Actitudes para tratar con el pasado

//Pr. Luis A. Núñez\\

Nuestras actitudes correctas o incorrectas son las que determinan nuestros fracasos o victorias; por lo tanto, la actitud correcta con el pasado va a darnos también una vida victoriosa. Muchas personas viven atormentadas por su pasado y otras viven tal vez incurriendo en lo mismo por no tomar en cuenta su pasado. Muchos hogares colapsan porque no se perdonan entre los cónyuges su pasado, y otros pretenden no considerarlo y se hacen vulnerables a caer en lo mismo.

1. EL PASADO NO DEBE SER RECORDADO

Rom 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Rom 8:2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Rom 8:3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;

Rom 8:4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Rom 8:5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

Rom 8:6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

Rom 8:7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;

Rom 8:8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

Rom 8:9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

Rom 8:10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.

Rom 8:11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

Rom 8:12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;

Rom 8:13 porque si vivís conforme a la carne, morderéis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

Rom 8:14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.

Este último versículo habla de madurez espiritual; aquí se está usando «hijo» como hijo maduro. Entonces, todo lo que está arriba en los versos anteriores nos muestra que la madurez espiritual consiste en comprender tu nueva naturaleza. No está relacionado con una serie de imposiciones, amenazas o temor al castigo, sino que está relacionado con comprender quién eres ahora en Cristo.

No hay más condenación porque Dios nos perdonó, y Él dice en Isaías 43:25: «Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados». ¡Aleluya! Por eso no hay condenación para los que están en Cristo; ellos son nuevas criaturas y porque fuiste declarado justo por causa de la sangre de Cristo.

Romanos 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;

Eres justo, fuiste declarado inocente, porque Él se hizo pecado en tu lugar y en el mío:

2Co 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Por esta razón, es bueno ver uno de los propósitos de la predicación del evangelio:

Lucas 24:46 … y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; 47 y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

Una de las cosas que se predicaría sería el perdón de pecados; entonces, la manera como se cree o se trata con este asunto involucra el plan de Dios en la redención.

Uno de los grandes problemas en muchas personas es la acusación del pasado. Muchos no tienen paz porque les atormenta constantemente lo que hicieron; muchos no viven la plenitud del perdón de Dios y caen en los lazos del tormento y la depresión. No disfrutan de la vida abundante que Dios nos ofrece.

Para entender algunos acontecimientos, quiero que veas primeramente que muchas actitudes que tenemos son como puertas que abrimos para el obrar del maligno. La Biblia dice en:

1 Pedro 5:8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;

¿Percibes? Tenemos que estar atentos a nuestras actitudes para no permitir ser devorados o destruidos por el diablo. Ahora, ¿por qué no nos devora? Sino que busca el momento de devorar; ese momento es una circunstancia producida por una actitud nuestra. La Biblia nos muestra una realidad espiritual en:

Job 1:6 Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. 7 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. 8 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? 9 Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? 10 ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene?

¿Percibes cómo Dios tenía un cerco alrededor de Job en tres áreas: él mismo, sus bienes y su familia? Existe una protección a nuestro alrededor, pero nuestras actitudes dan lugar a brechas o ataques del maligno. De hecho, el pecado abre estas brechas, y también la actitud que tomamos con el pasado es una actitud que abre puertas para ser destruido o no. La Biblia dice en:

Apocalipsis 12:10-11 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. 11 Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

Tenemos un acusador que nos acusa día y noche; frente a esto, tu posición marcará tu victoria. Observa el verso 11: vencieron la acusación mediante la sangre del Cordero (nuestra victoria es saber que hemos sido limpios de todo pecado). La victoria obtenida es por medio de la obra redentora, mediante la Palabra del testimonio de ellos (hablar de tu posición y victoria). Esto habla de una vida victoriosa, de predicar su palabra, de vivir como testigos de su poder, de su amor, de su gracia. «La palabra de testimonio» es ser testigo de lo que se predica; es en el griego el «marturion» o el testimonio vivo, personal de quien predica y por una vida con propósito.

Nunca te conviertas en un instrumento de acusación de alguien; nunca escarbes el pasado de alguien que sabes que está luchando para ser un verdadero hijo de Dios. Si sabes de alguien que tuvo un pasado inadecuado, que cometió errores terribles y ahora está luchando por salir, exhórtalo a seguir, a continuar en esta lucha; anímalo a vencer. Esa será una de las mayores pruebas para quienes fueron heridos o dañados por alguien. La Biblia dice en:

Isaías 43:18 «No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. 19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad».

El mundo lo hace: «ese era un diablo», «ese era un tal…», etc.

2. EL PASADO DEBE SER RECORDADO

Parece contradictorio a lo que acabamos de decir, pero debemos aprender a lidiar con el pasado; esto es muy importante. ¿Para qué debemos recordar el pasado?

a) Isaías 51:1 Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados.

Para ver lo que Dios hizo con nosotros. Recordar de dónde nos sacó siempre nos llevará a un mayor compromiso, porque nos dará conciencia de perdón; y la conciencia de perdón nos llevará a la gratitud, y la gratitud al compromiso.

Lucas 7:47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

El pasado debe ser recordado para afirmarnos en nuestro presente (por lo que Dios hizo) y para proyectarnos en el futuro glorioso que Dios nos ha preparado, y para no volver a incidir en lo que nos trajo mayor tristeza.

b) Apocalipsis 2:5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrépiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.

El Señor nos dice que recordemos un pasado, el origen de nuestra caída. Nuestros pecados tienen consecuencias; este factor es fundamental. El pasado tiene que ser recordado, primero, para ver dónde caímos, cómo fue, cómo comenzó esto para no volver a caer en lo mismo, para que el solo recordar me dé vergüenza de mis hechos (esto es diferente de la acusación):

Ezequiel 36:31 Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones. 32 No lo hago por vosotros (no porque lo merezcan), dice Jehová el Señor, sabedlo bien; avergonzaos y cubríos de confusión por vuestras iniquidades, casa de Israel.

En segundo lugar, para saber que toda caída y todo error tienen consecuencias. Muchos caen y pecan deliberadamente pensando que el perdón elimina las consecuencias, y no es así. Todo pecado tiene consecuencias y debemos tener temor de eso. La muerte de Cristo es un claro ejemplo de la consecuencia del pecado: Él tuvo que morir como consecuencia del pecado del hombre. La Biblia dice en Números 32:23: «Mas si así no lo hacéis, he aquí habréis pecado ante Jehová; y sabed que vuestro pecado os alcanzará». David tuvo que vivir la dura consecuencia de su pecado; entonces, el pasado tiene que ser recordado para tener temor de la incidencia y de las consecuencias. Por esto la Biblia dice en Hebreos 12:5-9 que Dios nos disciplina porque nos ama, porque la disciplina nos llevará a la amarga experiencia del dolor, y el recuerdo del dolor nos dará temor de una caída. Por esto el pasado debe ser recordado. La vergüenza es una de las mayores consecuencias.

Vamos a pedirle a Dios la sabiduría necesaria para tener la actitud correcta frente al pasado.

CONCLUSIÓN

El pasado no debe ser recordado cuando trae acusación, desánimo o cuando anula la obra redentora de Cristo. Y el pasado debe ser recordado para ver de dónde hemos caído, para saber que su gracia y su amor no los merecemos, y para cada día disfrutar su perdón y no volver al vómito como el perro o al barro como el chancho.

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