Dios desea su casa llena

//Pr. Luis A. Núñez\\

Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: —¡Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios! Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena y convidó a muchos.A la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: “Venid, que ya todo está preparado”.Pero todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: “He comprado una hacienda y necesito ir a verla. Te ruego que me excuses”.Otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego que me excuses”.Y otro dijo: “Acabo de casarme y por tanto no puedo ir”.El siervo regresó e hizo saber estas cosas a su señor. Entonces, enojado el padre de familia, dijo a su siervo: “Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, a los mancos, a los cojos y a los ciegos”.Dijo el siervo: “Señor, se ha hecho como mandaste y aún hay lugar”.Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar para que se llene mi casa,pues os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados gustará mi cena” (Lucas 14:15-24)

Cuando este hombre dijo: “Bienaventurado el que coma pan en el Reino de Dios” se refería al banquete mesiánico, un acontecimiento futuro del cual los judíos tenían muchas ideas, pero Jesús cuenta una historia para explicar que lo que estaba pasando era simplemente que este hombre, quien representa al pueblo judío, podía disfrutar de ese banquete desde ahora, solo si creía y a nosotros nos habla de un banquete que ya está listo, porque desde que nos convertimos estamos viviendo en medio del Reino de Dios.

Observemos lo siguiente, según las costumbres de las tierras bíblicas cuando se hacía una fiesta se fijaba la fecha con mucha anticipación y se mandaban las invitaciones para saber si las personas aceptaban ir o no, pero no se indicaba la hora, así que cuando llegaba el día y todo estaba listo, iban los siervos a avisar a los invitados que aceptaron ir. En la historia narrada por el Señor estos invitados no aceptan ir, aun cuando todo está preparado para ellos, cuando todo estaba listo. A través de esta historia vemos cuatro tipos de personas:

  1. Aquellos que aceptaron la primera invitación

La mayoría coincide en que estos eran judíos, es decir, los primeros invitados fueron el pueblo judío, pero también podemos ver que el mensaje se refiere en general a nosotros los hijos de Dios, que aceptamos la primera invitación, pero luego nos rehusamos a aceptar la segunda invitación.

Otras versiones traducen la palabra “cena” como banquete. Generalmente esos banquetes eran servidos en la noche, a la hora de la cena, pero por el tipo de justificaciones presentadas, sumado a que los siervos fueron por las calles y caminos, entendemos que el banquete estaba listo en un horario diferente al de la cena, es decir, tal vez podría ser el almuerzo.  

Ellos inicialmente aceptaron ir a al banquete, pero luego no quisieron ir al banquete. Todo estaba listo y ellos pusieron justificaciones. Uno dijo que había comprado una hacienda y necesitaba verla. Esta es una excusa absurda porque nadie compra una hacienda sin verla y aún si la hubiera comprado sin verla, pedía ir en cualquier otro momento porque ya era suya. El segundo personaje dijo que había comprado 5 yuntas y necesitaba probarlas. De la misma manera, nadie y mucho menos en ese tiempo, compraba yuntas sin probarlas y aún así si quería probarlas podía esperar después del banquete. El otro, el recién casado, supuestamente estaba afanado en organizar su hogar. Recuerden una vez más que ellos sabían con anticipación el día de esta fiesta y habían aceptado ir, por eso todo estaba preparado para ellos.

Podemos decir que estas personas estaban ocupadas en las cosas que involucraban su esfuerzo propio, ellos eligieron espacio, en lugar de este banquete, al disfrute de esta fiesta. Ellos no fueron tomados por sorpresa, ellos sabían del día, así que despreciaron el disfrute por causa del afán ¿Cuántos están así hoy en día? no disfrutan de la gracia porque están centrados en su afán. Aceptaron la primera invitación para ser salvos, pero no aceptan la paz, la gracia, el descanso en Cristo, que es gratuito.

El Señor Jesús hace mención de que el dueño de la fiesta se enojó, podemos decir entonces, que hay algo que produce el enojo a Dios, es que no disfrutes de la gracia, que no creas, aun cuando todo ya fue está hecho para que disfrutes, es decir, cuando eres invitado al descanso en Cristo, pero quieres vivir cansado. Por eso Pablo fue tan duro con los gálatas, llamándolos de insensatos. Los gálatas decayeron de la gracia, por volver al esfuerzo propio y como consecuencia se desligaron de Cristo. (Gálatas 3:1).

2. Los pobres, cojos, ciegos y mancos

El segundo grupo de personas que se menciona aquí son pobres, cojos, ciegos y mancos. Probablemente la mayoría de los discapacitados en ese tiempo eran mendigos, entonces estas personas sumadas a los pobres, expresaban “necesidad”. La invitación fue propicia, ya que ellos no tenían afanes, solo tenían necesidad. Ellos aceptaron inmediatamente la invitación y fueron al banquete. Ellos no tenían que hacer nada, solo asistir y disfrutar ¡Eso era maravilloso! Todo está preparado para disfrutar, para recibir, de la misma manera, Dios ha hecho una fiesta donde eres sorprendido todo el tiempo y fuiste invitado a esta fiesta gratuitamente. La fiesta del gran Rey ya está pagada, ese es el mensaje ¡todo está listo! la salvación ya está lista, está disponible, la justificación por la fe ya está lista, la liberación, la sanidad, todo está colocado, todo está consumado. Hemos sido llamados a la mesa para comer pan en el Reino de Dios, somos invitados al disfrute ¡Todo ya está listo! es para nosotros, es para ti, siempre fue así desde el inicio, así es el carácter de Dios. Dios creó todo, los cielos y la tierra y cuando culminó el trabajo recién creó al hombre para ponerlo en el Edén. Dios siempre fue un Dios de gracia.

Después de invitar a los pobres, ciegos cojos y mancos, los siervos regresaron con su señor y le dijeron: ¡todavía hay espacio! En el banquete del Reino de Dios siempre hay espacio para más, hay espacio para más invitados, todos pueden entrar en la mesa del banquete.

3. Traigan a los que están en los caminos y en los vallados 

Este es un tercer grupo de personas y nota que las instrucciones para estos fueron “fuérzalos”. En algunas traducciones dice: “convénzanlos insistentemente” “apúralos con insistencia” ¿Por qué? porque estos no se sentían dignos de esta honra, pues eran extranjeros o personas miserables, no aceptadas en la ciudad por alguna razón, por eso vivían en las afueras. Su condición de tanta miseria, los hacía sentirse completamente indignos, de modo que rechazaron la primera invitación, entonces había que insistir, convencerlos insistentemente, hasta que finalmente, entraron en el banquete. Ellos fueron convencidos y forzados, pero entraron en el disfrute. Este es un desafío a insistir con el mensaje de la gracia, un desafío a convencer a las personas de que Dios los ama, somos desafiados a predicar con insistencia, con convicción, con diligencia, con encargo el evangelio de Cristo, el evangelio de la gracia.

La casa llena

La historia contada por Jesús dice: “Para que se llene mi casa” y es que quiero que percibas como el Señor de la fiesta expresa un deseo, su corazón es desvendado, él quería que su casa esté llena, él quería ver mucha gente disfrutando del banquete, de la fiesta y ese es el corazón de nuestro Dios. Su Palabra dice que su deseo es que ninguno perezca (2 Pedro 3:9), Él desea que su casa esté llena de hijos e hijas que disfruten todo cuanto Él preparó.

Hagamos todo lo que está en nuestras manos para convencer a los que no creen, para convencer a los que dudan del amor de Dios, prediquemos a tiempo y fuera de tiempo y que este 2025 la casa esté llena.

4. El siervo

  1. Encargo

“Todavía hay espacio”, el siervo sabe lo que desea su señor, él sabe que su señor quiere la casa llena, así que se identifica con ese deseo y lo asume como un encargo. El siervo no está preocupado con el arduo trabajo, él se identifica con el deseo de su Señor. Todavía hay espacio para tu padre, hermano, para tu amigo, etc. No desistiremos de nadie, todavía hay espacio para uno más, no podemos parar.

“Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (2 Corintios 5:18-20)

  • Mensajero de la gracia 

“Venid que ya todo está preparado”. Somos predicadores de la obra consumada. Jesús dijo en la cruz “todo está consumado”, es decir, esta es la obra que Él hizo, no es lo que nosotros hagamos, somos llamados a mostrar que todo lo que Cristo culminó para nosotros, todo es gracia y favor.

“Venid, todos los sedientos, venid a las aguas. Aunque no tengáis dinero, ¡venid, comprad y comed! ¡Venid, comprad sin dinero y sin pagar, vino y leche!” (Isaías 55:1)

El Señor Jesús dijo que quien bebe de Él no tendrá sed jamás.

“Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:14)

“Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Juan 6:35)

“Cuando Jehová, tu Dios, te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob, que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, con casas llenas de toda clase de bienes, las cuales tú no llenaste, con cisternas cavadas, que tú no cavaste y viñas y olivares que no plantaste, luego que comas y te sacies”   (Deuteronomio 6:10-11)

Todo es gracia, todo está listo. Así fue desde el Génesis, el Señor hizo todo y al final de todo lo que hizo, creó al hombre y lo colocó en el Edén, que significa deleite. Dios nunca cambia, Él es el mismo por los siglos de los siglos.

  • Toma a Dios en serio

“Se ha hecho como mandaste”. Esto no es una opción, es un mandato. “Id y haced discípulos” nos lleva a siempre tomar a Dios en serio. Que aquello que es importante para Dios lo sea para ti también. El siervo no solo estaba ligado de manera emocional al deseo de su señor, sino que también respetaba y honraba a su Señor.

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1 comentario en “Dios desea su casa llena”

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