Reyes y sacerdotes (Expresando una vida victoriosa) Parte II

//Pr. Luis A. Núñez\\

2.      El mensaje de Dios para Zorobabel 
               En el capítulo 3 de Zacarías, este profetiza para Josué, pero en el capítulo 4 no solo revela cuál era el problema de Zorobabel, sino que también comparte una profecía para él. Zorobabel simplemente no entendía el momento que vivía, él atribuía la situación a un problema natural, pero no comprendía que detrás estaba la acusación, la mentira del maligno. 
               Dios le mostró a Josué que tenía que verse como Dios lo veía para vencer toda acusación, es decir, tenía que verse como santo. Hoy, de la misma manera, debemos vernos como lo que somos por causa de la obra de Cristo. 
“Él continuó y me dijo: Esta es la palabra de Jehová a Zorobabel: No por fuerza ni por poder, sino por mi Espíritu, dice el Señor de los ejércitos. ¿Quién eres tú, gran monte? Ante Zorobabel serás una llanura; porque él colocará la piedra de remate, en medio de aclamaciones: ¡Hágala gracia y gracia para ella!” (Zacarías 4:6-7)
¿Quién eres tú gran monte?
               Zorobabel, como gobernador y como líder político, lo más probable es que deseara reconstruir Jerusalén y el templo y entonces vio las demandas logísticas, las necesidades materiales y observó el panorama político, la ordenanza del rey y concluyó en que no tenía dinero, no tenía ejército, no tenía capacidad, es decir, desde una perspectiva natural todo era imposible. Se levantó delante de él una montaña, un gran monte que cada día crecía y que le gritaba que todo era imposible. Esta situación trajo sobre él varios sentimientos negativos. 
  1. Frustración por falta de recursos

Naturalmente hablando, los recursos son lo primero que miramos cuando enfrentamos los desafíos de Dios. Recordemos la historia de los discipulos que se acercaron a Jesús para decirle que no había comida para alimentar a los miles de oyentes y a Jesús cuando les dijo: “denles ustedes de comer” (Mateo 6:35-40). Ellos inmediatamente miraron lo que no tenían, “ni doscientos denarios alcanzarían para dar de comer a estas personas”, observa como una montaña se levantó delante de ellos, un gran monte que crece conforme pasan los días y muchos sentimientos de frustración pasan, sentimientos de intentan convencerte que Dios no te comprende, sentimientos de injusticia, que te dicen que tus sueños no serán alcanzados y entonces decaes de la gracia, dejas de creer y te conformas a ver solamente lo natural.

  • Frustración por compararte con otros que prosperan

Alrededor hay otros que experimentan éxitos y prosperidad, eso provoca que un sentimiento de incapacidad entre en ti. La comparación te lleva a creer que eres menos y entonces defines tu destino marcado por la mediocridad, la renuncia y entras en un cansancio del alma y dejas de ser feliz. La montaña va creciendo cada vez que miras a otros. Zorobabel tenía delante de si un monte, sus ojos veían ese monte cada mañana y es entonces que Dios le envía un mensaje ¿Recuerdan que Dios le mandó un mensaje a Josué que decia “Mira, he quitado de ti tu pecado”? pues Josué tenía que ver primero como Dios lo veía, tenía que ver la obra de Dios en Él  y lo mismo pasa con Zorobabel, Dios le dice: “No es con espada ni con ejército, sino con mi Espíritu” ¡Aleluya! es decir, Dios no envía ángeles para ordenar que quiten la montaña, Dios no le dice al profeta que de una orden para quitar la montaña, Dios le dice a Zorobabel, es con mi Espíritu, no es con tus capacidades, no es con los recursos, es con mi Espíritu, confía primero en eso, aun cuando todo diga lo contrario. Solo cuando esa revelación viene es cuando el monte se volverá llanura. Ante toda persona que tiene esta revelación toda montaña será llanura ¡Aleluya!

Tus días son definidos por como ves el favor de Dios en ti

               Un hijo de Dios necesita la revelación de la justificación, de la gracia y solo así puede experimentar el favor de Dios. Nuestros días son definidos, no por las circunstancias, sino por cómo nos vemos en medio de ellas. Vives aceptando la condenación, la intimidación, la resistencia o vives para creer en la obra consumada. Nehemías tuvo, de la misma manera, una montaña delante suyo, pero esta se disipó cuando creyó en el poder de Dios, él dijo “concédeme buen éxito” (Nehemías 1:1-2, 11). 
Días gloriosos
               Dios le dijo a Josué que su destino sería gobernar su casa, cuidar de sus atrios y le dijo a Zorobabel que él colocaría la última piedra, él concluiría un proyecto celestial.  Si crees en la gracia, entonces los de tu alrededor la reconocerán y serán influenciados a creer en esa gracia. 
               La piedra de remate era la última piedra a ser colocada. Cuando Zorobabel colocara la piedra de remate habría aclamaciones diciendo: ¡Gracia sobre gracia! La obra de edificación solo puede suceder si entendemos que es por la gracia y no por nuestros propios méritos que todo prospera. Es necesario declarar cada día la gracia sobre nosotros, pues mientras esperamos merecer, la obra queda detenida, porque salimos de debajo de la gracia. 

Decaemos de la gracia cuando confiamos en nuestra justicia propia, cuando confiamos en nuestra propia fuerza para edificar, pero cuando confiamos en la gracia, entonces entendemos que es por el Espíritu del Señor que todo es posible. Para predicar el evangelio debemos ser libres de la condenación que nos dice que no tenemos autoridad, que las fallas nos incapacitan, que los errores nos hacen ineptos, pero recuerden que la unción está presente.

¿Quién eres oh monte? El Señor le muestra que es ese monte el que lo detuvo ¿cuál es el monte que te detiene a ti? pues ante Dios no es nada, recuerda que no es por tus fuerzas o por tus capacidades, es porque el Espíritu de Dios está contigo, es porque su poder está contigo. Necesitas creer y levantarte para predicar el evangelio como el ministro que eres.

  • Olvida lo que quedo atrás y prosigue a la meta, porque no es con espada es con el Espíritu del Señor

Este año, decide vivir creyendo en su gracia y experimentaremos favor. Lo que más debemos desear este año es el favor de Dios y este solo vendrá por el creer en su gracia.

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