//Pr. Eliud Cervantes\\

Dios los creó perfectos y con un propósito
Dios creó al hombre perfecto y les dio un propósito para su existencia. ¿Por qué? Todo lo que Dios hace tiene un propósito. Él nos creó para estar con Él en primer lugar, para vivir una vida de cercanía, de comunión con Él. Pero también fuimos creados para cumplir un propósito divino.
En Génesis 1, vemos que el hecho que Dios nos haya hecho a su “imagen y semejanza” mostraba Su propósito para nuestra existencia. De todas las otras creaciones, como las plantas y animales, el Señor dijo que los creó según su especie; sin embargo, del hombre se dice que fue creado según la especie de Dios.
“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:26-27)
Aquí vemos que el hombre fue creado a “imagen de Dios”, para que pueda señorear, para que pueda dominar, lo cual nos habla de poder reinar en vida, reinar sobre las circunstancias. Sin embargo, sabelos que el hombre pecó:
“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23)
¿Qué merecía el hombre por causa de eso? La muerte. La paga del pecado es la muerte. Es a partir de ahí que el hombre quiso libarse de esa condenación a través de su esfuerzo propio, su buen comportamiento, lo que al final de cuentas es lo que llamamos de “religión”. Pero no hay nada que el hombre pueda hacer que pague el precio de nuestro pecado. El hombre es INCAPAZ, y es ahí que entra el EVANGELIO.
El evangelio, buenas nuevas para el hombre pecador
El evangelio son las buenas nuevas o noticias para el hombre pecador y sin Dios, para el hombre incapaz de librarse de la muerte y condenación eterna. ¿Cuáles son esas buenas nuevas? Que Dios, en Cristo Jesús ya pagó el precio para que el hombre sea salvo, y no solo salvo, sino tenga una vida abundante.
“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío, primeramente, y también al griego” (Romanos 1:16)
El apóstol Pablo nos dice que el “Evangelio” es poder de Dios para salvación. Esa verdad, del sacrificio de Cristo Jesús, es lo que puede salvarnos y llevarnos al cumplimiento del propósito de Dios para nuestras vidas.
El mensaje del Evangelio, para el mundo es locura, pero para los que creen es poder de Dios. Por tanto, no nos cansemos de seguir anunciando las buenas nuevas de salvación.
Jesús es el único camino para la vida abundante (propósito)
Ahora, es importante tener claro que sólo podemos ser salvos por medio de Jesucristo. No hay otro camino, otra verdad u otra vida. Solo en Él encontramos salvación.
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6)
Ahora, la salvación no solo incluye que seas perdonado de tu pecado, que seas libre de la condenación eterna, sino que Jesús vino para que tengas vida abundante, para que cumplas el propósito de Dios.
“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10)
¿Qué tengo que hacer? Creer y confesar. La más grande bendición que el hombre puede recibir, la recibe por el “creer y confesar”, de igual manera es también con las otras bendiciones.
“Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:9-10)
El tiene cuidado de ti
“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:6-7)
Ahora, si hay algo que distrae al hombre de vivir una vida abundante y así cumplir el propósito de Dios, son las preocupaciones o ansiedades del día a día. Es por ese motivo que el apóstol Pedro nos recuerda que nuestro Padre tiene cuidado de nosotros, de cada situación y detalle que nos pasa.
Fíjate en lo que dice su Palabra: «Echen toda su ansiedad sobre Él, porque él tiene cuidado de ustedes». A menos que tengas absoluta confianza en que Jesús se preocupa por ti, no echarás tus preocupaciones sobre él.
Te pregunto, ¿le pedirías ayuda a un familiar o amigo en un momento de necesidad si no estuvieras seguro de que respondería? Jesús se preocupa por ti. Cuando lo invoques, ten presente que cuentas con toda su atención y con el respaldo de todos los recursos celestiales.
Muchas veces pensamos que nuestro Señor tiene “cosas más importantes que hacer para resolver nuestro problema”. Un momento. Al decir eso, acabas de demostrar que en realidad no crees que a Jesús le importes. Ahora veamos qué dice la Biblia: “Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos” (Lucas 12:7).
Tu Padre Celestial cuenta hasta los cabellos de tu cabeza. Su amor por ti lo abarca todo. Si se preocupa lo suficiente como para contar hasta los cabellos de tu cabeza, ¿hay algo demasiado insignificante para Él que no puedas contarle?
El amor de Dios por ti es infinitamente profundo. Jesús dijo que ni un solo gorrión cae a tierra sin que lo permita el Padre (Mateo 10:29). ¿Acaso no vales más que un gorrión?
Querido joven ¡Su amor por ti es personal, detallado y profundo! Tu Padre Celestial desea que lo involucres incluso en los asuntos más pequeños y cotidianos de tu vida, y verás cómo Su favor inmerecido te rodea, te protege y te guía hacia el éxito.

