. El profeta Habacuc tuvo esa revelación y en Habacuc 3:17 él dijo: “aunque la higuera no florezca, aunque  no haya nada, con todo me alegraré en el Señor, en el Dios de mi salvación” ¿te imaginas? el infierno se estremece, no entiende cómo es que ellos adoran aunque las cosas no están bien ¿quienes ellos? los que reconocen que todo es gracia, ellos vencen la sutileza del maligno, vencen el odio del infierno ¡aleluya!

  • La paciencia de Job venció el error de su esposa

“Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete. Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios” (Job 2:9-10)

La esposa de Job pensó que la vida de Job se resumía a los bienes que tenía, ella creía que ahora que lo habían todo no tenían nada bueno o mejor en su vida, así que era mejor morirse. Muchas personas se apartan de Dios por las pérdidas que ellos tienen, muchas circunstancias han provocado pérdidas a nivel personal, a nivel social, etc. Frente a esto, la esposa de Job no podía comprender la alabanza de Job. Tu vida no se resume a lo que tienes ¡tu vida es sustentada por Dios! quien reconoce la gracia espera en el Señor.

“Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios” (Lucas 12:15, 21)

El verso 21, en la traducción griega, dice: “así es el que atesora para si y no atesora para Dios”. Dios quiere que seas prosperado, pero que en tu corazón sepas que es por Él, para Él y por medio de Él.

“Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas” (Apocalipsis 3:17-18)

Lo interesante es que, cuando vas a comprar de Dios te encuentras con una sorpresa, según Isaías 55:1 se compra sin dinero, es decir, la riqueza para con Dios es reconocer que todo es gracia. Job respondió que Dios es bueno, que confiaba en Él, por lo tanto, esperó en el Señor. Su victoria en este momento fue reconocer que todo es un favor inmerecido.

  • La paciencia venció el error de los amigos de Job

“Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para consolarle. Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo. Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande” (Job 2:11-13)

“¿No es tu temor a Dios tu confianza? ¿No es tu esperanza la integridad de tus caminos?  Recapacita ahora; ¿qué inocente se ha perdido? Y ¿en dónde han sido destruidos los rectos?” (Job 4:6-7)

El error de Elifaz fue creer que la tribulación que sufría Job era consecuencia de pecado. Ellos no sabían como explicar esa situación, cómo un hombre tán íntegro podía pasar por eso y entonces su conclusión era que estaba en pecado, por supuesto estaban errados. El problema es que asociamos las bendiciones de Dios con la integridad, asociamos bendición de Dios con cuanto nos esforzamos para no pecar y eso es peligroso porque te conduce al merecimiento.

Una cosa son las consecuencias de nuestros actos, pero el amor de Dios no está condicionado por nada. Mira lo que pasaba con Pablo, las tribulaciones que vivía, pero  un así Dios estaba con él.

“Entonces, habiendo recogido Pablo algunas ramas secas, las echó al fuego; y una víbora, huyendo del calor, se le prendió en la mano. Cuando los naturales vieron la víbora colgando de su mano, se decían unos a otros: Ciertamente este hombre es homicida, a quien, escapado del mar, la justicia no deja vivir. Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció. Ellos estaban esperando que él se hinchase, o cayese muerto de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, cambiaron de parecer y dijeron que era un dios” (Hechos 28:3-6)

La conclusión de estos hombres fue que Pablo era un asesino ¿te das cuenta que nos vamos a los extremos? decimos que Pablo es un asesino o decimos que es un dios. Ese es el problema de las personas que juzgan por las apariencias, por las circunstancias en la vida de un cristiano.

  • La paciencia le dio la verdadera revelación

“Yo conozco que todo lo puedes y que no hay pensamiento que se esconda de ti ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Oye, te ruego, y hablaré; te preguntaré, y tú me enseñarás. De oídas te había oído; más ahora mis ojos te ven” (Job 42:1-5)

¿Cuál fue el error? pensar que una buena conducta es suficiente. La crisis le hizo tener una revelación profunda del amor de Dios, del propósito de Dios. Tal vez pensó que solo una vida de rectitud, de integridad era suficiente, sin entender que había algo más grande de parte de Dios, lo que llamamos propósito, tal vez ni se imaginaba que a través de los siglos, Dios usaría su vida para enseñarnos ¡aleluya!

El cristianismo no está centrado en una vida de rectitud, de moral, sino es una vida centrada en la revelación de ser amado por Dios y por causa de ello, ser sus embajadores, ministros de la reconciliación. También hay un proposito para ti. Que las crisis por las que pasemos nos lleven a esta revelación, a esta verdad y terminemos diciendo como Job: “¡Ahora te veo! he conocido más de ti y de tu amor”. Ahora realmente sé cuál es tu propósito para mi. 

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