//Pr. Luis A. Núñez\\

Existen dos personajes en el Antiguo Testamento, Josué y Zorobabel y a propósito de ellos, quisiera compartir un mensaje que considero propicio de parte de Dios para nosotros hoy. Estos dos personajes representan dos características que hoy tenemos en Cristo.
Algo que debemos entender claramente es nuestra identidad en Cristo. Cuando consideramos la psicología como ciencia, se centra en el problema y en la fuente del problema, eso por supuesto es válido, pero es un enfoque almático, pues como hijos de Dios debemos ir más allá, centrarnos en nuestra identidad, quienes somos en Cristo. La Biblia expresa que fuimos hechos reyes y sacerdotes para Dios.
“Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra.Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre;a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén” (Apocalipsis 1:5-6)
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa,pueblo adquirido por Dios,para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9)
“Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes y reinaremos sobre la tierra” (Apocalipsis 5:10)
Como reyes podemos reinar en vida:
“Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia” (Romanos 5:17)
Como sacerdotes podemos entrar en su presencia:
“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne” (Hebreos 10:19-20)
Como reyes podemos gobernar en vida, ejercer dominio y autoridad y como sacerdotes podemos entrar en su presencia, alabar su nombre, orar y ministrar, pero para poder ejercer estos dos aspectos necesitamos expresar nuestra identidad por la fe.
Mostraremos en los siguientes versos bíblicos dos personajes, cuyas historias nos ayudarán a entender la importancia de estos dos aspectos. Estos personajes son Zorobabel, quien fue gobernador de Jerusalén después del destierro y Josué, sumo sacerdote, quien en el libro de Esdras es llamado Jesua, pero en el libro de Zacarías se le llama Josué.
Cuando el pueblo de Israel fue llevado cautivo a Babilonia por el rey Nabucodonosor, estuvieron allí, bajo el dominio de Babilonia por 70 años. Al finalizar ese período el imperio babilónico caería y en su lugar se levantó el imperio persa. En ese tiempo hubo un rey persa llamado Ciro, de quien había profetizado muchos siglos antes Isaías. Isaías mencionó a Ciro y declaró que él sería usado por Dios para mandar al pueblo de Israel de vuelta a su tierra. Ciro devolvió todos los utensilios del templo y permitió que el pueblo de Israel volviera a reedificar el templo en Jerusalén.
Esdras, Nehemías, Hageo, Zacarías, Zorobabel y Jesua (o Josué) son todos contemporáneos. Todos ellos estuvieron involucrados de alguna manera en la reconstrucción del Templo y de la ciudad de Jerusalén. Cuando comenzaron la reconstrucción los enemigos se levantaron.
“Entonces la gente del país intimidó al pueblo de Judá y lo atemorizó para que no siguiera edificando” (Esdras 4:3)
Estos enemigos empezaron a escribir cartas al emperador de Persia, que en aquel momento ya no era Ciro, sino Artajerjes. Los enemigos mintieron al rey diciendo que los judíos al terminar aquella obra no pagarían impuestos al gobierno persa. Ellos intentaron convencer a Artajerjes que los líderes judíos se estaban rebelando contra él. La Biblia dice que el rey se enfadó y envió una carta mandando parar toda obra de reconstrucción (Esdras 4:23-24). La re edificación del templo, la casa de Dios, se detuvo y todo a causa de cartas mentirosas ¿sabes cuánto tiempo se detuvo? ¡15 años! Hasta que Dios levantó a dos profetas: Hageo y Zacarías.
De entre todos los profetas del Antiguo Testamento, Zacarías fue el más joven. Él probablemente tenía alrededor de 20 años cuando comenzó su ministerio. Hageo y Zacarías profetizaron para Zorobabel y Jesua (Esdras 5:1-2). Por 15 años la obra había quedado paralizada, pero ahora estos dos líderes fueron usados para continuar con la edificación ¿Qué pasó para que tuvieran ese despertar? Desde el punto de vista natural, la obra se detuvo a causa de las calumnias y la oposición de los samaritanos, pero desde el punto de vista espiritual ¿cuál fue la causa de la paralización de la obra? Muchos ven lo que les sucede solo como acontecimientos naturales en su vida, pero necesitan percibir que las circunstancias, por lo general, son puertas para una intervención espiritual maligna. Cada vez que se presente una adversidad o un obstáculo en medio de tu caminar, en tu familia, en tu trabajo o en tu ministerio, son momentos donde debes creer y declarar que Dios está contigo, que Él te ama, que no te dio la espalda y que jamás te desecho (2 Corintios 4:13).
Si te das cuenta en esta historia, verás que el diablo había logrado paralizar a Josué y Zorobabel, los líderes, por medio de la intimidación, pero cuando los profetas trajeron un mensaje de fe, ellos lo aceptaron, porque venía del propio Dios, es decir, ellos recibieron el favor de Dios.
Quisiera en esta oportunidad hablar acerca de la intervención del profeta Zacarías.
1. El mensaje de Dios para el sacerdote Josué
La manera como reaccionó el sacerdote Josué, a través del creer, definió sus próximos días y cambió la historia y su historia. Así será también contigo, si tu posición es creer en la obra consumada de Cristo, en lugar de creer a las voces de la adversidad y del maligno.
“Luego me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, mientras Satán (Otra traducción dice “el ángel acusador”, lo mismo que Apocalipsis 12:10) estaba a su mano derecha para acusarlo.Entonces dijo Jehová al Satán: «¡Jehová te reprenda, Satán! ¡Jehová, que ha escogido a Jerusalén, te reprenda! ¿No es este un tizón arrebatado del incendio?».Josué, que estaba cubierto de vestiduras viles, permanecía en pie delante del ángel.Habló el ángel y ordenó a los que estaban delante de él: «Quitadle esas vestiduras viles». Y a él dijo: «Mira que he quitado de ti tu pecado y te he hecho vestir de ropas de gala».Después dijo: «Pongan un turbante limpio sobre su cabeza». Pusieron un turbante limpio sobre su cabeza y lo vistieron de gala. Y el ángel de Jehová seguía en pie. Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar. Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo. Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día. En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, cada uno de vosotros convidará a su compañero, debajo de su vid y debajo de su higuera” (Zacarías 3:1-10)
Satanás estaba a lado de Josué para acusarlo, condenarlo. Ahora entendemos porque la obra estaba parada por quince años. Tú puedes creer que es una causa natural, que era la resistencia de los samaritanos, pero existía una causa espiritual más profunda, el espíritu de condenación y acusación, de intimidación.
Es verdad que Josué estaba con la ropa sucia y es que casi siempre el diablo nos acusa de cosas que realmente hicimos, por eso caer en tentación es un arma maligna, porque siempre nos expondrá para la acusación, para la condenación. El Señor quitó las vestiduras sucias y dijo: "He aquí que he hecho que pase de ti tu iniquidad y te vestiré de finos trajes". Hoy nuestra iniquidad ha sido perdonada y nuestros pecados no los recuerda. Estamos vestidos de la justicia de Cristo.
En la visión Dios mandó que se colocara el turbante en la cabeza de Josué. Este turbante era la mitra sacerdotal que tenía una placa en la frente donde se leía: "Santidad al Señor". Él estaba sin la mitra sin la cual no podía servir al Señor.
a. Mírate como Él te ve
Lo que el Señor quiere mostrar es cómo te ve por causa de la obra que Él hizo, porque ahora tú y yo somos sacerdotes por causa de la obra de Cristo. Dios te ve limpio y santo, porque Él mismo te perdonó ¿Por qué es importante entender esta verdad? porque Satanás quiere que te veas definido por tus actitudes erradas, pero Dios quiere que te veas como Él te ve, porque cuanto más te veas como Él te ve, por causa de la obra de Cristo en la cruz que llevó tus pecados y te cambio de naturaleza, más te comportarás como lo que eres.
Fuiste engendrado en una nueva naturaleza y cuanto más contemples a quien te engendró en esta nueva naturaleza, más serás transformado en lo que Él definió que eres.
“Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23)
Contempla la gloria del Señor y serás transformado de gloria en gloria.
“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18)
b. El cambio de actitud no es condición para la obra consumada de la cruz, el arrepentimiento es la consecuencia de creer en la obra consumada, de creer en el perdón completo
Quiero que percibas algo interesante, el Señor le dice que debe andar en sus caminos y esto permitirá que él tenga el privilegio, estar a cargo del cuidado del templo, es decir, le daba una nueva oportunidad ¡aleluya! pero ¿te diste cuenta que el Señor no condiciona su perdón al cambio de actitud, ni condiciona su arrepentimiento para mostrarle que lo ama? Él primero le muestra que lo ve santo, porque lo perdonó y luego le muestra la necesidad de arrepentirse ¿qué significa eso? que la obra de Dios en nosotros a través de Cristo no está condicionada a nuestra actitud buena o mala, sino al amor que demostró por nosotros y ahora que nos vemos como lo que somos, debemos actuar con base en lo que somos, ese es el verdadero arrepentimiento.
Entiende esta verdad, Dios siempre te ve santo, por eso tienes acceso a su presencia, has sido justificado por la gracia. Esto no es libertad para que peques deliberadamente, sino contrariamente, es para que te veas como Él te ve y esto te lleve a la victoria, porque actuarás como lo que eres.
Cuando aceptamos la condenación inmediatamente salimos de la posición del favor de Dios. Ellos estaban paralizados porque no estaban debajo del favor, pero en el momento en que Josué vio en la visión de que sus vestiduras fueron cambiadas y sus iniquidades perdonadas, en ese momento el favor volvió y la obra pudo continuar. Una vez que entendemos que tenemos una nueva ropa y que no estamos bajo condenación podemos fluir nuevamente en la edificación. El motivo por el cual la obra se detiene es porque aceptamos la condenación. Aceptar la condenación es concordar con el diablo y discrepar con la obra de Cristo en la Cruz. Es deshonroso caer en el pecado, pero es aún más deshonroso aceptar la condenación. Cuando el acusador te condena y tu aceptas la condenación, estás diciendo tácitamente que Jesús no hizo un buen trabajo en la cruz, que Cristo no consumó la obra, es decir, estás despreciando a tu abogado (1 Juan 2:1-2).

