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La pérdida del encargo se da lentamente. Podemos perder la noción exacta del valor de las cosas. Tenemos esta visión no por causa de una moda o por la invención de alguien. Nuestro deseo es volver al modelo original de como la iglesia primitiva se movía en el inicio. Creemos en la restauración de la iglesia.
Mencionaremos 5 cosas que no podemos perder de ninguna forma y son necesarias para guardar esta obra. Para esto tomaremos como basé el encuentro de Jesús con la mujer samaritana. Juan 4:31-39
1. La pérdida de la noción del propósito. En este capitulo vemos a Jesús predicando a una mujer. Jesús estaba yendo de Jerusalén a Galilea y necesitaba pasar por Samaria. Si alguien quiere descansar se queda en la sombra, pero Jesús no estaba allí solamente por tomar agua. El manda a sus discípulos para comprar comida y en ese transcurso Jesús se revela como agua viva. Cuando los discípulos volvieron, se quedaron admirados porque estaba hablando con una mujer.
Ellos estaban admirados porque habían perdido la noción del propósito. Les parecía raro lo que Jesús estaba haciendo. Sino ellos simplemente no dirían nada porque sabían lo que Jesús estaba haciendo. Se olvidaron para qué Jesús había venido. Sabían de eso, pero se habían olvidado. Para nosotros, predicar el evangelio no puede convertirse algo raro. Algunos pierden la noción del propósito y hasta les parece raro ver a algunos creyentes compartir la Palabra con gente el taxi, en la combi, ¿por que? Porque perdieron la noción del propósito.
Podemos perder la noción del propósito cuando prosperamos, cuando nos preocupamos por nuestro conforto, cuando damos mayor interés a nuestro título más que a nuestra responsabilidad. Algunos eran más hombres de Dios antes de tener algún tipo de título en medio de la iglesia. No podemos perder la noción del propósito como los discípulos.
Algunos hasta se sorprenden de porque enviamos tantos pastores a abrir iglesias. Se sorprenden porque perdieron noción del propósito.
2. La pérdida de la noción del tiempo y de la urgencia Ellos no entendieron que ese era el momento de actuar y no más tarde. El tiempo de alcanzar el mundo para Cristo es ahora. En estos días estamos viendo la mayor cosecha de la historia, pero aún así hay millones que se están perdiendo sin Cristo.
El año de 1271 sucedió una historia terrible, podría decir que hasta fue un desastre, cuando Niccolo y Mateo Polo (padre y tío de Marco Polo), visitaron a Kubla Khan, emperador del reino mongol. En esa época era un gran gobernante, porque abarcaba China, India y todos los pueblos del Oriente. El fue atraído por el cristianismo cuando Nicolo y Mateo les hablaron del cristianismo, el les dijo “ustedes deben decirle a su sumo sacerdote que me envíe decena de personas hábiles en su religión y seré bautizado, y cuando sea bautizado, todos mis nobles y grandes hombres escucharán esto y serán bautizados y aquí habrá más cristianos que en su tierra.” En otras palabras este emperador estaba muy abierto al evangelio. Lamentablemente nada fue hecho. En 30 años se enviaron 2 o 3 misioneros. Muy poco y muy tarde. ¿Te imaginas que habría sucedido si en esos días hubieran tenido una actitud más agresiva para alcanzar ese imperio? Con seguridad China, India y todo el Oriente se habría doblado delante de Cristo.
En el versículo 35, Jesús dice que los campos están blancos. En realidad, cuando los campos de trigo están listos están dorados y no blancos, se ponen blancos cuando están están más que listos.
Constantemente el enemigo quiere sacar ese sentir de urgencia. ¿Para que tantos encuentros? ¿Para que abrir tanta iglesia? ¿Para que tanto apuro? En la Biblia, doce veces Dios manda a los hombres a levantar la cabeza y abrir sus ojos. Nada peor que creyentes mirando hacia abajo sin percibir que los campos están blancos.
3. La pérdida de noción de momento y oportunidad. ¿Cuantas oportunidades pasan todos los días por nuestras manos? Para Jesús está era una oportunidad impar. No podía desperdiciarla.
En Juan 9:4 Jesús dice que es mejor trabajar de día. Este se refiere a trabajar mientras la gente está muy abierta el evangelio. Tenemos el privilegio de vivir días en que la gente está más que abierta a la Palabra. No podemos desperdiciar esta oportunidad.
4. La pérdida de noción del valor de las personas. Los discípulos se sorprendieron porque en la época la mujer era tratada como inferior y peor si era inmoral. Se sorprendieron porque ellos discriminaban a personas así. Para ellos era más importante ver la mala condición de la persona que su valor real delante de los ojos de Dios. El evangelio es para todos. Hablamos de multitudes, pero no podemos predicar a una persona. Una vida vale más que el mundo entero, dice la Palabra. Necesitamos tener compasión por las vidas, porque cada uno, repito, cada uno tiene un valor sin igual para Jesús.
5. La pérdida de la noción del poder. Nosotros necesitamos entrenarnos para evangelizar, pero debemos de recordar que El es el que convence a las personas. No podemos perder la noción de poder. Algunos creyentes aún tienen temor a predicar, lo tienen porque no saben que es el evangelio. Pablo dice claramente que el evangelio es poder de Dios para salvación.
Si no tenemos unción no vamos muy lejos. No intentes lo sobrenatural de una forma natural. Nosotros abrimos nuestras bocas, pero es el Espíritu que convence a las personas. Lucas 19:1-10
En este pasaje vemos que la gente que estaba con Jesús se escandalizó por lo que Jesús estaba junto a Zaqueo, en el versículo 10 Jesús dice que había venido a salvar LO QUE se había perdido. No dice al que se había perdido o a los que se habían perdido, sino lo que se había perdido. Esta hablando de ALGO. ¿Qué se había perdido? Se había perdido la noción de propósito, de urgencia, de momento, de valor de las personas y de poder. Jesús nos dice lo mismo en estos días, que El quiere salvar lo que se ha perdido en medio de nosotros.
¡Renovemos el encargo!
Pr. José I. Galdos

